Sumisión química por pinchazo, más violencia machista

Sumisión química por pinchazo, más violencia machista
29 agosto 2022 Laura L. Ruiz

Tras los numerosos casos denunciados por mujeres de pinchazos en lugares como bares o discotecas, se ha disparado la alarma. El feminismo advierte de que el machismo busca nuevas formas para expulsar a las mujeres de los espacios de ocio. 

La noche, también de las mujeres

‘Sola y borracha, quiero llegar a casa’. Se trata de un grito que se ha escuchado en muchas manifestaciones, como las propias del 8 de marzo y cada vez que el movimiento feminista sale a la calle como repulsa de la violencia sexual. La noche y los espacios de ocio vinculados a ella deberían ser espacio seguros tanto para mujeres como para hombres. Pero este verano parece que ha habido un gran retroceso. 

Mientras en pueblos y ciudades se preparaban con puntos violetas y protocolos contra la violencia machista, se ha activado una nueva alarma. Decenas de mujeres empezaban a denunciar por toda España que habían notado un pinchazo al estar en un bar o en una discoteca (más de 60 hasta principios de agosto). Entre los síntomas que sienten justo después estaban desde el mareo, las nauseas, pérdida de memoria, etc. 

Discotecas y sumisión química

Drogas indetectables en la sumisión química

La sumisión química con fines de abuso sexual no es nueva. Se trata de una práctica que consiste en administrar fármacos o drogas a una persona para realizar actos delictivos (robos, acosos, abusos y agresiones sexuales) o aprovecharse de su consumo voluntario para estos actos. Los expertos advierten que las sustancias utilizadas varían mucho, desde depresores del sistema nervioso central como el alcohol, hasta calmantes compuestos por bezodiacepoinas. 

En muchas de las denuncias realizadas, se tiende a pensar que se han usado otras sustancias de acción rápida. Estas podrían ser gammahidroxibutirato (GBH) de efecto casi instantáneo y, más importante, que desparece pronto del organismo. Otras sustancias podrían ser cannabinoides, escopolamina o ketamina.

Qué hacer en caso de pinchazo

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y SEMESTOX (Toxicología clínica) han presentado tanto una guía para los profesionales que se enfrenten a estos casos como para las víctimas. En este último caso, se aconseja lo primero pedir ayuda, estar acompañada en todo momento y observar los síntomas. Después, avisar a los servicios sanitarios, ya sea llamando a una ambulancia o acudiendo a urgencias, si es posible. Por último, proceder a la denuncia ante la Policía. 

Este nuevo método, el pinchazo, funciona igual que cuando la droga se suministraba de manera ajena a la víctima vertiéndola en su bebida. La diferencia es que en muchos de los casos denunciados es imposible rastrear la sustancia inyectada, al haber numerosas drogas que no dejan rastro a los pocos minutos. Aunque no se ha podido constatar que el objeto de estos pinchazos es la agresión sexual -al no haberse producido el delito en ningún caso denunciado-, la evidencia es clara: el total de las víctimas son mujeres. 

#BalanceTonBar, el origen

Se trata de un tema que preocupa y mucho a las mujeres. Solo en Madrid habían aumentado en 23% las denuncias por agresiones sexuales. Estas aparecían muchas veces de la mano de drogas vertidas en la bebida y en el ámbito de discotecas o en el ocio nocturno. El mismo escenario que en otoño del pasado año hizo que se creara la campaña #BalanceTonBar en Bruselas. Al menos 17 mujeres denunciaron al camarero de un bar universitario por verter droga en su bebida. 

El movimiento feminista reaccionó ante este caso, ya que la única solución que había sido impuesta contra el agresor fue cambiarle de bar. Manifestaciones por muchas ciudades y las denuncias anónimas de mujeres que habían sufrido lo mismo lo convirtió en un movimiento global. Muy pronto aparecería la realidad de esta práctica contra las mujeres en numerosos puntos de Bélgica, de Francia y, desde la primavera, en España.

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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