Iguales en derechos, ¿iguales a fin de mes?

Iguales en derechos, ¿iguales a fin de mes?
22 Febrero 2010 Celia Zafra

Hoy se celebra el Día Europeo de la Igualdad Salarial y ya sabemos que, cuando hay días internacionales que conmemorar, es que algo no anda bien con ese tema.

Dice UGT en un informe que ha publicado con motivo de esta efeméride que las mujeres tendrían que trabajar durante casi 14 meses para poder obtener el mismo salario que gana un hombre en un año (siempre hablando de media).

En concreto, una mujer tendría que trabajar 418 días para ganar el mismo dinero que un hombre cobra por 365 días de trabajo. Así, las mujeres sólo obtendrían igual sueldo que los hombres si trabajaran hasta el 22 de febrero, día precisamente elegido por el Parlamento europeo para conmemorar el Día Europeo de la Igualdad Salarial.

Y en este punto siempre surgen los comentarios incrédulos: que si ninguna de mis compañeras cobra menos que yo, que si las mujeres se dedican más a cuidar niños y ancianos (casualmente, profesiones mal pagadas y con bajo estatus social) es porque se les da mejor que a los hombres, etcétera, etcétera… Por si acaso, el informe ya aclara que las diferencias salariales se deben no sólo a la discriminación directa (menos sueldo por el mismo trabajo), que sigue existiendo pero de manera más residual, sino sobre todo a la indirecta, por la inclusión de complementos al salario pensados para primar las conductas masculinas en el trabajo (más horas aunque no necesariamente más productividad, antigüedad…), a la “desvalorización” del trabajo de la mujer (se las paga menos por trabajos del mismo valor), a la segmentación del mercado laboral (sectores feminizados y masculinizados), a la tradición y los estereotipos y al “déficit de corresponsabilidad masculina”, según el cual las cargas familiares y de cuidados de mayores y niños siguen recayendo en las mujeres.

Lo de la desvalorización de su trabajo lo saben bien encargadas de limpieza como Marta o Ana Belén, que aunque limpian cristaleras igual que sus compañeros, a ellos les dan categoría de peón y a ellas de limpiadora, lo que supone ¿otra vez casualidad? un menor salario, o como las cajeras de algunos supermercados, que ven como sus compañeros reponedores les superan en retribución por un trabajo de igual valor.

Si el contrato de trabajo es temporal en lugar de indefinido, entonces la brecha salarial (15% en Europa, 26% en España), supera el 30%.

Y si ser mujer puede suponer ya un obstáculo de base, la maternidad es el obstáculo definitivo: 7 de cada 10 mujeres afirman haber tenido dificultades laborales sólo por ser madres.

Para luchar contra eso, UGT propone medidas legales, como la de obligar a las empresas a disponer de un libro de registro actualizado en el que figuren, desagregadas, todas las retribuciones que perciben las y los trabajadores de la empresa. Contempla también otras medidas aplicables a la negociación colectiva, como que en los convenios colectivos se incluyan cláusulas para regular la igualdad retributiva, con la adopción de medidas para detectar y corregir las posibles diferencias o desigualdades salariales.

Unas medidas que está en manos de UGT promover en las empresas en las que este sindicato tenga representación, para que los informes se conviertan en conquistas.

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