Cómo se protege a los menores de la violencia vicaria

Cómo se protege a los menores de la violencia vicaria
18 marzo 2022 Laura L. Ruiz

Con la ampliación del recuento de víctimas de la violencia machista, no solo se empiezan a registrar los feminicidios ocurridos fuera de la pareja sino que por primera vez aparece la violencia vicaria. La manera de hacer daño a la mujer haciendo daño a sus seres queridos y en especial a los hijos e hijas

La violencia vicaria también contabilizada

Pese a que en muchos países, sobre todo en Latinoamérica, el concepto de feminicidio forma parte de su legislación, no era así en España. La Ley de Violencia de Género de 2004 y las cifras oficiales hasta ahora solo registraban los asesinatos y homicidios de mujeres cuando eran cometidos por su pareja o ex pareja. Fuera quedaban las agresiones y asesinatos cometidos por el hecho de ser mujer. Por eso, la ministra de Igualdad, Irene Montero, anunció cambios. 

En concreto, un nuevo mecanismo para cuantificar la violencia machista que incluirá entre otros los feminicidios sociales o los vicarios. Según el plan, se empezarán a contabilizar los asesinatos de mujeres o hijos/as menores de edad, por parte de un hombre como instrumento para causar perjuicio o daño a otra mujer. 

Ayudas para huérfanos

También víctimas son las niñas y niños que quedan huérfanos por la violencia machista. Pensando en ellos, la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados aprobó en diciembre el dictamen de la Proposición de Ley Orgánica de mejora de la protección de los huérfanos y huérfanas víctimas de violencia de género. Una medida apoyada por casi todas las fuerzas políticas. Desde 2013, son 332 los menores que han quedado huérfanos como consecuencia de la violencia de género. Más de 800 niñas y niños si nos remontamos a 2003, cuando comenzó la Justicia a cuantificar a las víctimas mortales del machismo. 

Quienes han impulsado esta normativa revelan las problemáticas que estas víctimas tienen para seguir adelante, para tener acceso a las herencias cuando el agresor es su padre y a las ayudas que les corresponden. Se recoge que aquellos casos en los que el agresor sea otra persona que no sea el padre de las personas huérfanas, y el progenitor de los mismos se encuentre en situación de vulnerabilidad, se deberá permitir la percepción de la pensión o prestación, a pesar de no tratarse de una orfandad absoluta. Igualmente, se introduce una presunción de abandono de responsabilidad familiar en determinados casos en los que el padre esté desaparecido.

Delitos que no cesan

Lo cierto es que todos estos avances se antojan insuficientes. La pandemia no supuso un parón de la violencia machista sino un retraso y una pesadilla de puertas para adentro. Hasta 7 menores de edad son al menos los reconocidos oficialmente como víctimas de violencia machista en 2021. 

Si nos remontamos a 2003, es sonado el caso de Ángela González y su hija. Una violencia que no vio la justicia, que permitió al maltratador tener visitas con su hija las cuales aprovechó para cometer el delito. Ángela luchó con uñas y dientes junto a Women’s Link para reconocer todos los errores y negligencias que permitieron este final. Tuvo que esperar hasta 2011 para que la ONU le diera la razón y condenó al Estado español como responsable de no haber protegido ni a Ángela ni a su hija de la violencia machista. 

Por suerte, actualmente la ley de protección integral de la infancia y la adolescencia frente a la violencia, también incorpora la suspensión del régimen de visitas cuando se dicte una orden de protección por violencia de género.

 


Laura L. Ruiz, periodista especializada en igualdad

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