La falta de conciliación perjudica la salud… Y genera maleducados (2ª parte)

La falta de conciliación perjudica la salud… Y genera maleducados (2ª parte)
11 Febrero 2010 Celia Zafra

Hablaba en el último post de que los españoles cada vez hacemos menos deporte -porque el ajetreo de vida que llevamos sólo nos permite ejercicios como el “salto de zanja”  en nuestras levantadas calles- y eso perjudica nuestra salud.

Hoy voy un poco más allá tirando de este hilo: no hay tiempo para hacer deporte, vale, pero es que ni siquiera hay tiempo para estar con los hijos e hijas y esto es determinante para su desarrollo. Tanto, que el asunto de la tan deseada conciliación entre la vida familiar y laboral ha pasado de tratarse sólo en el Ministerio de Trabajo a hacerlo también en el de Educación, ahora que el problema lo ha puesto sobre la mesa el ministro Gabilondo.  

Si llegas a casa a la hora de cenar, mal puedes supervisar lo deberes de los retoños. O simplemente, hablar con ellos o jugar juntos.  Si no vas al dentista una vez al año, mucho menos vas a hablar con el tutor de los críos con la frecuencia con la que deberías (cuando no te llaman del colegio es que todo va bien, te excusas). Y en el supuesto de que puedas pasar parte de la tarde con la familia y os planteeis hacer alguna actividad juntos, ¿dónde vais? Los espacios públicos de esparcimiento escasean en las ciudades, especialmente en invierno, cuando la oferta se reduce prácticamente al centro comercial y a alguna piscina cubierta que te pilla en la otra punta de la ciudad.

No digo que esta sea la única causa del fracaso escolar, pero su parte de culpa tendrá. Hasta han bautizado la tendencia extrema como “niños llave” y “niños agenda”.

El caso es que con los horarios que sufren la mayoría de las y los trabajadores españoles, la cosa se complica. Y andar por la vida culpabilizándose tampoco conduce a nada. En todo caso, a que se generen estudios sobre el grado de culpabilidad de unos y de otras. Interesante competición.

Decía el pediatra inglés, Donald Woods Winnicott (1896-1971) que los hijos no necesitan una madre perfecta, sino una madre “suficientemente buena” (y un padre suficientemente bueno, añado yo), capaz en su imperfección de atender a las necesidades de su pequeño con cuidados lo más adecuados posible.

Pues digo yo que para tener padres y madres “suficientemente buenos” necesitamos también lugares donde trabajar “suficientemente respetuosos” con la vida de sus empleados y empleadas, y de paso, con el futuro de las nuevas generaciones.

2 Comentarios

  1. Autor
    Celia Zafra 7 años hace

    Justo he leído hoy una carta que hablaba de este asunto (http://www.20minutos.es/noticia/627655/0/horarios/tutorias/escolares/#comentarios). La pena es que el problema de fondo (la falta de tiempo para atender las necesidades de los hijos, muchas veces por mala organización de los horarios laborales) se convierta al final en un enfrentamiento entre padres y profesores, que se acusan unos a otros de poco flexibles y poco implicados en la educación de hijos e hijas y alumnos y alumnas, respectivamente.

  2. Reva 3 años hace

    Hermano , por favor neceisto con ureigcna si existe la posibilidad de que me envien el misionero de adultos para el sabado 11 de septiembre 2010 en video para nostrarselo a mi iglesia, de lo contrario le agradesco el misionero que pude colectar por escribo , pero me seria mas ilustrativo si pudiera mostrarlo en la E.S en video, gracias y multiples bendicones del Senor.Su hermana en Cristo, Grisel Mireya

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