Lenguaje sexista en los medios de comunicación: las palabras importan

Lenguaje sexista en los medios de comunicación: las palabras importan
23 agosto 2021 Laura L. Ruiz
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‘Una mujer muerta’ en vez de asesinada, hablar de violencia doméstica en lugar de machista o quitar el apellido a las protagonistas son solo algunos de los ejemplos de cómo los medios perpetúan el sexismo en sus noticias. 

Sucesos, no asesinatos

“Muere una mujer al ser apuñalada siete veces por su ex”. Con este claro ejemplo del mal uso del lenguaje en los medios de comunicación el grupo de periodistas Comunicadoras 8M quiere denunciar el daño que provocan los titulares sin perspectiva de género para la sociedad.

Calificar de ‘amante de los caballos’ o “educado” para referirnos al asesino confeso de una mujer, incluir la excusa de los ‘celos’ en un crimen de género o hablar de ‘relaciones consentidas’ con una menor al informar de una sentencia. De hecho son muchos los ejemplos que, sobre todo, con la violencia machista se pueden denunciar. 

Las expertas señalan que el hecho de usar ‘muerte’ en lugar de ‘asesinato’ ya está reduciendo la noticia a un suceso, cuando debería situarse en primera línea de la plaga de terror machista que se vive. Lo mismo ocurre con las informaciones que tienden a humanizar al agresor, a blanquear su imagen o a justificar el asesinato por locura. No hace tanto, cuando ocurría un crimen machista, los periodistas recurrían a la opinión de los vecinos, como si ellos tuvieran que validar lo ocurrido. ‘Siempre saludaba en la escalera’ y ‘se les veía felices, nunca lo hubiera sospechado’ eran dos constantes. 

Ellos presuntos, ellas inductoras

Por otro lado, contrasta la prudencia que tienen los medios al hablar de crímenes machistas y no con otras noticias. El uso de ‘presunto’ se antepone en cualquier titular, independientemente de que el asesino haya confesado o haya testigos del crimen. Lo mismo ocurre con situaciones como las violaciones, las retenciones forzosas o los casos de trata de personas. Supuestamente ha habido un delito, pero hasta que el juez no se pronuncie nunca se valida. No ocurre así en los casos en los que el agresor asegura que la denuncia es falsa, que el sexo fue consentido o que la mujer prostituida tenía opción de no hacerlo. 

Más allá, todavía van las coberturas que se hacen de crímenes en los que pese a que la mayoría de los incriminados son hombres, el foco se pone en la mujer. Ha sido el caso del asesinato homófobo ocurrido en A Coruña contra Samuel Luiz. Pese a que la policía confirma que los autores materiales de la muerte son hombres, muchos medios justifican este crimen aludiendo que estaban ‘cegados’ por sus novias. Blanqueado al supuesto autor material de la muerte y asegurando que su novia le indujo a hacerlo. El perfil de pérfida mujer contra el del hombre enajenado.

No aparecen, no se las nombra

Además del mal uso de las palabras, también está la ausencia de estas. Es muy frecuente que la presencia en medios de las mujeres sea muy baja y que si la hay, siempre aparecen como testigos, sin peso, solo con nombre de pila en muchos casos. Lo constata Internacional Women’s Media Fundation.  

Para evitar situaciones como esta y que se fomente la aparición de mujeres expertas en medios de comunicación son muchas las iniciativas que ofrecen listados de expertas a consultar. Incluso por autonomías, tienen directorios de expertas en Extremadura, en Galicia o en Euskadi, entre otras. 

Incluso cuando son protagonistas de la noticia, tampoco se les da el tratamiento que a otros hombres. Es el caso del éxito que cosechó la cineasta Julia de Paz , para quien el titular solo era una ‘cineasta joven’ sin nombre propio. O el de las deportistas cuya identidad ha sido eclipsada en los Juegos Olímpicos por ser ‘admiradora’ de otro deportista hombre o ex novia de un conocido comunicador. “Es un peligro presentar a la mujer con un papel dependiente del hombre, cuando se habla de mujer de o de esposa de”, explica el estudio de Adela González Fernández para la Universidad de Córdoba y recomienda evitar estas expresiones que, desde su punto de vista, hacen que la mujer pierda su propia identidad.

Masculino genérico y ‘hombre’ como universal

Este estudio recurre al big data para detectar el lenguaje sexista en cinco periódicos españoles. En ese estudio se extrae que los principales problemas son el abuso del masculino genérico, la utilización del término hombre excluyendo a las mujeres en la mirada universal o los oficios y profesiones en femenino que o bien son excluidos (la juez) o son excluyentes (el doctor y la enfermera). También analiza el mal uso del lenguaje al querer hacer pie en el sexo del protagonista contraponiendo mujer a persona (Mueren tres personas y una mujer senderista). Por último, la profesora resalta la disimetría en el tratamiento de los sexos, ya que no se usa por igual la expresión ‘hombre público’ que ‘mujer pública’, por ejemplo. 

En esa misma línea, es importante prestar atención no solo al lenguaje verbal, si no al no verbal. Es decir, quién y cómo nos cuentan estas noticias. Si al hablar de violencia doméstica le añadimos la hipersexualización de la reportera que lo cubre, tenemos un combo perfecto. Lo mismo ocurre con solo mostrar periodistas mujeres de máximo 40 años, con un físico normativo y con ropa para resaltar sus atributos físicos. Algo que no ocurre con sus compañeros masculinos. Muchas veces también se le añade su rol: mientras ellos están sentados en la mesa, ellas se levantan y pasean por el escenario. Todo esto genera una falta de equidad y de credibilidad que afecta profundamente a la igualdad de oportunidades de las trabajadoras de medios de comunicación.

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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