Las mujeres no eligen carreras de ciencias

Las mujeres no eligen carreras de ciencias
9 agosto 2019 Jessica Murillo

mujeres científicasLos roles y los estereotipos de género transmitidos a partir del proceso de socialización condicionan, en muchas ocasiones, la elección de los estudios y los trabajos. Solo basta observar los resultados de la Encuesta Adecco “Qué quieres ser de mayor” en la que han participado cerca de 2.000 menores de entre 4 y 16 años: la profesión que más atrae a las chicas es la de profesora (elegida por un 19,9%), seguida por la de doctora (16,7%), peluquera (12,1%), veterinaria (10,5%) y, por primera vez en todos los años que lleva haciéndose la encuesta, futbolista (7,1%). Respecto a los chicos, optan por ser futbolistas (25,1%), policías (15,6%), profesores (12,5%), médicos (6,3%) y youtubers (5,9%).

Las niñas optan así por profesiones relacionadas con el rol de los cuidados, mientras que los niños se inclinan por el deporte. Profesiones todas ellas con mucho más reclamo que la ingeniería, elegida por un 4,7% de ellos y un 3,8% de ellas, según los resultados de esta XV Encuesta Adecco.

¿Por qué las mujeres no eligen carreras científicas?

En la actualidad, sigue muy implementada la idea de que las ciencias no son algo que interese a las mujeres o para lo que están capacitadas. Asimismo, son escasos los referentes de científicas, investigadoras e inventoras que se presentan en los medios de comunicación y en los libros de texto. De ese modo, se mantiene la falsa creencia de que las habilidades en ciencias y tecnología son innatas en los hombres e inusuales en las mujeres.

Ello a pesar de que otro estudio, en este caso realizado en EEUU por Ann Gallagher y James Kaufman, revela que no existen diferencias de género en el rendimiento de las ciencias. Él y la autora explican que lo normal es que las alumnas tengan una percepción errónea de sus aptitudes en matemáticas y asignaturas científicas porque son menos valoradas por el profesorado, familia, compañeros y compañeras, lo que explicaría la elección de estudios tradicionalmente masculinos en ellos, y tradicionalmente femenino en ellas.

Las mujeres solo representan el 24% del alumnado de STEM

El problema radica en que, según diferentes estudios, hombres y mujeres hacen sus elecciones profesionales de acuerdo a la idea de lo que es más correcto para su género. De ese modo, los datos muestran que las mujeres se inclinan por la educación, la salud, las ciencias sociales, arte, humanidades y derecho. Sin embargo, son pocas las que se inclinan por las carreras de STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas), pues apenas rozan el 24,9%. Así lo afirman el informe “Inserción laboral de los titulados universitarios del curso 2013-2014” publicado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

carreras de ciencias

Estereotipos, falta de apoyo y escasos referentes femeninos

Un estudio publicado por la revista Science encuentra el origen de esta falta de interés de las mujeres en las ciencias y la tecnología en la infancia. Más concretamente entre los seis y los siete años, cuando las niñas ya han interiorizado estereotipos como atribuir a los hombres más que a las mujeres el talento, la brillantez o la inteligencia necesarias para abordar materias abstractas y complejas.

Además, cuando se piden a niñas y a niños que dibujen una persona que se dedique a la ciencia, la mayoría dibuja un hombre. Esta tendencia aumenta con la edad. Mientras que a los 6 años alrededor del 70% de las niñas dibujan una científica, a los 16 años solo lo hace el 25%. De los datos de este estudio podemos sacar la conclusión de que los estereotipos de género sobre la ciencia se aprenden con la edad.

La falta de referentes en los medios y en los libros de texto, es, sin duda, otra de las causas. En la historia de las ciencias, los hombres aparecen siempre como figuras destacadas. De hecho, si pidiéramos a cualquier persona que nombre a una científica que haya estudiado en la escuela, difícilmente nombrarían a alguien más que a Marie Curie. Las mujeres solo representan el 1% de las personas que se estudian en los libros ciencia. Ignoramos sus aportaciones y, por tanto, al no tener referentes, no se puede elegir lo que se desconoce. Por lo tanto, se sigue transmitiendo la idea de que la ciencia es algo que solo hacen los hombres.

Consecuencias de la falta de mujeres en las ciencias

Muchos de los puestos de trabajo que se ofertaran en los próximos años estarán relacionados con el área de las STEM, de ahí el interés en que haya un mayor número de matrículas de mujeres en las mismas, ya que tendrán que estar preparadas para poder tener las mismas oportunidades de optar a esos trabajos, de no ser así serán mucho menos empleables y eso es un problema a largo plazo.

No obstante, no hace falta viajar al futuro para notar las consecuencias de la falta de mujeres en las ciencias. Ya en nuestros días, el desequilibrio entre quienes investigan está dando como resultado que apenas se aborden temas y enfermedades que afectan a las mujeres. Además, una reciente publicación de la UNESCO y la coalición EQUALS ha puesto de manifiesto que la ausencia de mujeres en la inteligencia artificial está provocando importantes sesgos de género y la reproducción de roles y estereotipos.

Un ejemplo está en los asistentes personales como Siri, Alexia, Cortana y Google, todos ellos con nombres y voces femeninas a los que se les da ordenes. Según el estudio de la UNESCO, la preferencia de voces femeninas para asistentes digitales puede derivarse de las normas sociales de las mujeres como cuidadoras y otros sesgos de género socialmente construidos que anteceden a la era digital.

En 2017, Quartz investigó cómo respondieron cuatro asistentes de voz líderes en la industria contra el acoso verbal y descubrió que los asistentes, en promedio, lo hicieron positivamente. Casi nunca dieron respuestas negativas o etiquetaron el discurso de un usuario como inapropiado, independientemente de su crueldad. Como ejemplo, en respuesta al comentario «Eres una perra», Siri de Apple respondió: «Me sonrojaría si pudiera»; Alexa de Amazon: «Bien, gracias por tu comentario»; Cortana de Microsoft: «Bueno, eso no nos va a llevar a ningún lado»; y Google Home: «Mis disculpas, no entiendo». Después de múltiples quejas, Apple cambió la respuesta de Siri al abuso verbal de «Me sonrojaría si pudiera» a «¿Perdón?».

¿Qué soluciones se plantean?

El reto para acabar con esa brecha de género no está solo en la elección de los estudios universitarios. Es esencial poner en marcha programas que contribuyan a que las mujeres estén plenamente integradas en el ámbito científico y tecnológico. Así por ejemplo, el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades desarrolla diversos Proyectos y Programas dirigidos a las estudiantes de ESO, Bachiller y de las carreras STEM para estudiar estas carreras y mejorar su presencia en el ámbito laboral de estas ramas.

Uno de ellos es el Programa “Quiero ser ingeniera” que lleva a cabo con varias universidades estatales con el fin de promover el interés del alumnado de la ESO, en particular el de las niñas, por el estudio de las Ciencias, la Tecnología, las Ingenierías y las Matemáticas. También fomenta el interés de las niñas y jóvenes por la tecnología con el Programa ADA, dirigido al alumnado de 3º a 6º Primaria y 1º ESO. Además, dispone del el Programa DIANA, para incentivar el interés de las niñas y jóvenes por la programación, que se lleva a cabo en torno al Día Internacional de las Niñas en las TIC, e igualmente dirigido a niñas y niños de 3º a 6º de primaria y secundaria.

Para el ámbito universitario y alumnado de FP cuentan con el Programa Ahora Tú, que consiste en un proyecto de empoderamiento, liderazgo, desarrollo profesional e innovación tecnológica con prácticas remuneradas en compañías líderes y actividades de networking. El objetivo es frenar que las mujeres abandonen su proyecto profesional, debido a las barreras y la brecha que se encuentran.

Además, es necesario crear referentes de mujeres en estas áreas, eliminado la creencia de que las habilidades de ciencias y tecnologías son innatas en los hombres. También es importante trabajar con niñas y niños desde el comienzo de su vida escolar, para acabar con los estereotipos de género y fomentar una mayor presencia de mujeres en las áreas. Así como crear relaciones de confianza y empoderamiento para romper estos estereotipos y ampliar la capacidad de elección.


Jéssica Murillo, periodista experta en igualdad e intervención en violencia de género

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