La brecha tecnológica entre hombres y mujeres

La brecha tecnológica entre hombres y mujeres
21 mayo 2021 Laura L. Ruiz
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La desigualdad en el acceso a las TICs, a la formación o los estereotipos machistas para trabajar en el sector tecnológico, hace que se pueda hablar de brecha de género digital.  

Pobreza digital, rostro de mujer

La brecha tecnológica es algo que afecta a más de 4000 millones de personas. Habitantes de países empobrecidos que no tienen acceso a la red, a formarse en unas competencias digitales y que se descuelgan por esto del desarrollo. Como en la pobreza, muchas de esas personas que viven en desigualdad tecnológica son mujeres. De hecho, desde la Unesco se concreta que factores como la zona geográfica, los recursos económicos, el sexo, la edad, la educación o la lengua son determinantes, y se convierten en aspectos que influyen directamente en la brecha digital de género.

Con el avance cada vez más acelerado de las tecnologías y de la llamada economía digital, podemos dividir la brecha en tres momentos históricos:

Primera brecha digital de género

Se refiere a la que comenzó en la década de los 90 del pasado siglo. Entonces, las TICs -tecnologías de la información y del conocimiento- empezaron a llegar a la vida cotidiana de hogares y oficinas. Quienes no tenían acceso a una formación en la escuela, quien no pudiera permitirse un ordenador personal o quien no tuviera un trabajo remunerado fuera de casa, difícilmente podría conocerlas. Por eso se concreta que esta primera oleada ya dejó a muchas personas fuera, sobre todo a mujeres sin estudios o amas de casa

Segunda brecha digital de género

La llegada de Internet marcó este segundo acelerón, que hizo que se descolgaran otras tantas personas de la ola. Esto ocurrió a principio del siglo XXI y se materializó en que muchas mujeres no pudieron recibir la formación adecuada para conseguir las habilidades digitales que requiere el día a día en la actualidad, como navegar por internet o realizar compras online. La brecha de género en la edad idónea para aprender estas habilidades, entre los 16 y los 24, resulta abismal en muchos países, donde las mujeres son expulsadas de la educación. Además, la falta de referentes y la ausencia de motivación hizo que muchas mujeres que sí pudieron seguir estudiando no se decantaran por las llamadas carreras STEM

 

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Tercera brecha digital de género

Esta se refiere al momento actual, donde las empresas más poderosas son muchas de ellas tecnológicas. Por eso esta tercera brecha hace referencia al desequilibrio que hay entre hombres y mujeres que trabajan en estas compañías, que diseñan las próximas tecnologías y que condicionan con estereotipos de género sus creaciones. Y es que solo el 13% de los profesionales que programan, diseñan y marcan las pautas de la innovación son mujeres. Está demostrado, incluso en otros sectores hasta ahora masculinizados, que la diversidad hace que todas las profesiones sean más resilientes y productivas.  

Diversidad para mejorar, igualdad para crecer

La solución para acabar con la brecha de género tecnológica que afecta a las mujeres es sencilla. Se trata de erradicar los estereotipos y la discriminación de género a la hora de formarse, trabajar o participar en la tecnología. Esto es posible si desde los gobiernos se comprometen con legislación y presupuesto a democratizar el acceso a las nuevas tecnologías. Potenciando el acceso a las personas con menos recursos, combatiendo la alfabetización digital, con campañas de sensibilización, con referentes femeninos y masculinos en las TICs. Porque solo con líderes mujeres y hombres que muestren que una sociedad igualitaria es posible se hará realidad el cambio.

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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