Jornada laboral de 4 días, ¿favorece la igualdad?

Jornada laboral de 4 días, ¿favorece la igualdad?
6 octubre 2022 Laura L. Ruiz

Tras los estudios y los proyectos piloto, el mundo laboral está deseando saber el alcance que puede tener la reducción de la jornada a cuatro días sobre la igualdad, la conciliación y la corresponsabilidad. 

Igualdad y la jornada laboral de 4 días

Lo que podría haber sonado hace tres años como una utopía, se está poniendo en marcha en algunos países, incluida España. Igual que pasó con la jornada de 40 horas semanales, las condiciones avanzan y se empuja hacia mejores horarios. La jornada de cuatro días, que propuso hace año y medio Más País y que hace un año hizo suya la propuesta la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, da pasos en nuestro país y en otros. Las previsiones son que para el año 2050 la jornada laboral sea de 35 horas en vez de 40, en sintonía con otros países europeos como Suiza (34,6 horas), Noruega (33,7), Dinamarca (32,4) o Países Bajos (30,3).

Trabajar cuatro días en lugar de cinco por el mismo sueldo se ha puesto a prueba y lo primero que se ha enfatizado es su efecto sobre la productividad. Para los expertos en Recursos Humanos hay otros factores como la motivación, la conciliación y la igualdad entre los trabajadores y las trabajadoras. Más tiempo libre, más flexibilidad y horarios racionales –como las jornadas continuas– hacen que haya más posibilidades para acceder a los puestos de trabajo y para ascender para aquellas personas con obligaciones familiares. La reducción de jornada o las excedencias no serán las únicas salidas de las mujeres con cargas familiares. 

¿Qué beneficios supone la jornada de cuatro días?

  • Flexibilidad es conciliación. La reducción a cuatro días permitirá tener más tiempo libre no laboral, especialmente importante para conciliar vida personal y laboral. Esto redunda especialmente en las mujeres, quienes aún asumen una carga mayor de las tareas de la casa y de las personas dependientes. 
  • Más motivación y productividad. Expertos/as de diversos campos confían en que, a la vista de los estudios, la productividad será mucho mayor. El mayor descanso y la motivación aumentarán este factor. De la misma manera se apreciará mejor la capacidad de resolver problemas, no solo la presencialidad. 
  • Mayor autonomía. La jornada flexible permitirá que las y los empleados tengan más flexibilidad y autonomía a la hora de fijar su horario. Mejorará la comunicación y el trabajo en equipo. Todo supone un avance para la corresponsabilidad.
  • Más empleo. El reparto del trabajo al reducirse las jornadas favorecerá que haya menos desempleo y se creen nuevos puestos de trabajo. Las mujeres y la juventud son quienes más se beneficiarían de esta oportunidad de reinserción laboral. 
  • Menos gastos de transporte. Un día menos de desplazamiento en el caso del trabajo presencial supondrá un ahorro para muchas y muchos trabajadores. También serán menos emisiones y mejora de los sistemas públicos de transporte si hay escalonamiento de las jornadas. 
  • Esquemas nuevos. Los nuevos equipos que ingresen a las compañías podrán disfrutar de este nuevo esquema, lo que refleja que será un modelo incluyente e igualitario. 

El piloto impulsado por el Gobierno

Con este objetivo, el Gobierno se ha comprometido a impulsar un proyecto piloto para poner a prueba la jornada de cuatro días. En concreto, se pretende favorecer a las empresas que se quieran adherir a la jornada de cuatro días. Para ello, se ha puesto en marcha 50 millones de euros para ayudar a esta implantación voluntaria. El Ministerio de Industria está al frente. 

De la misma manera, se van a favorecer otros modelos de flexibilidad laboral como el aumento de excedencias formativas, la bolsa de horas y reducción de horas sin reducción de salario. De momento, la propuesta del gobierno se ha centrado en las pymes industriales con la idea de que, con los resultados del piloto, se pueda extender a más sectores. 

Jornada de cuatro días en España

Pero la idea de reducir a cuatro jornadas el trabajo es una idea que no solo seduce a las personas trabajadoras, sino a las empresas. La empresa jienense Software Delsol, con una plantilla de 185 personas, fue la primera en lanzarse a este modelo en enero de 2020. La idea de que sus empleados/as trabajen 36 horas semanales sin ningún tipo de variación en su salario surgió desde la propia dirección y ha repercutido en el aumento de la plantilla (un 6%) y la bajada del absentismo laboral (un 30% menos).

La prueba ha sido muy distinta en empresas como Desigual o Telefónica, ya que la propuesta de disminución de horas va acompañada de menos salario. En el caso de la empresa de telecomunicaciones cobrarían un 16% menos y en el caso de la marca de moda un 6,5% para trabajar durante cuatro días. Otras, como Cabify o Eventbrite, han optado por ofrecer un viernes libre al mes o dos al mes, como la farmacéutica Novo Nordisk España. 

Reino Unido con la nueva jornada

Uno de los pilotos más conocidos es el que se realizó en Reino Unido titulado 4 Day Week Global. Un estudio reciente revela que el 78% del personal responsable de las 70 empresas que participaron afirman que su transición fue «buena» o que no tuvieron problemas. Solo el 2% lo encontró desafiante, aunque la mayoría (88%) asegura que está funcionando bien.

Sobre la productividad, casi la mitad (49%) afirma que había mejorado, mientras que el 46% advirtió que era la misma que con la jornada anterior. Sobre los trabajadores y trabajadoras, aseguraron que el 95% de ellos y ellas había rendido igual o mejor que antes. Además, otro estudio independiente aseguró que un 63% del empresariado señaló que implantar la semana laboral de cuatro días les había ayudado a atraer y retener talento. Lo más prometedor de los resultados es que el 86% de las empresas piensa mantener la jornada una vez acabe el experimento. Eso sucederá el próximo mes de noviembre. 

Menos horas pero igual salario

Islandia también realizó un estudio masivo que duró cuatro años, entre 2015 y 2019. Los ensayos redujeron las horas de trabajo principalmente de 40 a 35 o 36, y un estudio observó que se redujeron los niveles de estrés y agotamiento. El piloto se realizó sobre 2.500 personas, el 1% de la población activa del país. El éxito de la prueba fue tachada de ‘rotunda’ y a día de hoy el 86% de la población trabajadora de Islandia tiene contratos que les han llevado a trabajar menos horas, o les dan derecho a hacerlo en el futuro.

Tanto en el caso británico como en el islandés, la clave fue trabajar menos horas por el mismo salario. Y no trabajar las mismas horas en menos días. Esto fue lo que pasó en Bélgica. Se llevó a cabo una reforma legislativa para llegar a las jornadas de cuatro días, pero trabajando más horas menos días. Es decir, la jornada no se reducía, sino que la plantilla podía elegir trabajar más una semana para descansar un día de la siguiente.

Desventajas e inconvenientes

Al igual que ocurre con la propuesta del Gobierno y con los resultados cosechados, no es lo mismo aplicar la jornada de cuatro días en todos los sectores. En la prueba británica, uno de cada cinco participantes abandonaron el recorte de días. Sus razones pasaban porque no podían hacer frente a las necesidades de su empresa o por no poder adecuar los procesos de trabajo a los nuevos horarios. Esto es muy fácil verlo en sectores como la atención al público, por ejemplo, donde es necesario cubrir los horarios de toda la semana con turnos. 

Además, como ha ocurrido con el teletrabajo, la confianza será clave. En España sigue valorándose mucho la presencialidad por encima de la productividad y esto puede dar pie a resistencia al cambio. Las nuevas estructuras empresariales deben hacer valoraciones más racionales de los puestos de trabajo y de sus funciones, para adecuarse a la nueva realidad social futura.

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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