El ecofeminismo: una respuesta a la crisis climática con perspectiva de género

El ecofeminismo: una respuesta a la crisis climática con perspectiva de género
22 abril 2025 Concilia2

Las alteraciones en los patrones climáticos, el aumento de fenómenos meteorológicos extremos y la aceleración del calentamiento global están generando impactos que afectan de manera transversal a todas las naciones y comunidades del planeta. Sin embargo, estos cambios climáticos no afectan por igual a todos los grupos de la sociedad.

Las personas más vulnerables, en especial las mujeres, se ven desproporcionadamente afectadas por las consecuencias del cambio climático. Esto se debe no solo a factores socioeconómicos, sino también a los roles tradicionales de género que asignan a las mujeres tareas que las exponen más directamente a la crisis ambiental, como el cuidado de los recursos naturales y la gestión del hogar.

Es por ello que es imprescindible adoptar una perspectiva de género para abordar la crisis climática. El ecofeminismo se presenta como un enfoque clave para integrar la justicia social, económica y ambiental en la lucha contra el cambio climático, reconociendo la interconexión entre la discriminación de las mujeres y la degradación del medio ambiente.

1. Pero, ¿qué es el ecofeminismo?

Es un movimiento y corriente de pensamiento que surgió en la década de 1970 y busca integrar la justicia de género y la protección del medio ambiente. Esta corriente se basa en la idea de que tanto la explotación de la naturaleza como la discriminación de las mujeres son dos caras de la misma moneda, y que la lucha por un mundo más justo y sostenible debe abordar ambas cuestiones de manera conjunta.

Uno de los enfoques del ecofeminismo es el que pone énfasis en la equidad social y en la necesidad de cambiar las políticas públicas, promoviendo una mayor inclusión de las mujeres en los procesos de toma de decisiones, especialmente en temas relacionados con el medio ambiente.

2. ¿Por qué es necesario el ecofeminismo y por qué es importante abordar la crisis climática desde una perspectiva de género?

No solo es necesario, sino fundamental para enfrentar la crisis climática de manera eficaz y equitativa. El cambio climático no afecta a todas las personas de la misma manera, y las mujeres, especialmente las que viven en condiciones de vulnerabilidad, son las que más sufren las consecuencias. Las mujeres rurales y las comunidades indígenas, por ejemplo, enfrentan desafíos específicos en el acceso a los recursos naturales y en la resiliencia frente a desastres naturales.
Además, la falta de acceso a la educación, la salud y la participación política agrava aún más su situación.

El ecofeminismo se presenta como una herramienta para dar voz a esas mujeres, involucrarlas en la toma de decisiones y garantizar que sus necesidades sean parte de las soluciones. Abordar la crisis climática desde una perspectiva de género es indispensable para que beneficie a toda la sociedad, en lugar de perpetuar desigualdades. Además, permite identificar cómo las estructuras sociales y económicas desiguales amplifican la vulnerabilidad de las mujeres. En situaciones de crisis, como desastres naturales o desplazamientos forzados, las mujeres tienen menos acceso a recursos y servicios, lo que las sitúa en una posición aún más vulnerable.

En esta línea, la crisis climática agrava problemas preexistentes de desigualdad de género, como la violencia doméstica, trabajo no remunerado y la exclusión de las mujeres en procesos de toma de decisiones.
El ecofeminismo propone una integración de los derechos de las mujeres en las políticas de cambio climático, fomentando un desarrollo sostenible que no solo sea ecológicamente responsable, sino también socialmente justo.

3. Migraciones de mujeres por desastres climáticos: aumento de violencia de género

Hace tres años un total de 32,6 millones de personas se vieron obligadas a desplazarse, superando en un 41% el promedio de los últimos diez años, según datos del Portal de las Migraciones.
Los desastres climáticos y la desertificación son algunos de los factores que están generando un incremento de migraciones forzadas. Las mujeres son las que más sufren las consecuencias de estos desplazamientos, no solo debido a la pérdida de sus hogares y medios de vida, sino también por el aumento de violencia de género en los procesos migratorios. En muchos casos, las mujeres desplazadas se enfrentan a abusos sexuales, trata de personas y trabajo forzoso.

Además, estos impactos producidos por el cambio climático no se dan de manera equitativa, afectando de forma más significativa a algunas regiones del mundo que a otras; así como a unas personas u a otras. Esta realidad intensifica la desigualdad entre las naciones del sur global, que sufren de manera desproporcionada las consecuencias de las emisiones de los países desarrollados. Para Naciones Unidas estas injusticias hacen crecer la brecha entre los países más ricos y los más pobres.

En este contexto las mujeres se ven afectadas de la siguiente forma:

  •  Roles de género tradicionales

En muchas partes del mundo, especialmente en comunidades rurales o en países empobrecidos, las mujeres son las responsables del acceso al agua, la alimentación, la agricultura de subsistencia y el cuidado familiar. Estas tareas las exponen directamente a los efectos del cambio climático, como la sequía, la escasez de recursos o los desastres naturales.

  • Mayor pobreza y menor acceso a recursos

Según la ONU, el 70% de las personas en situación de pobreza extrema son mujeres. La pobreza limita su capacidad de adaptación al cambio climático: tienen menos acceso a tecnología, educación, empleo formal o recursos financieros para afrontar crisis como inundaciones, incendios o pérdida de cultivos.

  • Impactos en la salud y el cuidado

Las mujeres suelen asumir las tareas de cuidados no remunerados. Cuando ocurre un desastre natural o una crisis climática, aumentan las enfermedades, las carencias nutricionales o el desplazamiento, y las mujeres cargan con más peso emocional, físico y económico para sostener a la familia.

  • Desigualdad en la toma de decisiones

Las mujeres están infrarepresentadas en espacios donde se toman decisiones sobre políticas ambientales, cambio climático y gestión de riesgos. Esto significa que sus necesidades y conocimientos no se tienen en cuenta, a pesar de estar en primera línea de los efectos.

  • Migraciones forzadas y violencia de género

El cambio climático provoca desplazamientos y migraciones forzadas. En contextos de refugio o tránsito, las mujeres y niñas están más expuestas a violencia de género, trata, explotación sexual y laboral.

  • Desigualdad estructural preexistente

El cambio climático actúa como multiplicador de desigualdades. Si ya existe discriminación de género, falta de acceso a la educación o violencia de género, estos problemas se agravan cuando hay una crisis ambiental. Las mujeres tienen más barreras para acceder a soluciones, ayuda humanitaria o recuperación económica.

 

4. Desafíos del ecofeminismo en la actualidad

A lo largo de las últimas décadas el ecofeminismo ha cobrado fuerza en distintos territorios, especialmente en contextos donde las mujeres lideran la defensa del medio ambiente y los recursos naturales. Sin embargo, a pesar de su importancia, enfrenta múltiples desafíos en la actualidad.

Entre ellos destacan la invisibilización de las mujeres activistas y la exclusión de las mujeres en la toma de decisiones ambientales. A lo que se le suma la falta de representación, aunque las mujeres son agentes clave en la defensa del medio ambiente, en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, las mujeres siguen siendo minoría, lo que limita la eficacia de las soluciones propuestas.
Además de la desinformación, pues aún existe una falta de comprensión sobre sus principios y objetivos. Muchas veces, se confunde con otras formas de activismo ambiental sin tener en cuenta su enfoque de género.
También la resistencia social y política, donde en muchas partes del mundo, el ecofeminismo se enfrenta a la resistencia de estructuras patriarcales y gobiernos que no están dispuestos a cambiar las políticas públicas para integrar la justicia de género en la lucha contra el cambio climático.

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