Día para hablar de la violencia y la prostitución

Día para hablar de la violencia y la prostitución
17 diciembre 2021 Laura L. Ruiz

Más allá de la postura abolicionista o pro regulación, existe una evidencia: las mujeres dentro de la prostitución tienen que vivir libres de violencia. El 17 de diciembre se llama a una jornada internacional para hablar de violencia y prostitución

Asesinatos masivos en Seattle

El 17 de diciembre como día internacional contra la violencia que sufren las mujeres que ejercen la prostitución surge de unos acontecimientos terribles. La ciudad estadounidense de Seattle se convirtió entre la década de los años 70 y los 80 en el inferno para las mujeres que ejercían la prostitución. Un asesino en serie le quitó la vida al menos a 49 mujeres y sembró el miedo en las calles. Calles que sí o sí tenían que recorrer muchas de ellas al ser el único sustento posible. El objetivo del asesino en serie era precisamente ‘limpiar’ esas calles de prostitutas. 

Una terrible década que se reconvirtió en un día para el recuerdo de las víctimas y para alzar la voz sobre la violencia, los abusos y los malos tratos que sufren las mujeres en el mundo de la prostitución. También el momento para denunciar a todo aquel que se se aprovecha de este sistema de prostitución y unirse en torno a las mujeres, sea cual sea la postura respecto a abolir o regularizar la prostitución. 

Mujeres, sujetos de derechos humanos

Las mujeres son  sujetos de derechos, ejerzan la actividad que ejerzan. Su actividad no debe ser una excusa para la violencia que se ejerce contra ellas. Algo muy común, como refleja el informe del Gobierno mexicano. Según el estudio, el 39.6% de las mujeres que ejercen la prostitución habían sido violentadas por algún cliente y el 21.6% respondió que varias veces. Además, 30.5% de ellas también dijeron haber sufrido violencia por parte de personas que pasan por sus puntos de trabajo, vecinos y población en general. 

Al ser preguntadas si esa violencia había sido ejercida por alguna autoridad, la respuesta fue sí en el 36,5% de los casos. ¿Qué hacer entonces? El 44,4% de las entrevistadas dijeron haber llamado a un amigo al ser violentadas, sólo el 22% llamó a la policía y el 4,5% directamente no actuó contra la agresión. Esa impunidad y falta de confianza en el sistema legal, están detrás de la situación que hoy se denuncia. 

La trata, violencia sistémica

Además de los episodios que pueden vivir las mujeres a la hora de prostituirse, hay una violencia mayor. La de la trata de personas que en muchas ocasiones acaba en prostitución y esclavitud sexual. Mujeres y niñas engañadas con el destino de un viaje a países en Occidente que acaba con beneficio de unos pocos y el terror para ellas. Explotadas sexualmente ya sea por el miedo a que su familia se entere, retenidas contra su voluntad o con amenazas a sus hijos, manteniéndolas indocumentadas o con rituales religiosos. 

Se trata de un fenómeno global, que tanto desde los países de origen como los demandantes, deben tomar cartas en el asunto. Las cifras, alarmantes. Según los datos de la ONU, hay más de 50.000 víctimas de trata de personas en los 148 países. Solo casos denunciados. El 50% de ellos, con fines de explotación sexual y el 38% destinadas a trabajos forzosos. Las mujeres son el 46% de las víctimas y las niñas el 19% del total. 

La prostitución en España

Según el último reporte de la Fundació Scelles, la prostitución en España es un negocio muy rentable. Cifran en que las mujeres en la prostitución pueden ser entre 300.000 y 500.000 en el país. Muchas de ellas victimas de la trata de personas. Y es que España es el primer consumidor de prostitución de Europa, que mueve en la UE 18.000 millones de euros anuales y en donde hasta un 40% de los hombres reconoce haber pagado por sexo. 

Sin embargo, los datos son todos aproximados por la clandestinidad de muchos burdeles, la imposibilidad de cifrar a las personas que lo ejercen y la economía sumergida de muchos de estos negocios. Una actividad económica que es muy lucrativa para muchos. Según el INE, la única estimación que existe, podría mover en torno a 41.000 millones de euros en España, representando el 0,35% de PIB. Unas cifras que apuntan a la necesidad mayor de proteger a las mujeres, ya que la economía no debe pasar por encima de los derechos humanos más básicos. 

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