Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente

Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente
25 julio 2022 Laura L. Ruiz

Este 25 de julio se celebra el día de la mujer afrodescendiente. Un día para analizar las violencias y discriminaciones que le afectan a estas mujeres: por su género, su origen y su clase social.

Discriminación triple

Sí, las discriminaciones pueden sumarse. Ya sea el machismo, la xenofobia, la disfobia o la aporofobia, las personas que suman varias condiciones que se salen de la norma estipulada pueden ser doble o triplemente discriminadas. Es el caso de las mujeres musulmanas -que sufren incluso más violencia que los hombres de esta religión en países en los que son una minoría- o las mujeres con discapacidad. Estas dobles discriminaciones se ven a nivel social, de derechos básicos y también en el mercado laboral. 

Por eso, los días señalados se trata de visibilizar esta realidad y combatirla. Es el caso del 25 de julio, Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente. Fecha establecida en los 90 e impulsado desde República Dominicana. Como en otros aspectos, también con las mujeres racializadas hay que hablar de ‘feminismos’, en plural. Porque son muchas las que no encuentran su hueco en un feminismo burgués y colonialista. Los ejemplos de que esa mirada uniforme las deja fuera está en sus reclamos de justicia social. 

Ni criadas ni solo migrantes

España tuvo que esperar hasta 2016 para tener a la primera diputada en el Congreso de los diputados negra. Fue la sanitaria y directora general para la Igualdad de trato y Diversidad Étnico Racial de España, Rita Bosaho. “Nuestra condición racial se caracteriza principalmente por la injusticia, la desigualdad y la discriminación”, explica Bosaho, en una entrevista. Recuerda que el racismo en España existe y que es una cuestión estructural, más allá de la actitud de cada individuo. Empezando por su trato ante la justicia. Ella denuncia que muchas veces las mujeres racializadas no denuncian violencia contra ellas por el miedo a ser deportadas, en el caso de estar en situación irregular. 

Un imaginario colectivo que Bosaho crítica, ya que parece que solo pensemos que una mujer afrodescendiente puede ser cuidadora o trabajadora del hogar. De hecho, señala que la incorporación de las mujeres blancas y de clase media al trabajo se ha hecho a costa de las mujeres racializadas pobres, que han sido quienes han cuidado de menores y de las labores del hogar. Muchas veces en condiciones de precariedad absoluta y sin derechos.

Suelos pegajosos y falta de referentes

En este sentido también opina la comunicadora  Desirée Bela-Lobedde que “para las mujeres racializadas ya no es ni techo de cristal, es suelo pegajoso“. Trabas que impiden a estas mujeres realizarse, tener un trato justo, las mismas oportunidades educativas o laborales que otras mujeres. Esto en parte sucede por la imagen construida en nuestra sociedad y a la falta de referentes para ellas y para el resto. La periodista Lucía Mbomío asegura que la mujer racializada aparece siempre como secundaria y de forma estereotipada, tanto en los medios de comunicación como en el sector audiovisual. 

“Las personas negras aparecen asociadas a conductas delictivas, a inmigración como problema, no como hecho”, explica. Un contraste entre la persona peligrosa, la migrante que cuida y solo se preocupa por los demás, y la de entretenimiento. Aquí, en deportes o en música, sí que se permite a las personas negras destacar. No así en otras ‘categorías’ como ciencias, política o negocios. Y cuando son resaltadas en estos ámbitos es por ‘colorismo’, denuncia Mbomío. 

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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