La conciliación, el mejor salario emocional

La conciliación, el mejor salario emocional
23 marzo 2021 Laura L. Ruiz
trabajadora contenta

Cada vez se valora más a las empresas por su capacidad de escucha y adaptación a las necesidades de sus empleados y empleadas. La conciliación, más allá de las nóminas, es el nuevo salario emocional. 

Un antes y un después del Covid

A la hora de decidir aceptar una oferta u otra de trabajo, antes se valoraba el puesto, el salario, el horario y la ubicación de la oficina. Ahora esta comparativa va mucho más allá. Sobre todo después de la pandemia, que ha dejado en evidencia que son muchas las cosas que se pueden hacer por el bienestar de la plantilla y que no implica renunciar a los objetivos empresariales. Por ejemplo, la crisis sanitaria impulsó el teletrabajo en el 88% de las empresas frente al 4% previo, según el estudio ‘La productividad del trabajo y la conciliación laboral 2020’, de EAE Business School. 

Esto se ve en las medidas que tienen que ver con los ‘extras’ que se ofrecen a los empleados, pero sobre todo con las medidas que se centran en su bienestar personal y profesional. La conciliación se ha convertido en el gran grial de los recursos humanos, ya que con unas pequeñas medidas y ajustes, todo el mundo puede tener lo que necesita. No solo eso, va más allá, porque los empleados -pero sobre todo las empleadas- exigen cada vez más una conciliación corresponsable

trabajadora contentaMás flexibilidad, más productividad

No es nuevo los estudios que aseguran que cuanto más contenta está la plantilla, más produce. Y no solo eso, produce mejor. Por eso, la flexibilidad horaria y los servicios que permiten la conciliación son una de las cosas que más valoran actualmente los y las empleadas. Empezando por el primero. Hay que analizar si los horarios que se han estipulado responden a una necesidad real de la empresa o a un modelo de gestión anticuado

Lo mismo ocurre con el presencialismo. En la actividad que hacemos en nuestra empresa, ¿es realmente necesario? Muchos equipos vieron con el Estado de Alarma que no y se pasó a mirar de otra manera lo que se tenía asumido como normal. Por eso la teleasistencia, el ahorro en traslados, el apoyo a las tareas domésticas y otros servicios, como el apoyo psicológico o la asesoría legal, son muy valorados actualmente. 

Coste frente a necesidades

Aunque pudiera parecer que el llamado ‘salario emocional’ puede ser más caro para la empresa, lo cierto es que no deben serlo. Para empezar, si comparamos cuánto debe aumentar una nómina para lograr el mismo efecto que con estas medidas, puede que esta deba aumentar considerablemente. Un coste que se multiplica por cada uno de los empleados. Al contrario, muchas de estas medidas son restructuraciones de la gestión de la empresa, sin coste. Como los horarios flexibles, permitir trabajar en casa, permitir atender asuntos personales. Y otras que suponen un coste, pero al ser común para todos los empleados se reduce mucho el gasto: como las guarderías, la ayuda a domicilio o un servicio de asistente. 

Por otro lado, la posibilidad que ofrece el salario emocional es poder adaptarnos a las necesidades e intereses de cada trabajador/a y a su diversidad. Para muchos la facilidad para trabajar, generar un espacio de confianza o saber que la empresa estará ahí cuando lo necesite, genera mayor sentimiento de permanencia. Además de todo esto, se trata de un atractivo inmenso a la hora de atraer talento. 

La perspectiva de género, también en el salario emocional

Para quienes quieran impulsar este salario emocional en sus empresas, no pueden dejar de lado la perspectiva de género. Según un reciente estudio, la mayoría de quienes han reducido su jornada o incluso renunciado a su empleo para cuidar de menores al cargo son mujeres. También son ellas quienes han tenido que hacer, en la mayor parte de los casos, malabarismos para compaginar jornada laboral y tareas personales. Al compartir espacio en lo personal, lo profesional por el teletrabajo y la suspensión de las clases, la situación era muy complicada en muchos hogares. 

Por eso no hay que perder de vista esos datos cuando se habla de teletrabajo y también de la flexibilidad horaria. El 74% de quienes teletrabajan revisa su correo fuera del horario laboral, frente al 59% de quienes no trabajan en remoto, según datos de 2020 de GlobalWebIndex. El derecho a la desconexión está incluso reglado en muchos países, pero cuando esos horarios no están fijados con tanta rigurosidad puede quedar este derecho en el limbo. 

Un valor de la empresa, un impulso comunicativo

Además de tener este impulso de dar a los trabajadores y las trabajadoras lo que necesitan, la empresa debe saber comunicarlo. Tanto de forma externa, para lograr captar talento, como de manera interna. Empezando porque la cartera de beneficios sociales esté actualizado para recursos humanos, pero también para los cargos directivos. Los equipos directivos necesitan estar formados en conciliación y crear una zona de confianza para que la plantilla puede transmitir sus necesidades. Estos son los pilares que hacen que no todo sea los números de la nómina y que, cada vez más, se valore el salario emocional. 

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

1 Comentario

  1. Cesar Vega 7 meses hace

    Recientemente la RUIGEIU (Red de Unidades de Igualdad de Género para la Excdelencia Universitaria) que reúne a más de 40 universidade públicas españolas, preocupadas por la femenización de la conciiación asociada al teletrabajo en tiempos de pandemia, hemos elaborado una guía en la línea de prevenir el incremento de carga laboral (de trabajo remunerado y doméstica) asociada al incremento del teletrabajo.
    Este fenómeno no es por lo tanto ajeno a las universidades (administración pública) y por lo tanto todas las medidas tendentes a fomentar la corresponsabilidad, como a la desconexión digital son necesarias,

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