Conceptos, mitos y verdades sobre la violencia de género

Conceptos, mitos y verdades sobre la violencia de género
25 noviembre 2019 Jessica Murillo
Contra violencia género

Hoy, 25 de noviembre, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional por la eliminación de las violencias a las mujeres. Resolvemos algunas dudas alrededor de este día y de la violencia de género.

¿Por qué se fijó la fecha en el 25 de noviembre?

El 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las hermanas Mirabal eran hallados en el interior de un jeep hundido en un barranco, al noreste de República Dominicana. Horas antes, las tres mujeres, activas militantes contra el régimen de Trujillo, habían sido asesinadas por un escuadrón enviado por el dictador. Las mataron a golpes y las metieron dentro del vehículo para simular un accidente.

Las hermanas Mirabal se convirtieron en símbolo de la causa contra la violencia de género. Fuente de la imagen: mujeresaseguir.com

Eran activistas políticas en contra de las injusticias y hoy siguen representando la determinación de las mujeres en las luchas libertarias. Así, en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en 1981, se consagró el 25 de noviembre de cada año como el Día contra la violencia a las mujeres en honor a las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, las tres hermanas asesinadas.

Años más tarde, en 1999, la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró cada 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia con el fin de prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres y niñas.

¿Qué se entiende por violencia de género?

La primera definición sobre violencia género llegó con la Asamblea General de Naciones Unidas en 1993 en la Declaración sobre la eliminación de la violencia a las mujeres. En el artículo 1 de la misma se afirma que la violencia de género es “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”. Es, por tanto, todo acto de violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, por considerarlas inferiores.

Por aquel entonces, la ONU también reconoció el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencias. Mismo derecho que aún no se ha conseguido y que fue reconocido en la Convención de Belén do Pará en 1994 para prevenir, erradicar y sancionar la violencia de género.

Cartel de la ONU para el 25N

La razón es el género. La solución la igualdad

Tanto en la Asamblea General de Naciones Unidas de 1993, como en la Convención de Belén do Pará en 1994, se usa la expresión “violencia basada en el género” para calificar este tipo de violencias. La causa es el machismo. Una manifestación más de la desigualdad de las relaciones de poder entre mujeres y hombres.

Por tanto, si queremos terminar con la violencia de género, tenemos que incidir en la educación en igualdad de modo transversal por parte de todos los agentes sociales y desde edades tempranas.

Según estas definiciones que acabamos de nombrar, violencia de género sería:

Todo ello supone una vulneración de los Derechos Humanos. Así lo reconoció la ONU en 1993 y el Consejo de Europa en el Convenio de Estambul en 2011.

La ley 1/2004 delimita el concepto de violencia de género al ámbito de la pareja

Sin embargo, nuestra legislación, la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género delimita el concepto al ámbito de la pareja o ex pareja. El artículo 1 de la misma señala: “La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifiesto de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”.

Como vemos, debe existir o haber existido una relación afectiva. Por ende, nuestra legislación en materia de violencia de género tiene un déficit, porque deja fuera una serie de violencias que se ejercen sobre las mujeres que tiene que ver con el género, pero que no aborda. A pesar de ello, esta ley supuso un hito en toda Europa.

Lo que más se destaca de la LO 1/2004 es que, por primera vez, se pone el foco en que lo que da lugar a esta violencia es el género, es decir, la construcción cultural de lo que significa ser hombre y lo que significa que ser mujer que posiciona a los hombres por encima de las mujeres. Dicho de otro modo, la causa de tal violencia es el machismo, la desigualdad de género. Así lo recoge en su exposición de motivos:

«la violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión».

Los hombres que, educados en esa desigualdad, consideran que su pareja femenina no cumple con los roles esperados, emplea la violencia contra ella como una forma de dominación. Es un modo de asentar la posición de superioridad que se le ha otorgado como hombre.

Desmontando mitos

Esto significa que los hombres no pueden sufrir violencia de género, porque no existe un sistema estructural basado en leyes; religiones; costumbres; educación… que les haga pensar a las mujeres que son superiores a los hombres y tengan que ejercer esa violencia.

Esto no significa que las mujeres no ejerzan la violencia sobre los hombres. Existe y está penalizado, pero la causa no es el género. Del mismo que a una persona blanca no se le ejerce violencia por ser blancas, ni a una persona heterosexual por su orientación, a un hombre no se ejerce la violencia por el hecho de ser hombre, porque se le considere inferior.

¿Los hombres pueden sufrir violencia de género?

Por tanto, la violencia que ejercen las mujeres sobre los hombres no es comparable ni a nivel cualitativo ni a nivel cuantitativo. Los datos lo dejan claro:

  • El 70% de las mujeres que han sido asesinadas, el delito lo han cometido hombres.
  • Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia de género es la primera causa de muerte entre las mujeres de 15 a 44 años. 
  • Así como la mayoría de la violencia que sufren los hombres es por parte de otros hombres. De ese modo, el 75% de los hombres asesinados lo son por hombres. Esto significa que, tanto si las víctimas son hombres como mujeres, quienes cometen los homicidios son hombres, y esto está relacionado con la educación y el rol de masculinidad. Mientras los asesinatos de hombres a hombres se dan en general por peleas, extorsiones… Los asesinatos de varones a mujeres son porque las consideran inferiores y de su propiedad.
  • Desde 2008 a 2017 el 90% de los asesinatos en España en el ámbito de la pareja han sido del hombre a la mujer, un 10% a hombres, la mayoría por parte de otros hombres

Terrorismo machista

Si comparamos las cifras del terrorismo a nivel mundial con las de violencia de género, solo en el ámbito de la pareja, se puede observar que:

  • Según los datos del año 2016 sobre Terrorismo Yihadista, en ese año se produjeron 1441 atentados en todo el planeta, ocasionando 14.356 víctimas. La violencia de género, solo en el ámbito de la pareja, cada año, asesina a 42.500 mujeres en todo el mundo (Informe Global sobre Homicidios 2013)
  • En lo que respecta a ETA, en 43 años, asesinó a 829 personas. Por violencia de género, desde 2003, que es desde cuando se recogen datos, 1.027 mujeres fueron asesinadas en España. 51 en 2019. Si hacemos la comparación, en 43 años habría 3.000 mujeres asesinadas. Cuando existía ETA, había una legislación para el terrorismo de ETA, unas penas concretas y unos juzgados para este tipo de hechos. ¿Cómo no va a existir, por lo tanto, una ley concreta para la violencia de género habiendo muchas más víctimas?

¿La ley es discriminatoria?

Hay quienes consideran que , que exista una ley específica para la violencia género, es discriminatorio para los hombres. Sin embargo, en el año 2008, el Tribunal Constitucional sentenció que la Ley Integral 1/2004 de Medidas integrales contra la violencia de género es constitucional.

Dictaminó que la ley no vulnera el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres, sino que es una respuesta adecuada para cambiar una situación de desigualdad de siglos que provoca que algunos hombres consideren a las mujeres como inferiores y ejerzan la violencia sobre ellas. Esto significa que, teniendo en cuenta esta desigualdad, una norma que protege y refuerza la seguridad de las mujeres no puede ser anticonstitucional. Anticonstitucional sería que no existiera, ya que supondría un déficit a la libertad y el derecho a la vida de más de la mitad de la población.

De ese modo, según el Tribunal Constitucional, imponer una pena mayor al hombre es “razonable” ya que las mujeres están “insuficientemente” protegidas en el ámbito de la pareja, no vulnera el principio de igualdad y no discrimina por razón de sexo, ya que no se impone por ser varón sino por una grave conducta que reproduce “una arraigada desigualdad” y un “modelo agresivo” contra la mujer.

Precisamente por eso, la desigualdad de las mujeres respecto de los hombres, se aplica una legislación concreta, ya que si se aplicara la misma ley para ambos casos sería ineficaz e injusto.

Además, la ley, en ninguno de sus artículos, deroga la presunción de inocencia al ser un derecho fundamental consagrado en artículo 24 de la Constitución Española. Esto explica la razón por la cual en muchas ocasiones hay absoluciones por falta de pruebas, hecho que no significa que la denuncia sea falsa. El calabozo es una medida preventiva que no aborda la ley 1/2004 sino la Constitución Española, en el artículo 17.2, para todo tipo de delitos, siempre y cuando para la policía le resulte un relato verosímil.

El machismo es global, la violencia también

Otro mito es aquel que considera que la violencia de género no tiene tanto que ver con el género, sino con otras culturas. Esto es falso. Así, si acudimos a los datos, en 2018, el 71,7% eran españoles y el 28,2% extranjeros. Se da en todas las culturas y niveles socioeconómicos ya que la causa, el machismo, también es global.

Si la causa es el machismo, significa que también está desvinculado de cualquier tipo de patologías, problemas de drogas o alcohol, bajos niveles económicos y culturales…

¿Denuncias falsas?

A pesar de todos los datos, los mitos sobre la violencia de género no paran de difundirse. Entre ellos destaca el de las denuncias falsas. Según la Memoria de la Fiscalía General del Estado, desde 2009 y hasta 2016 se interpusieron 1.055.912 denuncias por violencia de género. De ellas, 79 resultaron ser falsas, es decir, el 0,0075%.

Por lo tanto, el problema no está tanto en las supuestas denuncias falsas como en las mujeres que no denuncian. Según los datos de una encuesta realizada en 2011, solo lo hacen entre el 20 y el 25% y la media del número de denuncias en los últimos diez años ronda los 130.000. La solución pasa por establecer mecanismos que posibiliten a las mujeres denunciar y confiar en una justicia y unos recursos que no están funcionando como debería.

¿Por qué la mayoría de las mujeres no denuncian?

Las características propias de la violencia de género dificultan que las mujeres interpongan denuncias. El ciclo de la violencia hace que sea muy complicado salir de este tipo de relaciones.

El ciclo de la violencia de género fue formulado por la antropóloga Leonor Walker en su libro “Las mujeres maltratadas” (1.979)

Los golpes, los asesinatos, son lo más visible, pero lo importante también es lo que pasa antes. Cómo él crea en ella una dependencia. Mina su autoestima, aísla a la mujer de sus amistades y familiares, controla todo lo que hace… Tras una discusión, él se arrepiente y le pide perdón. Ella, le suele perdonar y permanece en esa relación por múltiples razones: porque piensan que él va a cambiar, por miedo al agresor y a no ser creídas, por falta de relaciones afectivas donde apoyarse por el aislamiento al que ha sido sometida, por baja autoestima… e incluso desconfianza en la justicia. Esa desconfianza radica en que se sabe que no se cumplen las penas, las órdenes de alejamiento…

En este proceso, la violencia psicológica y social juega un papel clave, así como los mitos del amor romántico.

Los mitos del amor romántico como refuerzo de la desigualdad

Por ende, la violencia de género en la pareja tiene su origen en las relaciones desiguales entre mujeres y hombres. Son relaciones no horizontales, basado en la dominancia masculina. Este modelo de relación está muy relacionado con los mitos del amor romántico, que se transmiten continuamente desde las películas, las series, los libros…

El amor romántico es una construcción social y cultural idealizada del amor. Se sustenta en una serie de estereotipos que naturalizan los celos, el control, el sacrificio, la posesividad y la sumisión como una muestra de amor. Todos ellos educan los afectos y fomentan conductas de abuso y dominación.

Estas creencias llevan a la idea de que por amor se debe hacer cualquier sacrificio, que el amor lo puede todo.

Tipos de violencia de género

  • Violencia física: todo acto de fuerza con el objetivo de hacer daño a través de golpes, empujones, tirones de pelo, quemaduras, tortura, asesinato…
  • Violencia verbal: se basa en las acusaciones, insultos, amenazas…
  • Violencia psicológica: toda conducta, verbal o no verbal, que produzca sufrimiento o menosprecio a través de amenazas, humillaciones, insultos, desprecio, manipulaciones, amenazas, celos, insultos, prohibir salir con las amistades, obligar a cambiar la forma de ser o de vestir, minar la autoestima…
  • Violencia social: se expresa a través del aislamiento de las amistades, la familia…
  • Violencia ambiental: agresiones que tienen por fin causar miedo o sumisión a través de lo que rodea a la víctima como puede ser pegar un puñetazo a una puerta, tirar el móvil al suelo, romper una silla… es una forma de poner en antecedente a esa mujer sobre qué es lo que podría pasar si no obedece a las órdenes del agresor.
  • Violencia espiritual: obligar a que acepte un sistema de creencias o una práctica religiosa determinada.
  • Violencia económica: es la privación o control del dinero.
  • Violencia sexual: cualquier acto de naturaleza sexual forzado o no consentido como tocamientos, acoso, violación, chantaje sexual…

La existencia de estos múltiples tipos de violencia no significa que sean excluyentes. De hecho, en la mayoría de las ocasiones están relacionadas, combinando varias formas de agresiones.

Todo ello, en su conjunto, hacen de la violencia de género un problema social y de salubridad pública, tanto por las causas por las que se producen, una mentalidad machista, como por la cantidad de asesinatos que conlleva.

Llama al 016 si necesitas información y asesoramiento jurídico sobre violencia de género


Jéssica Murillo, periodista experta en igualdad e intervención en violencia de género

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