¿Por qué hay que seguir combatiendo la homofobia?

¿Por qué hay que seguir combatiendo la homofobia?
17 mayo 2021 Laura L. Ruiz
homofobia

El 17 de mayo es el Día Internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia. Y es que en muchos países, la orientación sexual de una persona sigue siendo perseguida incluso con pena de muerte. 

La comunidad LGBT+ perseguida

El Día Internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra desde 1990 cada 17 de mayo, recuerda que queda mucho por hacer para que se respeten los derechos humanos de todas las personas. Desde países donde está prohibido manifestarlo públicamente, otros donde se niega a las personas gais, lesbiana o bisexuales formar familias y otros donde son excluidos de la vida laboral o social. 

Prohibido en 69 países

69 países del mundo tienen leyes que criminalizan o restan derechos a las personas homosexuales, bisexuales o transexuales. Así lo muestra el último informe sobre homofobia de Estado realizado por ILGA. Desde la anterior edición, solo Gabón ha salido de este ránking de países discriminatorios y Bután parece dar los pasos en esa dirección. El cómputo general es que el 35% de los países discrimina, en muchos otros aunque ser homosexual es legal (124 países) solo en 28 permiten el matrimonio igualitario mientras que en otros 34 se reconoce algún tipo de unión

Del total de países que criminalizan por orientación sexual, en 67 hay disposiciones legales para perseguir a las personas homosexuales, bisexuales o transexuales mientras que en dos no las hay. Es el caso de Egipto e Irak, donde la persecución es tácita, existe una  “una criminalización de facto” comprobada en el terreno y el Estado no reconoce los derechos de estas personas. Dentro de las disposiciones legales, en seis la homosexualidad está castigada con la muerte de forma específica y en otros cinco países tiene pena capital de manera no explícita. 

Sin matrimonio, adopciones o donación de sangre

Desde la ONU se alerta de que en muchos territorios la discriminación y la religión van de la mano. Pese a esto, son optimistas. Algunos países han dado pasos, como la India, cuya Corte Suprema declaró legales todas las formas de sexo consensuado entre adultos. Angola y Pakistán, países conservadores, dieron pasos en la misma dirección. Pasos muy tímidos que quedan a la sombra con el auge de los extremismos. 

Es el caso de los lugares que se llaman zonas libres LGTBI que en la última década se han multiplicado en países como Polonia. En otros, como Indonesia, son cada vez más populares las llamadas ‘terapias de conversión’. La vida privada no se libra ya que en países como Rusia no solo está prohibido el matrimonio homosexual, si no que han blindado en la Constitución la unión entre un hombre y una mujer. Lo mismo en Hungría, donde el Ejecutivo ha generado una legislación que prohíbe por efecto la adopción entre parejas del mismo sexo. En muchos otros lo que hay son restricciones en cuanto a la libertad de expresión, ya sea declararse homosexual, tener gestos de cariño con la pareja en público o hacer activismo por los derechos sexuales. 

La discriminación laboral

En el terreno laboral la discriminación por ser gay, lesbiana, bisexual o transexual está incluso más extendida. De hecho el Proyecto Europeo Avanzando en la gestión de la diversidad LGBT en el sector público y privado (ADIM) destaca que el 72% de las personas LGBT+ lo oculta o no se manifiesta como tal en el trabajo. Este estudio, realizado con casi 54.000 personas en Europa, evidencia que hay mucho por hacer. De las personas LGBT+ que respondieron al cuestionario, el 26% asegura que ningún compañero o compañera lo sabe. El 26% lo es visible para algún compañero y solo el 20% es conocido por todos. Otro dato preocupante: solo el 55% de las personas LGBT+ con hijos se siente cómodo hablando de ellos en el entorno laboral. 

En el caso del colectivo de personas transexuales el acceso al empleo es aún más difícil. Una carrera llena de obstáculos que hace que más del 80% de las mujeres transexuales estén excluidas del mundo laboral. La marginalidad, la precariedad y la pobreza hace que entren en un círculo por los estereotipos de la sociedad.  

Delitos de odio, ¿qué son?

En muchos casos esta realidad discriminatoria no viene apoyada en leyes, si no justo lo contrario. En España hay legislación que combate los llamados ‘delitos de odio’: desde una ley estatal con ese objetivo hasta numerosas legislación que condena la discriminación en todos sus ámbitos. Pese a eso, cada año se registran en España 278 ataques homófobos registrados. Son muchos los que nunca se denuncian. De hecho, según el Ministerio de Interior, los delitos de odio más numerosos son por homofobia, xenofobia y racismo. 

Una vez más, la educación y vivir en una comunidad cada vez más diversa es la única vacuna contra la homofobia. Además de las legislaciones o los protocolos de acción, hay numerosos recursos para que tanto en el ámbito educativo como en el social se potencie la empatía, el respeto y la defensa de los derechos humanos. 

 


Laura L. Ruiz, periodista experta en igualdad

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