50 años de Orgullo Gay, ¿sigue habiendo LGTBIfobia laboral?

50 años de Orgullo Gay, ¿sigue habiendo LGTBIfobia laboral?
5 julio 2019 Jessica Murillo

Se cumplen 50 años de los disturbios de Stonewall Inn, el hecho que dio origen al Día del Orgullo LGTBI (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales). Sin embargo, tiempo después, aún queda mucho por reivindicar y por cambiar. Discriminación en la búsqueda de empleo, acoso laboral, brecha salarial y techo de cristal, son solo algunas de las situaciones que las personas LGTBI viven cada día en el ámbito del empleo.

Historia del Día del Orgullo Gay

Cada 28 de junio se celebra el Día del Orgullo LGTBI. El origen se remonta a 1969, cuando en la madrugada del 28 de junio la policía de Nueva York inició una redada contra el pub Stonewall Inn, situado en el Greenwich Village. Ante esta situación, la clientela se rebeló y aumentó la tensión durante varias semanas. Este acontecimiento derivó en una serie de manifestaciones espontáneas contra la redada policial y para tener la libertad de estar en cualquier lugar sin temor a ser violentados y arrestados.

De ese modo, estos disturbios pasaron a ser considerados como el momento clave en el que la comunidad LGTBI luchó contra un sistema, legal, policial y social, que perseguía a las y los homosexuales con el beneplácito del gobierno. Lo ocurrido retumbó en el resto del mundo. Así, la situación vivida en el estado norteamericano desembocó en las actuales marchas del orgullo como herramienta de reivindicación social y política, con el objetivo de instar a la tolerancia y la igualdad de las personas LGBTI.

Primeras manifestaciones LGTBI

Dia del Orgullo Gay

Las primeras marchas del Orgullo Gay para conmemorar estos hechos tuvieron lugar en 1970 en Nueva York, Chicago, San Francisco y Los Ángeles. Poco a poco se le sumaron ciudades de todo el mundo que desde entonces acogen las llamadas Pride Parades. En el caso de España, la primera marcha ocurrió en 1977 en Barcelona, con una manifestación a lo largo de la Rambla.

Un año después, el 28 de junio de 1978, se celebró en Madrid, donde quienes se manifestaron exigieron la derogación de la Ley de Peligrosidad Social que condenaba a homosexuales con penas de cárcel de más de cinco años. No había juicio previo y, además, también podían ser enviados a tratamiento psiquiátrico, donde les suministraban terapias de electrochoque. Lejos de aquella imagen, aún cercana, España es hoy un referente en igualdad, siendo, de hecho, reconocida en todo el mundo como uno de los países pioneros en la defensa de los derechos LGTBI.  Sin embargo, la homofobia sigue estando a la orden del día. También en el ámbito laboral.

 

LGTBIfobia en el trabajo

La discriminación laboral por motivos de orientación sexual e identidad de género

Es común para las personas LGTBI enfrentarse a situaciones discriminatorias en el trabajo. El Informe «La diversidad LGTBI en el contexto laboral en España» elaborado por la consultora Mpatika en colaboración con un grupo de diversas empresas, demuestra que muchas personas LGTBI ocultan su orientación sexual e identidad de género por temor a la discriminación, insultos homófobos o miedo a perder el trabajo.

Esto significa que, a pesar de los avances sociales y legislativos, sigue existiendo una penalización que impide la igualdad de oportunidades. Un hecho que en el año 2007 ya manifestó la Organización Mundial del Trabajo: “las nuevas formas de discriminación están relacionadas con la orientación sexual”, aunque hay que apuntar que nunca han sido nuevas.

Sea como fuere, los estereotipos sobre las personas LGTBI siguen incidiendo en los procesos de selección y promoción. Además, son quienes sufren más acoso laboral. Conscientes de ello, en 2017, el Instituto de la Mujer publicó el estudio «Las personas LGBT en el ámbito del empleo en España: hacia espacios de trabajo inclusivos con la orientación sexual e identidad y expresión de género» que visibilizaba la realidad laboral de las personas LGBT. De ese modo, apunta a que existe conciencia de que el espacio laboral sigue mostrándose en ocasiones como un espacio hostil para las personas LGBT, y, de forma muy especial, para las personas trans. Un claro signo de que, en este aspecto, el mundo laboral español ha evolucionado menos.

¿En qué afecta la orientación sexual para encontrar empleo?

Son muchos los casos en los que los trabajadores y las trabajadoras lesbianas, gays y bisexuales declaran haber sido objeto de preguntas invasivas sobre su vida privada y haber tenido que justificar por qué no son heterosexuales. Esta insistencia genera estrés y malestar. Pero no es lo único, la propia OCDE ha expresado que las personas lesbianas, gays y bisexuales tienen un 7 % menos de posibilidades que el resto de la población de conseguir un empleo y cuando trabajan ganan un 4 % menos. Además, las posibilidades de llegar a un puesto de alta responsabilidad es un 11 % inferior al resto.

Sin embargo, son las personas transexuales quienes se enfrentan a las formas más severas de discriminación laboral. Muchas afirman ser rechazadas en las entrevistas de trabajo y más del 80% están en paro. Pero hay más, una vez conseguido el empleo, no son llamadas por su nombre; no son aceptadas; son blanco de burlas e incluso encuentran dificultades para usar los baños.

Medidas contra la LGTBIfobia en el trabajo

Estos datos sentencian que las empresas y los sindicatos deben romper con los prejuicios y actuar contra la lgtbifobia en el empleo. El Estatuto de los Trabajadores prohíbe la discriminación por orientación sexual o identidad de género pero no establece medidas específicas para garantizar su cumplimiento. Algunas ideas, además de la formación y la elaboración de campañas preventivas, son la introducción de cláusulas contra la LGTBIfobia en los convenios colectivos, y la creación de planes de igualdad y protocolos contra el acoso que integren a las personas LGTBI.

La escritora y filósofa feminista francesa Simone de Beauvoir dijo que “lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación”.  No se equivocaba, pues se sigue tras ese objetivo.


Jéssica Murillo, periodista experta en igualdad e intervención en violencia de género

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