Los mitos del amor romántico en San Valentín

Los mitos del amor romántico en San Valentín
15 Febrero 2016 Ana Olego
San Valentín

En febrero del año pasado publicamos un artículo titulado “San Valentín y los mitos del amor romántico“. Como el orden de los factores no altera el producto, este año por las mismas fechas hablamos sobre: “Los mitos del amor romántico en San Valentín”. ¡El asunto merece la pena!

San Valentín

No, no estamos en contra del romanticismo en la pareja. En lo que disentimos es en la ceguera que nos conduce a amar a quien no corresponde, no nos corresponde o no lo hace como debiera. Ocurre así, a veces, porque los mitos del amor romántico —por medio de la religión y determinados movimientos culturales— han considerado ciertos e incuestionables determinados pensamientos:

Mito de la “media naranja”, o creencia en que elegimos a la pareja que teníamos predestinada y que ha sido la única o la mejor elección posible. Este mito tiene su origen en la Grecia Clásica y se intensifica con el Amor Cortés y el Romanticismo. Su aceptación podría llevar a un nivel de exigencia excesivamente elevado en la relación de pareja, con el consiguiente riesgo de decepción o de una tolerancia excesiva, al considerar que siendo la pareja ideal hay que permitirle más o esforzarse más para que las cosas vayan bien.

Mito del emparejamiento o de la pareja, creencia en que la pareja (heterosexual) es algo natural y universal y que la monogamia está presente en todas las épocas y culturas. La aceptación de esta creencia puede dar lugar a conflictos internos en aquellas personas que se desvíen de algún modo de esta creencia normativa (personas no emparejadas o que lo están con personas de su mismo sexo, por ejemplo).

Mito de los celos, o creencia en que los celos son un signo de amor, e incluso el requisito indispensable de un verdadero amor. Suele usarse habitualmente para justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos e, incluso, violentos.

Mito de la equivalencia, o creencia en que el “amor” (sentimiento) y el “enamoramiento” (estado más o menos duradero) son equivalentes y, por tanto, si una persona deja de estar apasionadamente enamorada es que ya no ama a su pareja y lo mejor es abandonar la relación.

Mito de la omnipotencia o creencia en que “el amor lo puede todo” y por tanto si hay verdadero amor los obstáculos externos o internos no deben influir sobre la pareja, y es suficiente con el amor para solucionar todos los problemas y para justificar todas las conductas.

Mito del libre albedrío, o creencia en que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores sociobiológicos y culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Aceptar este mito supone no reconocer las presiones biológicas, sociales y culturales a las que las personas estamos o podemos estar sometidas, lo cual puede generar exceso de confianza, culpabilización, etc.

Mito del matrimonio o de la convivencia, creencia en que el amor romántico-pasional debe conducir a la unión estable de la pareja y constituirse en la única base de la convivencia de la pareja.

Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad, esto es, creencia en que el amor romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe perdurar tras años de convivencia.

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Si quieres saber más sobre los mitos del amor romántico pincha aquí y si estás enamorado/a de quien se lo merece aquí. ¡Puedes pinchar en los dos!

    Amor es un no sé qué / y nace no sé de dónde / y mata no sé por dónde / y hiere no sé con qué.

2 Comentarios

  1. Evana L. 1 año hace

    Menudas majderías que dice este artículo. No os las creéis ni vosotros.

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