La falta de conciliación perjudica la salud (1ª parte)

La falta de conciliación perjudica la salud (1ª parte)
8 febrero 2010 Celia Zafra

Ya lo sabíamos, pero resulta que ahora también hay estudios que lo demuestran. Trabajar demasiado y de mala manera perjudica la salud. Vamos, que la frasecita no la tendrían que poner sólo en los paquetes de tabaco (que también) sino sobre todo en la puerta de las empresas que no permiten a sus trabajadores organizarse como es debido para tener vida propia.

El estudio no se refiere sólo al estrés y al cansancio físico acumulado tras largas jornadas laborales, sino a las consecuencias del aumento del sedentarismo que conlleva la falta de equilibrio entre el tiempo de trabajo y el tiempo de vida privada. El caso es que una de las prácticas que primero sacrifican quienes no disponen del tiempo mínimo razonable para dedicarse a ellos mismos y/o a sus familias es el ejercicio físico. Y de aquellos barros vienen estos lodos. Aumento del sedentarismo igual a incremento de la obesidad, de las dolencias cardiacas, de los dolores musculares, etc.

Y cómo no, esto repercute especialmente en las mujeres de entre 25 y 45 años, uno de los colectivos españoles que menos actividad física realizan, sobre todo a partir de los 30, que es cuando las mujeres de este país empiezan a tener descendencia y se les acumula la tarea: trabajos todavía no muy estables y en los que hay que “echar horas” para tener a los jefes contentos, hijos pequeños y nula experiencia en atenderlos (lógicamente, porque nadie nace enseñado y a los 30 casi todas las madres son primerizas) y casas por atender de las que las parejas no terminan de corresponsabilizarse.

A mí, que tengo un compañero de vida implicado al cien por cien en la crianza y en las tareas domésticas, me cuesta a veces situarme en el hecho de que en la mayoría de los casos esta situación es todavía la excepción en vez de la norma, incluso en parejas jóvenes. Ejemplo: este fin de semana salimos a cenar con unos amigos, y la chica me contó que en el pueblo en el que viven es costumbre barrer la acera que hay delante de la puerta de la casa. Pues bien, como a su marido le da vergüenza hacerlo (señal de que sigue estando mal visto eso de que los hombres agarren la escoba con garbo y salero), le toca barrer a ella, a pesar de que él no trabaja ninguna tarde y ella llega a casa a las 9 de la noche después de muchas horas de despacho y estudio.

Y eso en lo que corresponde al rellano, pero dentro del hogar tres cuartos de lo mismo. Y como está harta de llamarle la atención sin resultados, se ha resignado; ella hace el trabajo doméstico de los dos “porque si no, no hay manera” y así lo único que se asegura es que él nunca lo hará. ¿Tiempo para hacer ejercicio? Si quitar el polvo se considera deporte, pues sí, pero para de contar.

¿Cuándo llegará el tiempo en que lo que esté mal visto en los hombres sea no dar un palo al agua en casa?

2 Comentarios

  1. Roberto 8 años hace

    Estoy de acuerdo totalmente con tu escrito y más siendo hombre casado como soy, y por lo tanto tengo que confirmar que en el entorno de mis amigos (ocho o nueve con los que me relaciono a diario), ni siquiera uno pega “palo al agua”. Habrá que hacer algo como aplicar la ley antitabaco pero al contrario. . . . Por imperativo legal: “obligatorio el reparto de tareas domésticas y de atención a los hijos”. De no ser así el tema, dudo que en un periodo razonable de tiempo, se llegue a una distribución equitativa de tareas en el ámbito doméstico.

  2. juan 7 años hace

    Es muy interesante este post

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