‘Y tú, ¿reaccionarías?’, un experimento para medir la respuesta ciudadana al acoso

‘Y tú, ¿reaccionarías?’, un experimento para medir la respuesta ciudadana al acoso
30 agosto 2017 Rosabel Rodríguez
Cómo detectar acoso contra una mujer y cómo actuar

El acoso contra la mujer se perpetúa en múltiples ámbitos

‘Y tú, ¿reaccionarías?’ (‘Would you react?’). Es el nombre de una plataforma belga que acaba de realizar un experimento para medir la respuesta ciudadana ante el acoso contra la mujer, en este caso en el metro. ¿El resultado? Como puede verse en este vídeo en Youtube, básicamente son mujeres las que interceden en defensa de la actriz que participó en la prueba.

Estos resultados alertan sobre el nivel de normalización de esta forma de discriminación y violencia contra la mujer. Casos como este, pero reales, se extienden desde el transporte público, hasta cualquier aglomeración de gente o en la vía pública en general, donde el acoso callejero está a la orden del día.

Y en el puesto de trabajo, ¿se obtendrían los mismos resultados? Sería cuestión de probarlo en un nuevo experimento, pero desde luego, el del empleo es otro de los ámbitos en los que este tipo de actos siguen minando la integridad de la mujer. Lo hacen de múltiples formas, unas más visibles y otras menos. Por ello, te contamos cómo identificarlas, cómo combatirlas y cómo actuar en situaciones en las que una trabajadora está sometida a trato discriminatorio.

Acoso laboral, ¿cómo identificarlo?

Chascarrillos de tipo sexual, aproximación física excesiva e incluso contacto; bromas cuando una mujer realiza un trabajo atribuido generalmente a los hombres, humor sexista, asignación de tareas irrealizables… son algunas de las formas de acoso que se pueden dar en el puesto de trabajo.

A estas actitudes, que pueden conducir a un entorno laboral irrespirable, se suma el mobbing, que también recurre a conductas que atentan contra la dignidad de las trabajadoras, en este caso para interponerse en su promoción laboral o forzar su salida de una empresa, por ejemplo.

Prevenir el acoso en la empresa

Que las mujeres tengan que seguir enfrentando este tipo de situaciones que muestran cómo se perpetúan los roles de género es un asunto preocupante que se debe combatir con todos los medios disponibles.

La propia empresa tiene mucho por hacer para erradicar estas actitudes y, de hecho, está obligada a ello. Así lo establece la normativa, que sostiene que las empresas deben promover “condiciones de trabajo que eviten el acoso (…) y arbitrar procedimientos para su prevención y para dar cauce a las denuncias”.

Además de incluir este aspecto en sus planes de igualdad, las empresas pueden abordarlo de manera específica a través de protocolos frente al acoso. Estos deben garantizar el apoyo y la protección de las personas afectadas por esta conducta, además de medidas de prevención y sanciones para los acosadores, que pueden ir del despido a la inhabilitación para la promoción o el traslado forzoso.

Impulsar campañas de sensibilización, promover la formación en este campo, así como establecer procedimientos de actuación y realizar evaluaciones periódicas de los riesgos psicosociales en la empresa, son algunas medidas al alcance de las empresas que opten por enfrentar, de forma activa, esta forma de discriminación. Para conocerlas más a fondo, se puede consultar este manual para la empresa ante el acoso.

Cómo actuar ante el acoso

¿Y si se produce acoso en una empresa sin experiencia en este campo? En ese caso, uno de los primeros pasos será poner todos los medios para que la situación cese. Para ello, será clave alejar a presunto acosador y víctima que, por cierto, no debería ser quien tenga que cambiar de turno o de sede, a no ser que lo pida.

Activar una investigación interna y, una vez se demuestre lo ocurrido, aplicar sanciones es otro paso en este camino, que incluye la atención permanente a la víctima, además de la revisión del clima de la empresa y de la activación de medidas que eviten que estas situaciones se repitan.

El acoso no solo abre una brecha en la igualdad de la mujer en el empleo, sino que quiebra su derecho a la dignidad, a la no discriminación y a la integridad física y moral. No reaccionar, volviendo al experimento impulsado en Bélgica, no debería por tanto ser una opción ante unas situaciones que no son la excepción. De hecho, frente a ese mito, un dato: entre el 40 y 60% de las mujeres trabajadores han sufrido acoso sexual a lo largo de su carrera.

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