En Navidad regala Igualdad

En Navidad regala Igualdad
26 diciembre 2018 Jessica Murillo

Llega la Navidad. Y con ella, la ilusión de la infancia por los regalos navideños, reforzada por la constante publicidad de los medios de comunicación y las tiendas de juguetes.

Los niños y las niñas ven, de media, 49 anuncios al día. Cifra que aumenta en Navidad. Y otro dato importante: el 75% de las ventas de juguetes de todo el año se producen en Navidad. La publicidad y los juguetes ofertados siguen siendo altamente sexistas. Esta afirmación es avalada por estudios como el presentado en el año 2011 por el Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista. En él se concluye que el 63,64% de la publicidad sobre juguetes contienen un tratamiento sexista. Para comprobarlo solo hace falta hacer un sencillo ejercicio: observar los pasillos de muchas jugueterías, sus catálogos e incluso los anuncios televisivos de los juguetes. Si lo hacemos, es fácil percatarnos de que siguen dividiendo dos espacios que apenas se mezclan. Carritos de muñecas y cocinitas para ellas. Coches y juegos de construcción para ellos. Además, dos colores: rosa y azul. El espacio rosa gira en torno al culto a la belleza, los cuidados y la maternidad. El azul a las aventuras, la violencia, la competición y los deportes.

El problema de todo ello es que los juguetes no son inocentes. Graban sutilmente los roles y los estereotipos en las cabezas de la infancia, haciéndoles pensar, equivocadamente, que el papel de las mujeres es limpiar y cuidar de los bebés. Y el de los hombres construir, inventar o crear, ajenos a las tareas domésticas. Sobre esto mismo, Iria Marañón, filóloga y autora de “Educar en feminismo” afirma que no estamos educando a nuestros hijos e hijas en una igualdad real: “No nos damos cuenta de que si no permitimos ni fomentamos que un niño pueda jugar con muñecas, el día de mañana no va a ser un padre implicado y no va a asumir los cuidados y la corresponsabilidad en el hogar como propia. Y si nuestras niñas no juegan a ser superheroinas, no creerán que tienen la capacidad de cambiar el mundo”.

Según parece, hasta los tres o cuatro años, niños y niñas comparten a menudo los juguetes, pero a partir de esa edad empiezan a separarse. El fenómeno es más acusado con los chicos, que se enfrentan a la estigmatización cuando sus compañeros los pillan con algún objeto supuestamente femenino. El proceso de socialización diferencial limita la libertad de la infancia a la hora de jugar o elegir juguetes. Desde que son muy pequeños van a ser conscientes de que cada uno ocupa un lugar diferente. Y el gran problema es que ese lugar diferente, genera desigualdad.

Cuando juegan, la imaginación se dispara en forma de sueños en los que pueden ser lo que desean ser. Sobre ello, existen numerosos estudios que afirman que los juguetes con los que juegan las niñas y los niños influyen en las profesiones que de mayores escogen unas y otros. Dicho de otro modo, los juguetes reducen el universo de referencia de ellos y de ellas y los encasillan en determinadas situaciones, roles y profesiones. A través del juego desarrollan su identidad y adquieren determinadas destrezas, saberes, valores, habilidades y formas de relacionarse. No en vano dicen que “jugar es ensayar el futuro”.

Estos estudios explican las encuestas de Naciones Unidas o Adecco, en las que afirman que los niños prefieren ser policías, futbolistas o profesores. Mientras que las niñas se decantan por ser maestras o médicas. Estas encuestas se hacen cada año y poco cambia. No es casualidad. Los juguetes que regalamos y la forma en la que nos los venden, influyen en la infancia.

Conscientes de ello, en varios países están surgiendo iniciativas ciudadanas contra el sesgo sexista en los juguetes. Una de las más activas es la asociación británica Let Toys Be Toys, que convenció a doce grandes distribuidoras, entre ellas, Toys ‘R’ Us y Marks & Spencer, para que ordenaran sus artículos por intereses o temas y no por géneros. Como consecuencia de todo ello, la cadena de jugueterías Toy Planet lanza cada año un catálogo navideño que rompe los roles y los estereotipos, ordenando los juguetes por edades o personajes y no por género. En la actualidad, otros establecimientos y marcas están siguiendo esta estela, pero siguen siendo escasos.

Las y los expertos recuerdan que el Código de autorregulación de la publicidad infantil del juguete, el Código de autorregulación de contenidos televisivos e infancia y las leyes generales de comunicación audiovisual y publicidad dicen que hay que evitar las diferencias de género. Lo mismo sentenció el Parlamento Europeo en el año 2013, destacando que el principal obstáculo para la igualdad es el estereotipo y animando a los medios de comunicación a que dejen de difundirlos. De ese modo, los anuncios de juguetes deberían mostrar tanto a niñas como a niños divirtiéndose con el juguete en cuestión, sin la preocupación de si es para unas u otros. De esa forma, las y los menores podrán elegir libremente el juguete que desean, pero en esta meta también es importante el papel de la familia que debe de asimilar que los juguetes no tienen género, por mucho que así lo hagan pensar los medios de comunicación.

El intentar que la infancia juegue con juguetes no sexistas no es prohibir que las niñas jueguen con muñecas y los niños con superhéroes. Es perseguir que jueguen a lo que quieran. Lo fundamental es que el juguete les sea divertido, desarrolle su imaginación, sea seguro y adecuado a su edad. Los juegos son para quienes los juegan y la magia está en disfrutarlos con libertad.

Jéssica Murillo Ávila, periodista experta en igualdad e intervención en violencia de género

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*