Día de las Personas con Discapacidad también por los derechos de ellas; las grandes olvidadas

Día de las Personas con Discapacidad también por los derechos de ellas; las grandes olvidadas
3 diciembre 2017 Rosabel Rodríguez
La discriminación se ceba con las mujeres con discapacidad, que aún viven silenciadas

Las mujeres con discapacidad, víctimas de la discriminación múltiple

“Todos somos iguales ante la ley”. Lo establece la Constitución y vale la pena recordarlo ante la celebración este 3 de diciembre del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. La jornada servirá para reivindicar el cumplimiento efectivo de ese precepto. Pero, además,  permitirá sacar de la más absoluta invisibilidad a cientos de miles de personas. Se trata de las más de 1’5 millones de mujeres con discapacidad reconocida en España que aún viven silenciadas por una sociedad que, en vez de tenderles la mano, se la niega. Se las condena al menos dos veces: por razón de género y por su condición física o mental.

Mujeres con discapacidad frente a una doble barrera

“Sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver…”. Es la razón de ser de los días internacionales, según la ONU. Esta cobra más fuerza ante la situación que atraviesan las mujeres con discapacidad; “las grandes olvidadas”.

Así se refieren administraciones y colectivos a este segmento de la población para el que las barreras se multiplican a fuerza de discriminación múltiple. De un lado, son consideradas como ciudadanas de segunda frente a mujeres y hombres sin discapacidad. Del otro, su condición de mujeres las sitúa también por debajo de los hombres con discapacidad. Estas barreras que suman limitan al colectivo en prácticamente todos los ámbitos.

En lo personal, esta cadena discriminatoria se traduce en dificultades incluso para vivir de manera autónoma. A lo anterior  se añaden limitaciones para el acceso a la educación, en muchos casos por la sobreprotección de las familias. Trabas para acceder al empleo y brechas salariales que se ensanchan son otras de las realidades que configuran el día a día del colectivo. “Enfrentan dificultades mucho más graves tanto en la esfera pública como en la privada”, zanja Naciones Unidas.

Indicadores de la desigualdad múltiple

El grado de desigualdad es tal que colectivos como CERMI denuncian que hasta la estadística se olvida de aportar la medida de la discriminación que sufren. Esta se palpa en datos como estos:

  • Solo 3 de cada 10 mujeres con discapacidad en edad de trabajar lo hacía en 2015.
  • Ese año, el salario medio de las mujeres con discapacidad ascendió a 17.778 euros. La brecha frente los varones con discapacidad superó el 14%. Respecto a las mujeres sin discapacidad se abrió otra brecha, esta del 11’6%.
  • Menos del 6% de las personas con discapacidad cuenta con estudios universitarios.
  • El 31% de las mujeres con discapacidad de la Unión Europea está en riesgo de caer en la pobreza. La tasa, de 2014, supera la de los hombres con discapacidad y la de la población sin discapacidad.
  • Una de cada tres mujeres con discapacidad es víctima de la violencia de género. Hasta el 20% de las fallecidas por esta lacra padecen alguna discapacidad.

Luz entre las sombras

Lo anterior perfila un panorama muy poco alentador. Lo hace, además, en un contexto en el que, desde el tercer sector, se censura la falta de políticas específicas para mujeres con discapacidad.

Sin embargo, desde algunas administraciones se dan pasos frente al abandono del colectivo. Un ejemplo llega desde Aragón. Esta región ha sido pionera en su apuesta por elaborar un protocolo de actuación para mujeres discapacitadas que sufran violencia de género. Además de impulsar acciones preventivas, la iniciativa persigue otro fin clave. Se busca que los medios para atender a las víctimas sean accesibles.

Andalucía también camina por esa senda. Una muestra ha sido la incorporación de la transversalidad de género en la Ley 4/2017 de Derechos y Atención a las Personas con Discapacidad. La activación de planes de acción integrales para mujeres con discapacidad es otro aspecto destacado de esta norma. Entre sus objetivos se apunta además específicamente a la lucha contra la “doble discriminación”.

¿Cómo detener la doble discriminación?

Pero, ¿cómo hacerlo? El camino es largo y las propuestas, variadas. El recurso a la discriminación positiva para fomentar la contratación de miembros del colectivo es una reivindicación generalizada. A esta se suma la posibilidad de reforzar los mecanismos de control que garanticen que se cumple la reserva de puestos a personas con discapacidad. Otra medida muy reclamada es el impulso a campañas de sensibilización que erradiquen los prejuicios sobre el colectivo.

A la espera de avances, un año más sigue siendo necesario alzar la voz en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad para que se cumpla esa igualdad que se resiste. Para eso, y para que ninguna mujer con discapacidad tenga que soportar situaciones como las que denuncia la fundación ONCE en #Diferente. En este vídeo, una mujer narra su historia de vida. Una trayectoria salpicada de abusos, incomprensión, mofas y condena a un silencio que parece ir acomodándose como norma de acción (o inacción) hacia cientos de miles de mujeres especialmente vulnerables.

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