De chachas y asistentas

De chachas y asistentas
11 Marzo 2010 Celia Zafra

¿Sabías que Google ha registrado más de 27.000 búsquedas en febrero de la palabra “chacha” en España? El volumen mensual de búsquedas de esta palabra es de 673.000.  Las “asistentas” en todas sus variedades (asistenta interna, asistenta por horas…) también corren como la espuma en internet. Sin embargo, “servicios domésticos”, que sería un término algo más correcto si eso es lo que se está buscando no llega a 15.000 búsquedas de media. Y “empleado de hogar”, 5.400, a gran distancia de “empleada de hogar”. Por no hablar de las búsquedas de “chica limpieza” y “chica interna”, menos cuantiosas pero muy significativas. No todo está tan mal: “ayuda domicilio” lo buscaron unas 74.000 veces, aunque la cifra palidece ante las “chachas”.

¿No ha llegado ya la hora de dignificar a las personas que se ocupan del cuidado de nuestras casas y de nuestras familias? A las que cobran por ello y a las que lo hacen gratis y a menudo sin reconocimiento. ¿Será posible que aún sigamos llamándolas “chachas”?

Teniendo en cuenta que casi la mitad de parejas españolas discuten por el reparto de las tareas del hogar, quién sabe cuántos divorcios habrán evitado quienes mantienen decentes los pisos, las escaleras y los rellanos.

Sé que hay teorías que abogan por renunciar a contratar ayudas domésticas porque perpetúan los roles de género: a partir de cierto nivel económico, las mujeres dejan de ocuparse de limpiar sus casas para que se ocupen otras mujeres menos afortunadas que ellas. Pero igual que ni el SIDA ni los embarazos no deseados van a desaparecer porque se llame a la castidad, las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%.

El hecho es que en nuestro país se ha producido una democratización de la ayuda a domicilio, que ha dejado de ser exclusiva de las clases pudientes para cubrir los espacios creados por una nueva y extendida situación: las parejas en las que los dos cónyuges trabajan y además tienen hijos de los que quieren disfrutar. En un mundo en el que los niños y niñas son algo así como un “bien de lujo”, los progenitores quieren pasar tiempo con ellos después de largas jornadas laborales en vez de dedicarse a cocinar, planchar y limpiar.  Incluso en los casos en los que existe corresponsabilidad en las tareas básicas del día a día, se tiende a contratar las más engorrosas, es decir, a “comprar tiempo” para lo que importa de verdad, aun a costa de renunciar a gastos en ocio. Y el fenómeno no parece tener vuelta atrás mientras la sensatez no llegue a la organización de los horarios laborales.

Ya hay una propuesta sobre la mesa para modificar la legislación que cubre el empleo doméstico, mayoritariamente femenino, pero, salga o no adelante un nuevo marco laboral para el trabajo doméstico (o su integración en el régimen general); es urgente revisar el concepto y el lenguaje. Visto lo visto, seguramente la página de http://serviciodomestico.concilia2.es/consiguiera un mejor posicionamiento web si llenamos sus páginas de “chachas y asistentas”, pero no nos da la gana. Apostaremos por “cuidado de mayores” o “ayuda a domicilio” y quizá avancemos con lentitud, pero con dignidad.

2 Comentarios

  1. Juan Soros 3 años hace

    Hola,

    Cuando buscamos en Internet “nadie nos mira” y eso hace que las palabras que usemos no sean las más adecuadas sino las más prácticas y coloquiales. No se trata de menospreciar a nadie sino de acercarse más al lenguaje popular que al oficial.

    Además, aprovechando que habláis tanto sobre el tema de la limpieza, creo que nunca está de más aportar algo de valor así que aquí os dejo un descuento de 15€ para los que necésites contratar vuestros servicios de limpieza a domicilio 🙂 http://bit.ly/1Lb05pk

    Un saludo,
    Juan.

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