Datos positivos de inserción laboral de personas con discapacidad

Datos positivos de inserción laboral de personas con discapacidad
2 Febrero 2015 Raquel Andrés

Año tras año celebramos el Día Internacional de las Naciones Unidas para personas con discapacidad. Una cita que se viene dando desde 1992. En estos más de veinte años, ¿ha mejorado el acceso laboral de este colectivo? ¿Hay igualdad de oportunidades para hombres y mujeres?

Aumenta la contratación de personas con discapacidad

Según un informe elaborado por la Fundación Adecco y una consultoría tomando como referencia los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y del Instituto Nacional de Estadística (INE), la contratación de personas con discapacidad ha ido en aumento en los últimos años. Y no solo eso, sino que se prevé que este año 2014 cerrará con el máximo histórico en número de contrataciones. Con respecto a 2008, ha habido un 25% más. Esto, unido a la tendencia general a la baja a contratar a personas en estos tiempos de crisis, ha hecho aumentar la representatividad del colectivo en el entorno laboral.

El informe Mercado de Trabajo de las Personas con Discapacidad de 2014 del Ministerio de Empleo y Seguridad Social expone que en España hay 531.600 personas activas con discapacidad (un 2,32% de la población total). De ellas, un 66,9% están trabajando y un 33,1% en el paro. Una tasa que, a pesar de que la tendencia es esperanzadora como hemos señalado con los datos anteriores, es todavía casi diez puntos superior a la de las personas sin discapacidad.

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Perfil de desempleo: mujer con discapacidad física

El perfil de la persona con discapacidad en situación de desempleo es el de una mujer con una discapacidad de tipo físico, con estudios secundarios, del sector Servicios y que está inscrita como demandante de empleo más de 12 meses para trabajar como personal de limpieza. De forma que la desigualdad por sexos también afecta a la contratación de este colectivo: con o sin discapacidad, la participación de las mujeres en el mercado laboral es inferior a la de los hombres, porque estos representan mayores tasas de actividad y empleo.

Hoy, muchas empresas optan por introducir un componente de responsabilidad social que dé un valor añadido a sus servicios. Un ejemplo puede ser, precisamente, la contratación de personas con discapacidad -que, por otro lado, es obligatorio por ley a partir de los 50 trabajadores-. El reto es conseguir una inserción laboral real: es decir, que no se paseen simplemente por el entorno laboral, sino que participen en él, como un trabajador más con los mismos derechos y deberes. Se trata de buscar a personas con las capacidades necesarias para desarrollar las tareas que se exigen, obviando las discapacidades (que todos tenemos).

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