Corresponsabilidad ¿ilusión o realidad?

Corresponsabilidad ¿ilusión o realidad?
12 agosto 2015 Ana Olego

Saciadas estamos de escuchar discursos sobre la corresponsabilidad; por supuesto, también desde aquí hemos vertido palabras y más palabras con el fin de rellenar líneas que resulten válidas para entender el contenido del concepto y argumentar la urgente necesidad de poner en práctica su uso.

corresponsabilidad
Parece existir consenso social sobre las bondades de la corresponsabilidad como no lo hay en otros muchos temas. Desde los poderes públicos y otras instituciones se han encargado a través de campañas de sensibilización dirigidas a la ciudadanía, talleres para el alumnado, seminarios y conferencias para personas expertas, guías prácticas acompañadas de test de evaluación que “miden” grado de corresponsabilidad, etc. de formarnos e informarnos abundantemente.  Concluyendo, formación teórica existe, pero ¿qué ocurre con la práctica? En el comentario anterior señalábamos los diferentes derechos y permisos relacionados con la maternidad; volvamos a recordarlos realizando una breve comparación con los permisos y derechos del padre, indicando la duración de cada derecho y el perjuicio económico para quién los disfrute:

Madre Padre
Ausencia del puesto Pérdida económica Ausencia del puesto Pérdida económica
Exámenes prenatales 5 días 0  
Técnicas de preparación al parto 9 días 0
Riesgo durante el embarazo 3 meses 0
Maternidad/paternidad 4 meses 0 15 días 0  
Lactancia acumulada 14 días 0
Excedencia 12 meses 14.000
Reducción de jornada (1/2) 6 meses 7.000
Acompañamientos médicos 5 días 0
Total 1º hijo/a + 24 meses 21.000 € 15 días
Total 2º hijo/a + 24 meses 21.000 € 15 días
TOTAL 48 meses 42.000 € 1 mes

Los datos del esquema anterior parten de un ejemplo concreto: los dos progenitores trabajan en la misma empresa de hostelería, tienen la misma categoría profesional y ambos perciben un salario de 1.000 euros mensuales (14 pagas anuales). La situación se repite con los sucesivos hijos/as incrementando las diferencias entre ambos. Ante esta realidad ¿a quién crees que contratará la empresa?¿quién tendrá más posibilidades de ascender?¿a quién elegirías como compañero/a de trabajo?

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Es cierto que hay derechos que pueden ejercer las madres y los padres, pero los datos estadísticos y la realidad nos demuestran que son las mujeres quienes los ejercen y no los hombres: excedencia, reducción de jornada y lactancia, por ejemplo. También es necesario diferenciar entre aquellos derechos que no suponen pérdida económica porque son retribuidos al 100% —lactancia, maternidad, paternidad o suspensión por riesgo durante el embarazo— de aquellos en los que se pierde todo, excedencia por cuidado de menor, o parte del salario, reducción de jornada.

Las causas de estas diferencias son varias y complejas pero posiblemente las más importantes son que nuestra cultura tradicionalmente ha impuesto a las mujeres el rol de cuidadoras y que la regulación de los permisos y derechos relacionados con la maternidad y la paternidad se basa en esa creencia. Existe un club de las malas madres, pero no de los padres ¿por qué?¿es qué no ejercen?¿no les interesa?. Estamos esperando un cambio que no acaba de llegar. No se trata de que las madres renuncien al ejercicio de la maternidad, sino de que ambos progenitores, mujeres y hombres, tengan las mismas oportunidades para desarrollarse en el ámbito profesional y en el ámbito personal; es decir, ser libres para elegir lo que queremos ser y hacer con nuestras vidas.

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