Contaminar o no contaminar, esa es la cuestión

Contaminar o no contaminar, esa es la cuestión
2 julio 2015 Ana Olego

Mujeres y hombres precisan trabajar para procurarse los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la vida, las empresas requieren mano de obra para producir bienes y ofrecer servicios. La satisfacción de ambas urgencias desemboca inevitablemente en el continuo trasiego de millones personas de un lugar a otro.

Aproximadamente 17 millones de personas ocupadas en España, 3.321 euros de gasto medio por hogar en transporte (datos del año 2012) y más de 384,4 millones de viajeros que han utilizado el transporte público en el mes de abril. Movimiento que implica, por lo menos, un desembolso económico nada despreciable y emisiones contaminantes de CO2; de ahí que la forma de transporte elegida no sea una cuestión intrascendente.

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La elección del medio de transporte dependerá de varios factores: distancia, tiempo disponible, lugar en el que se ubique el centro de trabajo, kilómetros de carril bici asfaltados, compromiso con el medio ambiente en el entorno laboral, horarios de trabajo, comodidad, posibilidad de trabajar durante el recorrido, existencia de zonas de aparcamiento en el lugar de destino etc. Un factor que también se debe de tener en cuenta, y que casi siempre es olvidado, es el grado de contaminación ambiental. En el año 2002 el transporte fue el responsable del 28% de las emisiones de CO2 en España. Por cada litro de gasolina consumido un coche emite en promedio 2,3 kg de CO2 que provocan serias consecuencias económicas y sociales: efecto invernadero, ruido, atascos, accidentes y empobrecimiento de la calidad de vida y de los servicios.

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Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) el uso del coche, el medio de transporte más utilizado, está centrado principalmente en recorridos cortos —casi la mitad de los recorridos en coche en la Unión Europea son de 6 km o menos— y para estos recorridos existen otras alternativas menos contaminantes. Según un estudio elaborado (2014) por la compañía Rent a Car Avis, viajar en un automóvil puede llegar a ser casi cinco veces más contaminante que hacer lo propio en un vuelo en avión. Un avión puede emitir 97 g/km de CO2 de media por pasajero y un  todoterreno puede alcanzar los 455 g/km. La alternativa es utilizar otros medios más eficientes; el autobús urbano, interubano o de empresa (31 g/km); el tren (56 g/km) o el scooter, el más ecológico a excepción de la bicicleta. ¡Ah! y en el caso del coche, mejor eléctrico.

 “Salvaguardar el medio ambiente…. Es un principio rector de todo nuestro trabajo en el apoyo del desarrollo sostenible; es un componente esencial en la erradicación de la pobreza y uno de los cimientos de la paz“. Kofi Annan

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