Entradas clasificadas en ‘hogar’

Dependientes en casa: dueños de su espacio

Miércoles, 7 de julio de 2010

Hace tiempo que no escribía nada sobre la atención a las personas dependientes. Lo eché de menos cuando me enteré que lo de apretarse el cinturón por la crisis iba también por ellos y cómo no, por sus cuidadores (cuidadoras, fundamentalmente).  Unos recortes que tendrán un reflejo desigual en las distintas regiones, como suele ocurrir.

Para los que os hayáis despistado con este primer párrafo (¿qué hacen estos de Concilia2 hablando de personas mayores o enfermos?) os recuerdo que el primer “producto” que creamos desde este proyecto fue un buscador on-line de servicios a domicilio en el que se ofrecen cuidadores para atender a personas en situación de dependencia (entre otras cosas) al que podéis acceder en www.concilia2.es. Así que, por razones empresariales y también familiares, me interesa el tema.

DSCN0415 225x300 Dependientes en casa: dueños de su espacioCoincide también que últimamente se han publicado algunos artículos muy interesantes sobre la dependencia, como el reportaje de El País que desvela cómo la vivienda en propiedad se ha convertido en un seguro de vejez para los mayores dependientes españoles. El texto recoge también una estimación del INE, que calcula que en el año 2050 el 34% de la población -17 millones de españoles- tendrá más de 65 años, de los cuales unos seis millones serán octogenarios. Con razón también leíamos esta semana que los geriatras serán unos de los profesionales más demandados en la próxima década, dato que se puede trasladar perfectamente a España aunque el estudio de referencia sea de EEUU.

La periodista afirma en este reportaje que cito que la propiedad de sus viviendas permite que cada vez más ancianos utilicen este recurso (a través de su venta o de la hipoteca inversa) para pagar sus cuidados en centros especializados, que son muy costosos. Lo que nosotros nos preguntamos en si este factor (el del piso propio) tendrá también que ver en el hecho de que los mayores españoles sigan afirmando que prefieren envejecer en su casa y recibir allí los cuidados necesarios.

Destaco un párrafo: Que los mayores prescindan de los cuidados de sus hijos no significa que quieran salir de su casa. El 87,3% de ellos prefieren vivir en la vivienda propia, aunque sea solos.

¿Será que ser “dueño” de tu espacio vital reconforta y da seguridad? ¿Será que a pesar de que la calidad de las residencias haya mejorado notablemente allí no encuentran su mesa camilla de siempre, su sillón favorito, su vecindario?

Lo de atenderlos en casa se puede resolver, si se está en disposición de costear cuidados particulares y si la vivienda dispone de la condiciones necesarias o puede adaptarse. Porque a la hora de ponernos a construir residencias como principal recurso de atención a las personas mayores y dependientes, ¿les hemos preguntado a ellas?

Lo de la soledad ya es más difícil combatirlo con euros.

Nota 1: creo que en este post he batido mi record de enlaces. Para que nadie se queje de que no le cito

Nota 2: este post es un homenaje a mi abuela Antonia, de 93 94 años, que padece alzheimer

De chachas y asistentas

Jueves, 11 de marzo de 2010

¿Sabías que Google ha registrado más de 27.000 búsquedas en febrero de la palabra “chacha” en España? El volumen mensual de búsquedas de esta palabra es de 673.000.  Las “asistentas” en todas sus variedades (asistenta interna, asistenta por horas…) también corren como la espuma en internet. Sin embargo, “servicios domésticos”, que sería un término algo más correcto si eso es lo que se está buscando no llega a 15.000 búsquedas de media. Y “empleado de hogar”, 5.400, a gran distancia de “empleada de hogar”. Por no hablar de las búsquedas de “chica limpieza” y “chica interna”, menos cuantiosas pero muy significativas. No todo está tan mal: “ayuda domicilio” lo buscaron unas 74.000 veces, aunque la cifra palidece ante las “chachas”.

iStock 000011079624XSmall2 200x300 De chachas y asistentas¿No ha llegado ya la hora de dignificar a las personas que se ocupan del cuidado de nuestras casas y de nuestras familias? A las que cobran por ello y a las que lo hacen gratis y a menudo sin reconocimiento. ¿Será posible que aún sigamos llamándolas “chachas”?

Teniendo en cuenta que casi la mitad de parejas españolas discuten por el reparto de las tareas del hogar, quién sabe cuántos divorcios habrán evitado quienes mantienen decentes los pisos, las escaleras y los rellanos.

Sé que hay teorías que abogan por renunciar a contratar ayudas domésticas porque perpetúan los roles de género: a partir de cierto nivel económico, las mujeres dejan de ocuparse de limpiar sus casas para que se ocupen otras mujeres menos afortunadas que ellas. Pero igual que ni el SIDA ni los embarazos no deseados van a desaparecer porque se llame a la castidad, las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%.

El hecho es que en nuestro país se ha producido una democratización de la ayuda a domicilio, que ha dejado de ser exclusiva de las clases pudientes para cubrir los espacios creados por una nueva y extendida situación: las parejas en las que los dos cónyuges trabajan y además tienen hijos de los que quieren disfrutar. En un mundo en el que los niños y niñas son algo así como un “bien de lujo”, los progenitores quieren pasar tiempo con ellos después de largas jornadas laborales en vez de dedicarse a cocinar, planchar y limpiar.  Incluso en los casos en los que existe corresponsabilidad en las tareas básicas del día a día, se tiende a contratar las más engorrosas, es decir, a “comprar tiempo” para lo que importa de verdad, aun a costa de renunciar a gastos en ocio. Y el fenómeno no parece tener vuelta atrás mientras la sensatez no llegue a la organización de los horarios laborales.

Ya hay una propuesta sobre la mesa para modificar la legislación que cubre el empleo doméstico, mayoritariamente femenino, pero, salga o no adelante un nuevo marco laboral para el trabajo doméstico (o su integración en el régimen general); es urgente revisar el concepto y el lenguaje. Visto lo visto, seguramente la página de www.concilia2.es consiguiera un mejor posicionamiento web si llenamos sus páginas de “chachas y asistentas”, pero no nos da la gana. Apostaremos por “cuidado de mayores” o “ayuda a domicilio” y quizá avancemos con lentitud, pero con dignidad.