Entradas clasificadas en ‘hijos’

El verano de Concilia2 en una sola dosis

Miércoles, 1 de septiembre de 2010

Para quienes habéis pasado el verano desconectados de la lectura de blogs de referencia como el nuestro  ;-) , he pensado que sería buena idea preparar un recopilatorio de los post vacacionales que hemos publicado, sin saltarnos una sola semana.

verano2 Bonet Irreverendos 300x240 El verano de Concilia2 en una sola dosis

Sin duda, la entrada que más éxito ha tenido ha sido la de los “10 consejos para que las medidas de conciliación funcionen en tu empresa”, en la que recopilamos recomendaciones de lógica bastante aplastante (y quizá por eso mismo, bastante olvidadas), como atender las necesidades de los trabajador@s a quienes van dirigidas, aplicar soluciones adaptadas a cada entidad en lugar de recetas genéricas o ser transparente en su puesta en práctica.

Sobre trabajo e hijos, hemos publicado “Los padres que no hablaban de sus hijos”, comentando las escasas menciones que dedican los hombres tuiteros y feisbuqueros a su familia, al contrario que las usuarias de estas redes, aunque sea en conversaciones profesionales. En esta temática incluimos también “Al trabajo con papá y mamá”, en la que destilábamos cierta nostalgia por los tiempos en los que era habitual que los hijos e hijas pasáramos algún tiempo acompañando a nuestros padres en sus respectivos centros de trabajo (aunque hemos descubierto que en algunas empresas, sobre todo en las pequeñas, todavía se sigue haciendo).

Respecto a los apoyos públicos para asuntos relacionados con la igualdad y la conciliación, en julio publicamos dos entradas, Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad, en la que describíamos los distintos intentos de las autonomías para que los padres asuman en mayor medida responsabilidades familiares y ¿Con un pan debajo del brazo?, una reflexión basada en experiencias personales sobre la distribución de las ayudas para el cuidado de hij@s, que suelen no alcanzar a la clase media-media.

No nos olvidamos de las personas mayores y su deseo de permanecer en sus casas durante al mayor tiempo posible, y a este tema le dedicamos “Dependientes en casa: dueños de su espacio”

Tampoco del tema estrella omnipresente, la crisis, y cómo ésta afecta a las y los trabajadores no sólo por el aumento de los despidos y la escasez de empleo, sino también por el emperoramiento de las condiciones laborales, incluidas las relativas a la igualdad de oportunidades y la conciliación de la vida personal y profesional. La reflexión la titulamos “Con la crisis como excusa”.

Y nuestro último post de agosto se lo dedicamos a un asunto apasionante: las opiniones que se pueden leer en la prensa digital al pie de las noticias relacionadas con la igualdad de género. En “Comentarios en las noticias sobre igualdad” identificamos tres categorías de comentaristas que han contado con el acuerdo de varios de vosotr@s.

Espero no haberos abrumado con la recopilación, que es un hábito tan septembrino como el relajo veraniego. Como siempre, os invitamos a compartir vuestras aportaciones, que sin duda enriquecen este blog.


Nota: Viñeta de de E. Bonet tomada de www.irreverendos.com

Los padres que no hablaban de sus hijos

Martes, 17 de agosto de 2010

Echando un vistazo a los RT que se han generado en twitter de comentarios o noticias que publicamos sobre hijos y crianza me he dado cuenta de que prácticamente el 100% de ellos han sido hechos por madres. Me consta que entre los seguidores de @Concilia2 hay varios padres, pero aunque a veces aportan detalles del tiempo que pasan con sus hijos, no suelen colaborar en la difusión de este tipo de noticias. La “estadística” es parecida en nuestra página de Facebook (aunque en la última semana se ha registrado alguna excepción) y en los comentarios del blog.

Viñeta conciliación forges tomada diario de mamá pediatra1 300x209 Los padres que no hablaban de sus hijos

Me pregunto la razón: ¿Será que los padres separan mucho más su vida privada de la laboral? ¿Será por pudor? ¿Será por temor a que a sus seguidores más profesionales les parezca ñoño, impropio o “débil” compartir ese tipo de temas? ¿Será porque consideran que las noticias sobre conciliación laboral y familiar siguen siendo cosa de mujeres?

Como contraste, me ha llegado un hilo de conversación del grupo de Linkedin Dirigentes + España -que empezó con el tema  ¿Qué más tenemos que hacer las mujeres para aspirar a los mismos puestos que los varones? y que ha terminado enfocándose en maternidad/paternidad y organización empresarial- en la que participan activamente y con criterio 6 hombres y 3 mujeres hasta el momento de escribir este post. Un signo de esperanza, supongo.

En fin, que esto no pretender ser una reflexión sesuda, sólo el reflejo de una percepción veraniega fruto de la navegación en las redes sociales.

NOTA: Viñeta de Forges descubierta en el blog “Diario de una mamá pediatra” (sin ánimo de ofender a los padres implicados en la crianza de sus hijos)

AL TRABAJO CON PAPÁ Y MAMÁ

Jueves, 5 de agosto de 2010

Me acuerdo con frecuencia de cuando yo era pequeña y acompañaba a menudo a mi padre o a mi madre al trabajo. Conocía a sus compañeros y ellos y ellas a mí y aquel ambiente no me resultaba en absoluto extraño. A veces me sentaba a leer un libro en una silla al lado de la mesa de la oficina de mi padre y mi madre me ha paseado por toda la planta para enseñarles a sus compañeras mi vestido nuevo o lo que había crecido ese verano.

Me parece que hoy en día hay hijos que ni siquiera saben a qué se dedican sus padres y mucho menos han pasado un rato con ellos en el trabajo. ¿Es porque hemos bunkerizado los trabajos, separándolos del resto de nuestra vida, es por miedo a los jefes, al qué dirán de los compañeros, a que sea considerado una debilidad en un mundo hiper-competitivo?

Hijo en el trabajo 300x225 AL TRABAJO CON PAPÁ Y MAMÁ

Foto tomada del blog http://www.stupidfails.com

NO estoy hablando de instalarte con la familia y el perro en el despacho o en la obra, pero sí de integrar las distintas facetas de la vida y, en el caso de los niños y de la dichosa conciliación, de recordar que no pasaría nada si el niño tiene que quedarse media hora dibujando junto a nuestra mesa porque ese día ha acabado antes el colegio.

Aunque puede que esto de lo que hablo sólo pase en las grandes multinacionales, mientras que en las pequeñas empresas el trato más “familiar” siga incluyendo reconocer que los niños existen ¿o no?

¿Me ha entrado un ataque de nostalgia o a alguien más le parece que algunas cosas han cambiado para peor?

NOTA: No me digáis que la foto no es genial :D

Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Jueves, 29 de julio de 2010

En esto de las ayudas a las familias con hijos estamos viviendo últimamente un período “experimental”. Un suerte de sistema de ensayo y error, tratando se averiguar qué incentivos funcionan para que los padres pidan más excedencias y reducciones de jornada, algo que ahora solicitan menos de un 10% de hombres, de entre el total de peticiones registradas. Y lo que es más grave: casi el 95% de las personas que renuncian a su empleo por razones familiares son mujeres. Un asunto del que ya hablamos en otra entrada del blog de hace unos meses.

Papá en activo Pablo Fdez. Tejón 300x224 Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Fotografía finalista de la I edición del concurso “ES POSIBLE LA RE-CONCILIACIÓN”, organizado por la Asociación Empresa Mujer. Autor: Pablo Fernández Tejón

Al detectar estas primeras cifras hace ya años, algunas comunidades decidieron primar económicamente a los padres asalariados que se quedaran en casa a cuidar de su familia, pero el acicate económico no ha funcionado. Mientras que autonomías como Navarra han decidido mantener las acciones positivas, otras como el País Vasco han eliminado estos incentivos de sus convocatorias, ofreciendo ahora iguales cuantías en las compensaciones económicas para padres y madres y centrando sus esfuerzos por la corresponsabilidad en campañas de sensibilización, campañas que también se han llevado a cabo en otros territorios, como Extremadura. De momento, no conocemos datos sobre si estas iniciativas están contribuyendo a cambiar las percepciones y mucho menos si tendrán resultados positivos.

No tenemos la receta mágica para que esta proporción se equilibre, pero parece claro que el sexo de la persona que solicita la excedencia o la reducción de jornada tiene que ver con el que menos salario percibe en una familia de dos progenitores, y eso señala, estadística en mano, a las mujeres.

Tiene que ver también con la visión feminizada de la conciliación que todavía existe en la mayoría de las empresas: si está mal visto que las trabajadoras se acojan a estas posibilidades, lo que suele suponer un freno en sus carreras e incluso un despido, todavía sigue resultando más difícil de asimilar que sean los trabajadores los que disfruten de ellas.

Y claro que el asunto cultural sigue presente: tanto por parte de un sector de hombres que todavía considera implanteable ocuparse preferentemente de sus hijos en una etapa de la crianza como de un sector de mujeres que se niega a ceder parte de una responsabilidad que hasta hace bien poco se consideraba exclusiva de las madres.

Sin olvidar la parte biológica: en un país en el que la baja maternal es más corta que la etapa mínima de lactancia recomendada por la OMS y justamente en unos años en los que la opción de dar el pecho a las y los hijos ha ido ganando aceptación en detrimento de la alimentación artificial, resulta difícil que las madres recientes se planteen ceder parte de su baja para reincorporarse a trabajos de largas jornadas o lejos de casa a los dos o tres meses de parir.

Está claro que desde la política todavía no se ha encontrado una vía efectiva para mejorar la responsabilidad compartida en la crianza y en las tareas del hogar. Pero, ¿tenéis los lectores y lectoras alguna propuesta?

¿Con un pan debajo del brazo?

Miércoles, 21 de julio de 2010

Estos últimos meses, en los que cada día nos hemos levantado con un recorte más y una ayuda pública menos, me ha dado por pensar si las voy a echar tanto de menos. Seguro que a muchas personas les va a afectar muy directamente todo lo relacionado con las limitaciones en la ley de dependencia, como ya escribí en otro post, porque a veces esos escasos euros marcan la diferencia entre vivir con dignidad o malvivir.

Pero yo soy de las que siempre me he escapado de todas las ayudas económicas inventadas, a veces por pasarme de nivel y a veces por no llegar y me ha tocado pagar todos los recargos posibles, aunque más de una vez haya tenido que pedir dinero prestado para hacer frente al resultado de la declaración de la renta, que te penaliza si has tenido más de un trabajo en un año, aunque lo necesitaras para sobrevivir. Ya sabéis, esa sensación de estar en tierra de nadie, en medio de todos, y de poner la cara por las dos mejillas.

Total: que cuando me fui a vivir de alquiler no existían desgravaciones para los inquilinos, cuando las introdujeron, me compré un piso (ahí sí me he desgravado algunos años, no voy a mentir), ahora que necesito uno más grande porque en el miniapartamento no cabemos con la familia creciente, la vuelven a eliminar. Becas no pillé ni una porque mis padres se pasaban del tope de renta (es lo que tiene ser clase media-media pero con nómina hipercontrolada) ni nunca me subvencionaron un verano en Inglaterra para estudiar inglés, aunque tenía que ver cómo mi vecino se iba todos los años casi gratis mientras presumía de lo rico que era su padre.

Y más adelante, cuando solicité plaza en una escuela infantil pública para mi hijo, no pude conseguirla por dos razones de peso:

- superaba el nivel de renta (tenían en cuenta el del año anterior, aunque en el momento de solicitarla mis ingresos fueran menos de la mitad)

- no estaba trabajando fuera de casa (precisamente necesitaba la plaza para poder buscar trabajo, porque ¿cómo te vas a incorporar a ningún puesto si no tienes donde dejar al niño? Es un círculo vicioso, esto de la conciliación).

Así que ahora, cuando sigo oyendo que Con un pan debajo del brazo xeviramon.blogspot 300x200 ¿Con un pan debajo del brazo?los hijos vienen con un pan debajo del brazo, me da por reír. Y es que lo peor no es cuando nunca recibiste ayudas (al principio, muy concienciada yo, creía que cuando no me tocaban es porque serían para alguien que las necesitara más), sino cuando por fin llega una (la de los 2.500 euros por hijo) y de repente desaparece (porque no me negaréis que ha durado un suspiro). Es como decirte “venga, disfruta por una vez, pero sólo una, no te vayas a acostumbrar. Si total, para la segunda criatura te apañas con la ropa de la primera”.

Ya he dicho en otras ocasiones que el reparto del cheque-bebé me parecía francamente mejorable, pero es que un país en que los apoyos a cualquier estructura familiar o son ridículos o brillan por su ausencia, eliminarlo de un plumazo es como talar la única palmera del desierto.

La parte positiva es que a lo mejor ésta es una buena oportunidad para plantearse por fin una política de atención a la infancia con pies y cabeza, integrada y no a golpe de medidas aisladas, que tenga en cuenta, más que los cheques, una organización de los tiempos laborales, de los servicios públicos y hasta de los horarios comerciales, que atienda tanto las necesidades de los que nacen como las de los que ya estamos aquí, que comprenda el valor de los servicios a las personas en la economía y en la vida.

Es un decir.

Nota: La foto la he tomado prestada del blog xeviramon.blogspot.com, de Triticum, pan con sabor auténtico.

Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomías

Miércoles, 21 de abril de 2010

En la entrada anterior hablábamos sobre el debate “ayudas a las familias sí o no”, sobre si eran pocas o si eran demasiadas. En este post seguimos el hilo del anterior y comentamos algunas de las iniciativas más novedosas.

La útima publicada en Navarra tiene su aquel. Parece que el concepto ha sido unir la promoción de lo que consideran un ¿nuevo? yacimiento de empleo, el trabajo doméstico, con las necesidades de apoyo de las familias en las tareas del hogar. Y siguiendo esa línea, el gobierno navarro concede ayudas a quienes contraten a una persona que atienda las labores domésticas y/o el cuidado de niños y personas mayores, pagándole hasta el 20% del salario. La convocatoria cuenta con una dotación de 1´5 millones de euros, que no está nada mal para los tiempos que corren y su objetivo es crear 1.500 puestos de trabajo anuales en el sector y de paso, rescatarlo de la economía sumergida que lo caracteriza en muchas ocasiones. Como la ayuda nacional de los 2.500€ por nacimiento, también se concede independientemente del nivel del renta del solicitante.

Fotolia 17497782 XS 300x200  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasCon otro enfoque se ha diseñado el cheque-servicio implantado en Castilla y León. Es un programa gracias al cual las y los trabajadores con hijos o familiares dependientes que por una emergencia no puedan acudir a su sistema de cuidados habitual (guardería, centro de día, etc), puedan recurrir a un cuidador/a de confianza facilitado por la empresa de servicios que ha contratado el gobierno regional. El servicio puede ser cofinanciado por los propios trabajadores con un coste reducido o por la empresa que los emplee, dentro de sus políticas de RSE. Y el caso es que parece que ha tenido éxito, porque sólo en la provincia de Burgos más de 4.500 compañías se han inscrito en el programa, aunque sólo lo han utilizado un centenar de familias.

Volviendo a Navarra, vemos que también han experimentado con las ayudas a las madres trabajadoras (fuera del hogar, se entiende) con hijos menores de tres años. Este año han decidido suprimirlas, aunque en 2009 se acogieron a ellas casi 3.000 mujeres. En su lugar, se crea una destinada a los padres que soliciten la excedencia laboral para cuidar a sus hijos (a partir del segundo, no sé muy bien por qué), de 600€ mensuales durante un máximo de 10 meses, más de un 40% superior a la que se concederá a las madres en idéntica situación. Por cierto, que los comentarios que generó la noticia, publicada en el Diario de Navarra, son de lo más interesantes.  Mientras tanto, otras autonomías vecinas, como el País Vasco, han decidido concentrar sus esfuerzos en apoyar a las familias cuando hagan una pausa en el trabajo remunerado por temporadas cortas, por ejemplo, coincidiendo con las vacaciones escolares.

La idea de favorecer económicamente a los hombres para fomentar la corresponsabilidad y evitar que las medidas de conciliación recaigan casi exclusivamente en las mujeres -lo que termina perjudicándolas en sus carreras profesionales a medio y largo plazo- no es nueva. Lo que no está claro es que esta acción positiva hacia el lado masculino sea efectiva de momento. Plan Conciliacion CLM1 300x63  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasDe hecho, algunas comunidades, como Castilla-la Mancha, han implantado y evaluado iniciativas similares y han concluído que la participación de los hombres en las ayudas puestas a su disposición, aun incentivadas, ha sido muy limitada, a la vista de que casi el 90% de las personas beneficiarias en el período 2007-2009 fueron mujeres, sobre todo en la solicitud de ayudas por excendencias y reducciones de jornada, a las que sólo se acogieron un 2% de hombres.

Así que parece que algunas administraciones autonómicas están de lo más innovadoras con sus políticas de conciliación familiar y laboral, mientras que otras se están replanteando las medidas que adoptaron por la escasa respuesta recibida. ¿Te parecen interesantes las ayudas citadas? ¿Crees que es necesario continuar con las acciones positivas en favor de la corresponsabilidad? ¿Qué nuevos enfoques adoptarías?

De chachas y asistentas

Jueves, 11 de marzo de 2010

¿Sabías que Google ha registrado más de 27.000 búsquedas en febrero de la palabra “chacha” en España? El volumen mensual de búsquedas de esta palabra es de 673.000.  Las “asistentas” en todas sus variedades (asistenta interna, asistenta por horas…) también corren como la espuma en internet. Sin embargo, “servicios domésticos”, que sería un término algo más correcto si eso es lo que se está buscando no llega a 15.000 búsquedas de media. Y “empleado de hogar”, 5.400, a gran distancia de “empleada de hogar”. Por no hablar de las búsquedas de “chica limpieza” y “chica interna”, menos cuantiosas pero muy significativas. No todo está tan mal: “ayuda domicilio” lo buscaron unas 74.000 veces, aunque la cifra palidece ante las “chachas”.

iStock 000011079624XSmall2 200x300 De chachas y asistentas¿No ha llegado ya la hora de dignificar a las personas que se ocupan del cuidado de nuestras casas y de nuestras familias? A las que cobran por ello y a las que lo hacen gratis y a menudo sin reconocimiento. ¿Será posible que aún sigamos llamándolas “chachas”?

Teniendo en cuenta que casi la mitad de parejas españolas discuten por el reparto de las tareas del hogar, quién sabe cuántos divorcios habrán evitado quienes mantienen decentes los pisos, las escaleras y los rellanos.

Sé que hay teorías que abogan por renunciar a contratar ayudas domésticas porque perpetúan los roles de género: a partir de cierto nivel económico, las mujeres dejan de ocuparse de limpiar sus casas para que se ocupen otras mujeres menos afortunadas que ellas. Pero igual que ni el SIDA ni los embarazos no deseados van a desaparecer porque se llame a la castidad, las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%.

El hecho es que en nuestro país se ha producido una democratización de la ayuda a domicilio, que ha dejado de ser exclusiva de las clases pudientes para cubrir los espacios creados por una nueva y extendida situación: las parejas en las que los dos cónyuges trabajan y además tienen hijos de los que quieren disfrutar. En un mundo en el que los niños y niñas son algo así como un “bien de lujo”, los progenitores quieren pasar tiempo con ellos después de largas jornadas laborales en vez de dedicarse a cocinar, planchar y limpiar.  Incluso en los casos en los que existe corresponsabilidad en las tareas básicas del día a día, se tiende a contratar las más engorrosas, es decir, a “comprar tiempo” para lo que importa de verdad, aun a costa de renunciar a gastos en ocio. Y el fenómeno no parece tener vuelta atrás mientras la sensatez no llegue a la organización de los horarios laborales.

Ya hay una propuesta sobre la mesa para modificar la legislación que cubre el empleo doméstico, mayoritariamente femenino, pero, salga o no adelante un nuevo marco laboral para el trabajo doméstico (o su integración en el régimen general); es urgente revisar el concepto y el lenguaje. Visto lo visto, seguramente la página de www.concilia2.es consiguiera un mejor posicionamiento web si llenamos sus páginas de “chachas y asistentas”, pero no nos da la gana. Apostaremos por “cuidado de mayores” o “ayuda a domicilio” y quizá avancemos con lentitud, pero con dignidad.

La falta de conciliación perjudica la salud… Y genera maleducados (2ª parte)

Jueves, 11 de febrero de 2010

Hablaba en el último post de que los españoles cada vez hacemos menos deporte -porque el ajetreo de vida que llevamos sólo nos permite ejercicios como el “salto de zanja”  en nuestras levantadas calles- y eso perjudica nuestra salud.

Hoy voy un poco más allá tirando de este hilo: no hay tiempo para hacer deporte, vale, pero es que ni siquiera hay tiempo para estar con los hijos e hijas y esto es determinante para su desarrollo. Tanto, que el asunto de la tan deseada conciliación entre la vida familiar y laboral ha pasado de tratarse sólo en el Ministerio de Trabajo a hacerlo también en el de Educación, ahora que el problema lo ha puesto sobre la mesa el ministro Gabilondo.  iStock 000002330231XSmall 300x199 La falta de conciliación perjudica la salud… Y genera maleducados (2ª parte)

Si llegas a casa a la hora de cenar, mal puedes supervisar lo deberes de los retoños. O simplemente, hablar con ellos o jugar juntos.  Si no vas al dentista una vez al año, mucho menos vas a hablar con el tutor de los críos con la frecuencia con la que deberías (cuando no te llaman del colegio es que todo va bien, te excusas). Y en el supuesto de que puedas pasar parte de la tarde con la familia y os planteeis hacer alguna actividad juntos, ¿dónde vais? Los espacios públicos de esparcimiento escasean en las ciudades, especialmente en invierno, cuando la oferta se reduce prácticamente al centro comercial y a alguna piscina cubierta que te pilla en la otra punta de la ciudad.

No digo que esta sea la única causa del fracaso escolar, pero su parte de culpa tendrá. Hasta han bautizado la tendencia extrema como “niños llave” y “niños agenda”.

El caso es que con los horarios que sufren la mayoría de las y los trabajadores españoles, la cosa se complica. Y andar por la vida culpabilizándose tampoco conduce a nada. En todo caso, a que se generen estudios sobre el grado de culpabilidad de unos y de otras. Interesante competición.

Decía el pediatra inglés, Donald Woods Winnicott (1896-1971) que los hijos no necesitan una madre perfecta, sino una madre “suficientemente buena” (y un padre suficientemente bueno, añado yo), capaz en su imperfección de atender a las necesidades de su pequeño con cuidados lo más adecuados posible.

Pues digo yo que para tener padres y madres “suficientemente buenos” necesitamos también lugares donde trabajar “suficientemente respetuosos” con la vida de sus empleados y empleadas, y de paso, con el futuro de las nuevas generaciones.