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Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Jueves, 29 de julio de 2010

En esto de las ayudas a las familias con hijos estamos viviendo últimamente un período “experimental”. Un suerte de sistema de ensayo y error, tratando se averiguar qué incentivos funcionan para que los padres pidan más excedencias y reducciones de jornada, algo que ahora solicitan menos de un 10% de hombres, de entre el total de peticiones registradas. Y lo que es más grave: casi el 95% de las personas que renuncian a su empleo por razones familiares son mujeres. Un asunto del que ya hablamos en otra entrada del blog de hace unos meses.

Papá en activo Pablo Fdez. Tejón 300x224 Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Fotografía finalista de la I edición del concurso “ES POSIBLE LA RE-CONCILIACIÓN”, organizado por la Asociación Empresa Mujer. Autor: Pablo Fernández Tejón

Al detectar estas primeras cifras hace ya años, algunas comunidades decidieron primar económicamente a los padres asalariados que se quedaran en casa a cuidar de su familia, pero el acicate económico no ha funcionado. Mientras que autonomías como Navarra han decidido mantener las acciones positivas, otras como el País Vasco han eliminado estos incentivos de sus convocatorias, ofreciendo ahora iguales cuantías en las compensaciones económicas para padres y madres y centrando sus esfuerzos por la corresponsabilidad en campañas de sensibilización, campañas que también se han llevado a cabo en otros territorios, como Extremadura. De momento, no conocemos datos sobre si estas iniciativas están contribuyendo a cambiar las percepciones y mucho menos si tendrán resultados positivos.

No tenemos la receta mágica para que esta proporción se equilibre, pero parece claro que el sexo de la persona que solicita la excedencia o la reducción de jornada tiene que ver con el que menos salario percibe en una familia de dos progenitores, y eso señala, estadística en mano, a las mujeres.

Tiene que ver también con la visión feminizada de la conciliación que todavía existe en la mayoría de las empresas: si está mal visto que las trabajadoras se acojan a estas posibilidades, lo que suele suponer un freno en sus carreras e incluso un despido, todavía sigue resultando más difícil de asimilar que sean los trabajadores los que disfruten de ellas.

Y claro que el asunto cultural sigue presente: tanto por parte de un sector de hombres que todavía considera implanteable ocuparse preferentemente de sus hijos en una etapa de la crianza como de un sector de mujeres que se niega a ceder parte de una responsabilidad que hasta hace bien poco se consideraba exclusiva de las madres.

Sin olvidar la parte biológica: en un país en el que la baja maternal es más corta que la etapa mínima de lactancia recomendada por la OMS y justamente en unos años en los que la opción de dar el pecho a las y los hijos ha ido ganando aceptación en detrimento de la alimentación artificial, resulta difícil que las madres recientes se planteen ceder parte de su baja para reincorporarse a trabajos de largas jornadas o lejos de casa a los dos o tres meses de parir.

Está claro que desde la política todavía no se ha encontrado una vía efectiva para mejorar la responsabilidad compartida en la crianza y en las tareas del hogar. Pero, ¿tenéis los lectores y lectoras alguna propuesta?

Dependientes en casa: dueños de su espacio

Miércoles, 7 de julio de 2010

Hace tiempo que no escribía nada sobre la atención a las personas dependientes. Lo eché de menos cuando me enteré que lo de apretarse el cinturón por la crisis iba también por ellos y cómo no, por sus cuidadores (cuidadoras, fundamentalmente).  Unos recortes que tendrán un reflejo desigual en las distintas regiones, como suele ocurrir.

Para los que os hayáis despistado con este primer párrafo (¿qué hacen estos de Concilia2 hablando de personas mayores o enfermos?) os recuerdo que el primer “producto” que creamos desde este proyecto fue un buscador on-line de servicios a domicilio en el que se ofrecen cuidadores para atender a personas en situación de dependencia (entre otras cosas) al que podéis acceder en www.concilia2.es. Así que, por razones empresariales y también familiares, me interesa el tema.

DSCN0415 225x300 Dependientes en casa: dueños de su espacioCoincide también que últimamente se han publicado algunos artículos muy interesantes sobre la dependencia, como el reportaje de El País que desvela cómo la vivienda en propiedad se ha convertido en un seguro de vejez para los mayores dependientes españoles. El texto recoge también una estimación del INE, que calcula que en el año 2050 el 34% de la población -17 millones de españoles- tendrá más de 65 años, de los cuales unos seis millones serán octogenarios. Con razón también leíamos esta semana que los geriatras serán unos de los profesionales más demandados en la próxima década, dato que se puede trasladar perfectamente a España aunque el estudio de referencia sea de EEUU.

La periodista afirma en este reportaje que cito que la propiedad de sus viviendas permite que cada vez más ancianos utilicen este recurso (a través de su venta o de la hipoteca inversa) para pagar sus cuidados en centros especializados, que son muy costosos. Lo que nosotros nos preguntamos en si este factor (el del piso propio) tendrá también que ver en el hecho de que los mayores españoles sigan afirmando que prefieren envejecer en su casa y recibir allí los cuidados necesarios.

Destaco un párrafo: Que los mayores prescindan de los cuidados de sus hijos no significa que quieran salir de su casa. El 87,3% de ellos prefieren vivir en la vivienda propia, aunque sea solos.

¿Será que ser “dueño” de tu espacio vital reconforta y da seguridad? ¿Será que a pesar de que la calidad de las residencias haya mejorado notablemente allí no encuentran su mesa camilla de siempre, su sillón favorito, su vecindario?

Lo de atenderlos en casa se puede resolver, si se está en disposición de costear cuidados particulares y si la vivienda dispone de la condiciones necesarias o puede adaptarse. Porque a la hora de ponernos a construir residencias como principal recurso de atención a las personas mayores y dependientes, ¿les hemos preguntado a ellas?

Lo de la soledad ya es más difícil combatirlo con euros.

Nota 1: creo que en este post he batido mi record de enlaces. Para que nadie se queje de que no le cito

Nota 2: este post es un homenaje a mi abuela Antonia, de 93 94 años, que padece alzheimer

Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomías

Miércoles, 21 de abril de 2010

En la entrada anterior hablábamos sobre el debate “ayudas a las familias sí o no”, sobre si eran pocas o si eran demasiadas. En este post seguimos el hilo del anterior y comentamos algunas de las iniciativas más novedosas.

La útima publicada en Navarra tiene su aquel. Parece que el concepto ha sido unir la promoción de lo que consideran un ¿nuevo? yacimiento de empleo, el trabajo doméstico, con las necesidades de apoyo de las familias en las tareas del hogar. Y siguiendo esa línea, el gobierno navarro concede ayudas a quienes contraten a una persona que atienda las labores domésticas y/o el cuidado de niños y personas mayores, pagándole hasta el 20% del salario. La convocatoria cuenta con una dotación de 1´5 millones de euros, que no está nada mal para los tiempos que corren y su objetivo es crear 1.500 puestos de trabajo anuales en el sector y de paso, rescatarlo de la economía sumergida que lo caracteriza en muchas ocasiones. Como la ayuda nacional de los 2.500€ por nacimiento, también se concede independientemente del nivel del renta del solicitante.

Fotolia 17497782 XS 300x200  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasCon otro enfoque se ha diseñado el cheque-servicio implantado en Castilla y León. Es un programa gracias al cual las y los trabajadores con hijos o familiares dependientes que por una emergencia no puedan acudir a su sistema de cuidados habitual (guardería, centro de día, etc), puedan recurrir a un cuidador/a de confianza facilitado por la empresa de servicios que ha contratado el gobierno regional. El servicio puede ser cofinanciado por los propios trabajadores con un coste reducido o por la empresa que los emplee, dentro de sus políticas de RSE. Y el caso es que parece que ha tenido éxito, porque sólo en la provincia de Burgos más de 4.500 compañías se han inscrito en el programa, aunque sólo lo han utilizado un centenar de familias.

Volviendo a Navarra, vemos que también han experimentado con las ayudas a las madres trabajadoras (fuera del hogar, se entiende) con hijos menores de tres años. Este año han decidido suprimirlas, aunque en 2009 se acogieron a ellas casi 3.000 mujeres. En su lugar, se crea una destinada a los padres que soliciten la excedencia laboral para cuidar a sus hijos (a partir del segundo, no sé muy bien por qué), de 600€ mensuales durante un máximo de 10 meses, más de un 40% superior a la que se concederá a las madres en idéntica situación. Por cierto, que los comentarios que generó la noticia, publicada en el Diario de Navarra, son de lo más interesantes.  Mientras tanto, otras autonomías vecinas, como el País Vasco, han decidido concentrar sus esfuerzos en apoyar a las familias cuando hagan una pausa en el trabajo remunerado por temporadas cortas, por ejemplo, coincidiendo con las vacaciones escolares.

La idea de favorecer económicamente a los hombres para fomentar la corresponsabilidad y evitar que las medidas de conciliación recaigan casi exclusivamente en las mujeres -lo que termina perjudicándolas en sus carreras profesionales a medio y largo plazo- no es nueva. Lo que no está claro es que esta acción positiva hacia el lado masculino sea efectiva de momento. Plan Conciliacion CLM1 300x63  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasDe hecho, algunas comunidades, como Castilla-la Mancha, han implantado y evaluado iniciativas similares y han concluído que la participación de los hombres en las ayudas puestas a su disposición, aun incentivadas, ha sido muy limitada, a la vista de que casi el 90% de las personas beneficiarias en el período 2007-2009 fueron mujeres, sobre todo en la solicitud de ayudas por excendencias y reducciones de jornada, a las que sólo se acogieron un 2% de hombres.

Así que parece que algunas administraciones autonómicas están de lo más innovadoras con sus políticas de conciliación familiar y laboral, mientras que otras se están replanteando las medidas que adoptaron por la escasa respuesta recibida. ¿Te parecen interesantes las ayudas citadas? ¿Crees que es necesario continuar con las acciones positivas en favor de la corresponsabilidad? ¿Qué nuevos enfoques adoptarías?

De chachas y asistentas

Jueves, 11 de marzo de 2010

¿Sabías que Google ha registrado más de 27.000 búsquedas en febrero de la palabra “chacha” en España? El volumen mensual de búsquedas de esta palabra es de 673.000.  Las “asistentas” en todas sus variedades (asistenta interna, asistenta por horas…) también corren como la espuma en internet. Sin embargo, “servicios domésticos”, que sería un término algo más correcto si eso es lo que se está buscando no llega a 15.000 búsquedas de media. Y “empleado de hogar”, 5.400, a gran distancia de “empleada de hogar”. Por no hablar de las búsquedas de “chica limpieza” y “chica interna”, menos cuantiosas pero muy significativas. No todo está tan mal: “ayuda domicilio” lo buscaron unas 74.000 veces, aunque la cifra palidece ante las “chachas”.

iStock 000011079624XSmall2 200x300 De chachas y asistentas¿No ha llegado ya la hora de dignificar a las personas que se ocupan del cuidado de nuestras casas y de nuestras familias? A las que cobran por ello y a las que lo hacen gratis y a menudo sin reconocimiento. ¿Será posible que aún sigamos llamándolas “chachas”?

Teniendo en cuenta que casi la mitad de parejas españolas discuten por el reparto de las tareas del hogar, quién sabe cuántos divorcios habrán evitado quienes mantienen decentes los pisos, las escaleras y los rellanos.

Sé que hay teorías que abogan por renunciar a contratar ayudas domésticas porque perpetúan los roles de género: a partir de cierto nivel económico, las mujeres dejan de ocuparse de limpiar sus casas para que se ocupen otras mujeres menos afortunadas que ellas. Pero igual que ni el SIDA ni los embarazos no deseados van a desaparecer porque se llame a la castidad, las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%.

El hecho es que en nuestro país se ha producido una democratización de la ayuda a domicilio, que ha dejado de ser exclusiva de las clases pudientes para cubrir los espacios creados por una nueva y extendida situación: las parejas en las que los dos cónyuges trabajan y además tienen hijos de los que quieren disfrutar. En un mundo en el que los niños y niñas son algo así como un “bien de lujo”, los progenitores quieren pasar tiempo con ellos después de largas jornadas laborales en vez de dedicarse a cocinar, planchar y limpiar.  Incluso en los casos en los que existe corresponsabilidad en las tareas básicas del día a día, se tiende a contratar las más engorrosas, es decir, a “comprar tiempo” para lo que importa de verdad, aun a costa de renunciar a gastos en ocio. Y el fenómeno no parece tener vuelta atrás mientras la sensatez no llegue a la organización de los horarios laborales.

Ya hay una propuesta sobre la mesa para modificar la legislación que cubre el empleo doméstico, mayoritariamente femenino, pero, salga o no adelante un nuevo marco laboral para el trabajo doméstico (o su integración en el régimen general); es urgente revisar el concepto y el lenguaje. Visto lo visto, seguramente la página de www.concilia2.es consiguiera un mejor posicionamiento web si llenamos sus páginas de “chachas y asistentas”, pero no nos da la gana. Apostaremos por “cuidado de mayores” o “ayuda a domicilio” y quizá avancemos con lentitud, pero con dignidad.

¿Mujeres inactivas?

Lunes, 1 de marzo de 2010

Revisando las alertas de noticias de los últimos días, me he encontrado con un dato que ha acabado por despertarme del todo. Ni café me ha hecho falta. Es una noticia de El Norte de Castilla, y no sé si el dato se refiere sólo a Castilla y León o a toda España, pero es igualmente impresionante: resulta que el 40 por ciento de las mujeres no percibe ningún ingreso propio. Ahora que lo pienso, no sé por qué me sorprendo tanto, si me sé de memoria que la tasa de actividad de las españolas apenas supera el 51% y una ocupación del 60 % es el objetivo a alcanzar en la Unión Europea, según la estrategia de Lisboa. Pero nunca me había parado a pensar en la dependencia económica total en la que se encuentra buena parte de la cifra invisible de la estadística.

Y una cosa me lleva a la otra. Son mujeres que no generan ingresos porque no están ocupadas… Un momento, ¿qué no están ocupadas? Teniendo en cuenta que nos estamos refiriendo sobre todo a amas de casa, viudas, etc… ¿no están o han estado ocupadísimas sosteniendo a sus familias mientras su marido traía dinero a casa, sí, pero dejaba de pagar decenas ser servicios que hubiera tenido que costear si ella no los hubiera cubierto gratis? iStock 000011297647XSmall2 300x246 ¿Mujeres inactivas?

La llamada población ocupada invisibiliza a muchas mujeres que han dedicado su vida al trabajo doméstico y al cuidado familiar, al campo y a atender negocios (sin alta en la S.S.)  y que sin duda están muy, pero que muy ocupadas.

También olvida a las mujeres desempleadas de más edad que fracasaron en su búsqueda de empleo y abandonaron el intento y a las que encontraron trabajo, pero tuvieron que dejarlo precisamente para ser “inactivas” cuidando a los suyos, porque sus parejas no se corresponsabilizaron de esta tarea y las empresas que las contrataron no les facilitaron las cosas: resulta que, según el estudio de Castilla y Léon, el 72,4% de las que abandonan su trabajo lo hacen por problemas de conciliación de la familia con la vida laboral. Seguimos viviendo para trabajar (o renunciando a ello) porque el trabajo no nos deja vivir.

Y mientras, todos pensando en cómo mantenemos el sistema de pensiones, que se ha solucionado retrasando la edad de jubilación e ignorando las voces que apuestan por aumentar el número de mujeres en activo (fuera de casa, se entiende), con medidas que no las expulsen del mercado laboral. El cálculo del  secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, es que “sería más útil para el futuro de las pensiones incrementar cada año un punto de la tasa de actividad femenina”.

Y segunda noticia-bofetón del día: un despido más por solicitar la reducción de jornada tras la maternidad. La Ley de Igualdad no ha impedido que la echen de su trabajo, pero esperemos que al menos impida que quien lo hizo se vaya de rositas.

Mucha ayuda a domicilio, pero difícil de encontrar.

Lunes, 14 de diciembre de 2009

Según publicó recientemente El País “al menos 754.000 hogares contratan empleo doméstico en España, no sólo para limpieza, sino también para el cuidado de personas dependientes, según refleja la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2008. Es más del doble de los 357.000 hogares que lo hacían a finales de 1997”.

Y un reciente informe del Consejo Económico y Social (CES), recogido por Consumer Eroski, señala que España es el país de la Unión Europea con mayor número de trabajadores en el sector doméstico, con 711.600 personas en el primer trimestre de 2009. Por cada 100 personas ocupadas, casi cuatro desarrollan actividades vinculadas con los hogares y las familias, bien sea como asalariados o como trabajadores por cuenta propia. Los datos de afiliación a la Seguridad Social indican además que este sector se salva de la crisis (aunque las cifras de empleados en 2009 que incluye este informe son algo inferiores a las registradas por la EPA en 2008, los criterios de recogida de datos también son distintos). El porcentaje en Francia apenas supera el 2% mientras que el resto de los países de la eurozona, la tasa es inferior al 1%.

¿Y cómo encuentran las familias a estas personas que cuidan sus hogares mientras ellos trabajan? Pues de muchas maneras y pocas satisfactorias: vías informales (el boca-oreja, la recomendación de la vecina…), anuncios por palabras en diarios normalmente gratuitos y cada vez más, en Internet. Y aquí el problema no es tanto de cantidad de oferta, como de calidad, especialización y fragmentación. Es decir, seguramente haya decenas de personas que quieran cuidar niños en Alicante, pero habrán dejado su anuncio en no sé cuantas páginas web diferentes, que volverán loco al que tenga niños que cuidar en Alicante y busque quien lo haga a través de internet. Y si busca quien le cuide los críos y además planche la ropa, entonces ya es la perdición, porque no existen buscadores integrados para varias tareas a la vez.

Esa es una de las razones por las que creamos Concilia2, para hacer la vida más fácil a la gente, empezando por nosotros mismos (y nosotras mismas). Por eso nuestro buscador de ayuda a domicilio es integral, detallado y potente. Y si creéis que todavía puede mejorar más, aquí estamos para escuchar vuestras sugerencias.