Últimamente ha aparecido en los medios una cuestión antigua, la de si existe discriminación o no contra las mujeres en las pruebas de acceso a los cuerpos de extinción de incendios, coincidiendo con la convocatoria de oposiciones en distintos municipios y comunidades autónomas.
Como digo, el debate no es nuevo y se centra principalmente en la pregunta de si lo “igualitario” es establecer unos mismos baremos para todos y todas, los supere quien los supere, o si fijar unos valores en función del sexo de la persona candidata, como se hace en las competiciones de atletismo, por ejemplo. Y otro interrogante es si no estarán sobrevaloradas las pruebas físicas en detrimento de otras tanto o más necesarias para este trabajo, como la capacidad de liderazgo, la toma de decisiones en situaciones de estrés, la gestión de equipos, etc… siguiendo así una inercia que podría beneficiar a los varones.
El caso es que las pocas mujeres que se presentan a estas pruebas consideran que, en muchas ocasiones, las marcas que se establecen son “casi olímpicas”, como las califica esta aspirante de Albacete. Unos límites físicos muy difíciles de superar, por muchos documentales y campañas que se hagan animando a las mujeres a presentarse a este cuerpo de salvamento.

Imagen de una bombera en el parque de Ronda, que cuenta con el mayor porcentaje de mujeres en Europa, con un 20% (www.rondaweb.es)
Quienes se oponen al establecimiento de marcas diferentes en las pruebas físicas, sobre todo en las de fuerza, argumentan que cuando un herido requiera ser cargado a la espalda para sacarlo de un fuego no va a preguntar si es hombre o mujer quien lo rescata, sino que lo importante es si el rescatador/a podrá o no con su peso.
La réplica es que los rescates no se plantean nunca en términos individuales, porque a ningún siniestro acude un solo bombero, de modo que las tareas que toque acometer se repartirán siempre entre varios miembros de un equipo, en el que a determinados efectivos masculinos (no a todos, sólo hay que ver el estado físico de algunos bomberos de determinada edad) se les encomendaría las tareas que requieran mayor levantamiento de pesos y a otros, hombres o mujeres, las de acceso rápido al edificio, penetración por zonas estrechas o con escombros (algo probablemente más apto para ellas), manejo de mangueras o lo que haga falta.
Así lo señala una de las aspirantes en Madrid a El País:
M.S. “Este es un trabajo de equipo, donde todos tenemos carencias y habilidades. No todo es la fuerza bruta. Yo tengo mis ventajas: consumo menos aire con un equipo, puedo entrar por huecos pequeños, como en un coche accidentado”
Este mismo periódico se preguntaba: ¿Qué ocurre cuando la igualdad es garantía de que habrá discriminación?
Precisamente el Ayuntamiento de Madrid, donde los requisitos para el acceso al servicio de extinción de incendios son de los más duros de España, el equipo de gobierno y el sindicato UGT alcanzaron recientemente un acuerdo por el que las marcas de las mujeres se verán incrementadas automáticamente en un 10%.
¿Cuál es tu postura (razonada) sobre este tema?







