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Ayudas para igualdad y RSE mal enfocadas

Publicado el Jueves, 30 de diciembre de 2010 por Celia Zafra
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Estos días he estado estudiando la convocatoria de diversas ayudas públicas: unas de carácter nacional para fomento de la responsabilidad social empresarial, la economía social y el trabajo autónomo y otras sobre políticas de igualdad en pymes de la Comunidad Valenciana.

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

Estas subvenciones sólo cubren actividades formativas, promocionales o publicitarias de carácter estatal. Tendiendo en cuenta lo escasas de presupuesto que estuvieron las recientes ayudas a proyectos de RSE para asociaciones empresariales (iniciativa RSE-pyme) y la cuantía mucho más abundante de estas, no acabamos de entender el empeño en lo “nacional”. Si en Aragón organizan un interesante congreso sobre la responsabilidad social aplicada a la pequeña empresa y acuden mayoritariamente asistentes de esa comunidad y limítrofes (como es lógico), ya no sería una actividad subvencionable. ¿No sería mejor centrarse en la utilidad y la calidad de las propuestas que en su “estatalidad”?

Manos unidasPLANES DE IGUALDAD EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

Tampoco acabo de entender el enfoque de esta administración regional en el formato de las ayudas para fomentar la igualdad de oportunidades en las empresas: no subvencionan los gastos derivados de la elaboración y puesta en marcha del plan de igualdad, bien sea con recursos propios o a través de una consultoría, sino que sufragan única y exclusivamente la contratación a tiempo parcial de agentes de igualdad.

No veo el propósito. Aunque el objetivo sea inventivar las contrataciones en tiempos de altas tasas de paro,  ¿cuántas personas con formación especializada en igualdad de oportunidades puede haber sin empleo en las listas del INEM? ¿Cuánt@s agentes de igualdad estarán dispuestos a dejar sus empleos para aceptar un contrato parcial de dos meses? ¿No sería mejor determinar una cantidad subvencionable y que las pymes decidan si contratar un/a agente, realizan ellos mismos su plan con apoyo especializado o lo subcontratan?

La cuantía de las ayudas se ha incrementado en 500€ sobre la convocatoria de 2009, pero se mantiene el enfoque de fomentar la contratación temporal de agentes de igualdad. Si alguien del gobierno valenciano nos lee, me encantaría que nos explicara este enfoque.

¿Vosotros cómo lo veis? Estoy más que dispuesta a intentar comprender…

Conciliación a trompicones

Publicado el Martes, 9 de noviembre de 2010 por Administrador
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De vez en cuando, tras una denuncia de la asociación de familias numerosas o de los sindicatos, algún medio de comunicación llama a Concilia2 para preguntarnos cómo está el asunto de la conciliación en Castilla-La Mancha. No porque seamos unos gurús de esos, sino porque somos casi la única consultora especializada en estos temas con sede en la región.

Esta vez fue nada menos que Televisión Española, que contó con nuestra opinión para componer una noticia sobre el estado de la cuestión para su informativo regional, cuando se cumplían once años de la aprobación de la Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar, vigente en España desde 1999. Aprovecho para dar las gracias a Amparo Álvarez (una de las mejores periodistas que conozco por estos lares) por acordarse de nosotros.

Y la verdad es que la cosa no pinta nada bien. A pesar de las expectativas que generó el Plan Regional de Conciliación 2007-2013, éstas se han ido desinflando poco a poco, especialmente en lo que tiene que ver con el apoyo a aquellas empresas valientes que se atreven a dar pasos adelante en este terreno sin tener obligación legal para ello (porque, como la mayoría de las empresas españolas, son pymes mucho menores de 250 empleados/as a las que la ley no les exige elaborar un plan de igualdad).

Y así, mientras las ayudas a las personas trabajadoras por gastos de cuidado de hijos y para compensar reducciones de ingresos se han ido convocando mal que bien año tras año (consultar convocatorias abiertas), las subvenciones a las empresas privadas para elaborar planes de conciliación de la vida personal, laboral y familiar de sus plantillas están congeladas desde 2008. Es decir, sólo se han convocado una vez en todo el periodo de vigencia del Plan. Tampoco han tenido continuidad las ayudas para contratos de sustitución destinados a cubrir bajas por maternidad, paternidad, excedencias y reducciones de jornada. Ni han llegado los reconocimientos públicos a las entidades que han apostado por este camino, ya que ni el distintivo de excelencia previsto ni la página web de “empresas por la conciliación” han pasado de ser una declaración de intenciones.

Esperamos que la futura Ley de Igualdad de Castilla-La Mancha, confirmada por la consejera de Empleo e Igualdad saliente pero cuyo trámite parlamentario se está dilatando considerablemente en el tiempo, venga a cubrir algunas de estas carencias y si es posible, mantenga su intención inicial de solicitar medidas de igualdad y conciliación formalizadas a las empresas de más de 50 trabajadores y trabajadoras, con lo que se adaptará mucho mejor a la realidad del tejido industrial de esta región.

Ya que empezamos bien, sería estupendo que termináramos aún mejor.

NOTA: que conste el agradececimiento a la aplicación que nos ha ayudado a capturar el vídeo.

El verano de Concilia2 en una sola dosis

Publicado el Miércoles, 1 de septiembre de 2010 por Celia Zafra
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Para quienes habéis pasado el verano desconectados de la lectura de blogs de referencia como el nuestro  ;-) , he pensado que sería buena idea preparar un recopilatorio de los post vacacionales que hemos publicado, sin saltarnos una sola semana.

Sin duda, la entrada que más éxito ha tenido ha sido la de los “10 consejos para que las medidas de conciliación funcionen en tu empresa”, en la que recopilamos recomendaciones de lógica bastante aplastante (y quizá por eso mismo, bastante olvidadas), como atender las necesidades de los trabajador@s a quienes van dirigidas, aplicar soluciones adaptadas a cada entidad en lugar de recetas genéricas o ser transparente en su puesta en práctica.

Sobre trabajo e hijos, hemos publicado “Los padres que no hablaban de sus hijos”, comentando las escasas menciones que dedican los hombres tuiteros y feisbuqueros a su familia, al contrario que las usuarias de estas redes, aunque sea en conversaciones profesionales. En esta temática incluimos también “Al trabajo con papá y mamá”, en la que destilábamos cierta nostalgia por los tiempos en los que era habitual que los hijos e hijas pasáramos algún tiempo acompañando a nuestros padres en sus respectivos centros de trabajo (aunque hemos descubierto que en algunas empresas, sobre todo en las pequeñas, todavía se sigue haciendo).

Respecto a los apoyos públicos para asuntos relacionados con la igualdad y la conciliación, en julio publicamos dos entradas, Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad, en la que describíamos los distintos intentos de las autonomías para que los padres asuman en mayor medida responsabilidades familiares y ¿Con un pan debajo del brazo?, una reflexión basada en experiencias personales sobre la distribución de las ayudas para el cuidado de hij@s, que suelen no alcanzar a la clase media-media.

No nos olvidamos de las personas mayores y su deseo de permanecer en sus casas durante al mayor tiempo posible, y a este tema le dedicamos “Dependientes en casa: dueños de su espacio”

Tampoco del tema estrella omnipresente, la crisis, y cómo ésta afecta a las y los trabajadores no sólo por el aumento de los despidos y la escasez de empleo, sino también por el emperoramiento de las condiciones laborales, incluidas las relativas a la igualdad de oportunidades y la conciliación de la vida personal y profesional. La reflexión la titulamos “Con la crisis como excusa”.

Y nuestro último post de agosto se lo dedicamos a un asunto apasionante: las opiniones que se pueden leer en la prensa digital al pie de las noticias relacionadas con la igualdad de género. En “Comentarios en las noticias sobre igualdad” identificamos tres categorías de comentaristas que han contado con el acuerdo de varios de vosotr@s.

Espero no haberos abrumado con la recopilación, que es un hábito tan septembrino como el relajo veraniego. Como siempre, os invitamos a compartir vuestras aportaciones, que sin duda enriquecen este blog.


Nota: Viñeta de de E. Bonet tomada de www.irreverendos.com

Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Publicado el Jueves, 29 de julio de 2010 por Celia Zafra
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En esto de las ayudas a las familias con hijos estamos viviendo últimamente un período “experimental”. Un suerte de sistema de ensayo y error, tratando se averiguar qué incentivos funcionan para que los padres pidan más excedencias y reducciones de jornada, algo que ahora solicitan menos de un 10% de hombres, de entre el total de peticiones registradas. Y lo que es más grave: casi el 95% de las personas que renuncian a su empleo por razones familiares son mujeres. Un asunto del que ya hablamos en otra entrada del blog de hace unos meses.

Fotografía finalista de la I edición del concurso “ES POSIBLE LA RE-CONCILIACIÓN”, organizado por la Asociación Empresa Mujer. Autor: Pablo Fernández Tejón

Al detectar estas primeras cifras hace ya años, algunas comunidades decidieron primar económicamente a los padres asalariados que se quedaran en casa a cuidar de su familia, pero el acicate económico no ha funcionado. Mientras que autonomías como Navarra han decidido mantener las acciones positivas, otras como el País Vasco han eliminado estos incentivos de sus convocatorias, ofreciendo ahora iguales cuantías en las compensaciones económicas para padres y madres y centrando sus esfuerzos por la corresponsabilidad en campañas de sensibilización, campañas que también se han llevado a cabo en otros territorios, como Extremadura. De momento, no conocemos datos sobre si estas iniciativas están contribuyendo a cambiar las percepciones y mucho menos si tendrán resultados positivos.

No tenemos la receta mágica para que esta proporción se equilibre, pero parece claro que el sexo de la persona que solicita la excedencia o la reducción de jornada tiene que ver con el que menos salario percibe en una familia de dos progenitores, y eso señala, estadística en mano, a las mujeres.

Tiene que ver también con la visión feminizada de la conciliación que todavía existe en la mayoría de las empresas: si está mal visto que las trabajadoras se acojan a estas posibilidades, lo que suele suponer un freno en sus carreras e incluso un despido, todavía sigue resultando más difícil de asimilar que sean los trabajadores los que disfruten de ellas.

Y claro que el asunto cultural sigue presente: tanto por parte de un sector de hombres que todavía considera implanteable ocuparse preferentemente de sus hijos en una etapa de la crianza como de un sector de mujeres que se niega a ceder parte de una responsabilidad que hasta hace bien poco se consideraba exclusiva de las madres.

Sin olvidar la parte biológica: en un país en el que la baja maternal es más corta que la etapa mínima de lactancia recomendada por la OMS y justamente en unos años en los que la opción de dar el pecho a las y los hijos ha ido ganando aceptación en detrimento de la alimentación artificial, resulta difícil que las madres recientes se planteen ceder parte de su baja para reincorporarse a trabajos de largas jornadas o lejos de casa a los dos o tres meses de parir.

Está claro que desde la política todavía no se ha encontrado una vía efectiva para mejorar la responsabilidad compartida en la crianza y en las tareas del hogar. Pero, ¿tenéis los lectores y lectoras alguna propuesta?

¿Con un pan debajo del brazo?

Publicado el Miércoles, 21 de julio de 2010 por Celia Zafra
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Estos últimos meses, en los que cada día nos hemos levantado con un recorte más y una ayuda pública menos, me ha dado por pensar si las voy a echar tanto de menos. Seguro que a muchas personas les va a afectar muy directamente todo lo relacionado con las limitaciones en la ley de dependencia, como ya escribí en otro post, porque a veces esos escasos euros marcan la diferencia entre vivir con dignidad o malvivir.

Pero yo soy de las que siempre me he escapado de todas las ayudas económicas inventadas, a veces por pasarme de nivel y a veces por no llegar y me ha tocado pagar todos los recargos posibles, aunque más de una vez haya tenido que pedir dinero prestado para hacer frente al resultado de la declaración de la renta, que te penaliza si has tenido más de un trabajo en un año, aunque lo necesitaras para sobrevivir. Ya sabéis, esa sensación de estar en tierra de nadie, en medio de todos, y de poner la cara por las dos mejillas.

Total: que cuando me fui a vivir de alquiler no existían desgravaciones para los inquilinos, cuando las introdujeron, me compré un piso (ahí sí me he desgravado algunos años, no voy a mentir), ahora que necesito uno más grande porque en el miniapartamento no cabemos con la familia creciente, la vuelven a eliminar. Becas no pillé ni una porque mis padres se pasaban del tope de renta (es lo que tiene ser clase media-media pero con nómina hipercontrolada) ni nunca me subvencionaron un verano en Inglaterra para estudiar inglés, aunque tenía que ver cómo mi vecino se iba todos los años casi gratis mientras presumía de lo rico que era su padre.

Y más adelante, cuando solicité plaza en una escuela infantil pública para mi hijo, no pude conseguirla por dos razones de peso:

- superaba el nivel de renta (tenían en cuenta el del año anterior, aunque en el momento de solicitarla mis ingresos fueran menos de la mitad)

- no estaba trabajando fuera de casa (precisamente necesitaba la plaza para poder buscar trabajo, porque ¿cómo te vas a incorporar a ningún puesto si no tienes donde dejar al niño? Es un círculo vicioso, esto de la conciliación).

Así que ahora, cuando sigo oyendo que los hijos vienen con un pan debajo del brazo, me da por reír. Y es que lo peor no es cuando nunca recibiste ayudas (al principio, muy concienciada yo, creía que cuando no me tocaban es porque serían para alguien que las necesitara más), sino cuando por fin llega una (la de los 2.500 euros por hijo) y de repente desaparece (porque no me negaréis que ha durado un suspiro). Es como decirte “venga, disfruta por una vez, pero sólo una, no te vayas a acostumbrar. Si total, para la segunda criatura te apañas con la ropa de la primera”.

Ya he dicho en otras ocasiones que el reparto del cheque-bebé me parecía francamente mejorable, pero es que un país en que los apoyos a cualquier estructura familiar o son ridículos o brillan por su ausencia, eliminarlo de un plumazo es como talar la única palmera del desierto.

La parte positiva es que a lo mejor ésta es una buena oportunidad para plantearse por fin una política de atención a la infancia con pies y cabeza, integrada y no a golpe de medidas aisladas, que tenga en cuenta, más que los cheques, una organización de los tiempos laborales, de los servicios públicos y hasta de los horarios comerciales, que atienda tanto las necesidades de los que nacen como las de los que ya estamos aquí, que comprenda el valor de los servicios a las personas en la economía y en la vida.

Es un decir.

Nota: La foto la he tomado prestada del blog xeviramon.blogspot.com, de Triticum, pan con sabor auténtico.

Planes de igualdad: ¿tampoco ahora?

Publicado el Lunes, 17 de mayo de 2010 por Celia Zafra
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Hoy os dejo un post muy ligero, elaborado a partir de unos pocos datos (muy contundentes) y un video.

En Castilla-La Mancha, de las 140.000 empresas existentes, sólo 300 han incorporado medidas de conciliación laboral, personal y familiar. Es decir, el 0’2 por ciento. Y de las 82 empresas con más de 250 trabajadores que están registradas en la región, sólo 5 disponen de un plan de igualdad. O sea, que 77 incumplen la ley, un 94 % del total.

Los datos, que hablan por sí solos, los dio a conocer Castilla-La Mancha Televisión en una noticia elaborada por la periodista Loli Ríos, para la que contó con mi participación en representación de Concilia2.

La pregunta es: ahora, con las ayudas que acaba de convocar el gobierno, ¿se animarán las empresas a empezar a andar un camino que les puede resultar beneficioso a medio plazo o las preocupaciones económicas inmediatas les impedirán mirar un poco más allá?

La respuesta en menos de un mes

POST RELACIONADOS: 5 razones para no hacer un plan de igualdad en tu empresa y 5 razones para hacerlo cuanto antes