Entradas de abril, 2010

Ellos son chefs, ellas cocineras

Publicado el Miércoles, 28 de abril de 2010 por Celia Zafra
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Resulta que hoy es el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, que coincide con el lanzamiento de la campaña europea “trabajos saludables”. Así que aprovecho esta percha (un término muy periodístico) para hablar de lo que aprendí la semana pasada, cuando asistí a la jornada “Los derechos fundamentales en la relación de trabajo: mujer empleo e igualdad”, organizada por la Defensoría del Pueblo de Castilla-la Mancha y la Universidad regional.

Me resultó muy interesante la intervención de Teresa Pérez del Río, catedrática de Derecho del Trabajo en la Universidad de Cádiz, relacionando la igualdad de oportunidades con la prevención de riesgos laborales. Del Río aseguró que “la edad y el sexo determinan la posición de los individuos ante la salud laboral” e identificó riesgos laborales que afectan exclusiva o mayoritariamente a las mujeres:

- Maternidad y lactancia: aquí citó un estudio de Carmen Mancheño para CCOO en el que se demuestra que el 80% de las empresas madrileñas analizadas presentaba riesgos para la reproducción, el embarazo o la lactancia natural, a pesar de que todas tenían sus planes de prevención activos. Esto es preocupante además por la prevalencia de los llamados “abortos blancos”, provocados por la exposición de la trabajadora embarazada a agentes nocivos o a condiciones de trabajo dañinas.

- Doble jornada laboral (es decir, realizar un trabajo profesional y además el doméstico casi en exclusiva) y los riesgos psicosociales que se derivan de ella (estrés, agotamiento…)

- Segmentación del mercado de trabajo: resulta que la cultura preventiva ha tomado como referencia para establecer los riesgos y las enfermedades laborales trabajos en los que se producen accidentes súbitos, lo que ocurre en sectores muy masculinizados, como la construcción, pero no evalúa el desgaste físico continuo que se produce sobre todo en el sector de los cuidados, muy feminizado. Así que, si un albañil sufre una lesión en la zona lumbar por levantar peso, puede ser considerado un accidente laboral, pero no tendrá la misma consideración una lesión similar si la sufre una cajera de supermercado o una empleada que hace camas en un hotel, provocada por la repetición continua de un mismo movimiento. Y aquí es donde contó la anécdota (o no) de que cuando los hombres entran a formar parte de profesiones tradicionalmente masculinas, tienden a cambiar las denominaciones de los puestos de trabajo por otras con más glamour: ellas eran cocineras, pero ellos son chefs; ellas siempre fueron peluqueras, pero ellos son estilistas y las masajistas se han convertido en los terapeutas.

- Acoso sexual y acoso por razón de sexo (o acoso sexista): para prevenirlo propuso la implantación de protocolos de prevención específicos en cada centro de trabajo. Pérez del Río entiende que si se produce un caso de acoso en el trabajo y el empleador no ha tomado medidas para evitarlo, se le puede exigir responsabilidad solidaria (art. 48 de la Ley de Igualdad). Lo lamentable es que, a pesar de su prevalencia, los convenios colectivos apenas hacen referencia al acoso sexista.

Y concluyó con una reflexión que comparto: la pertinencia de la Ley de Igualdad de 2007, tan criticada en su momento (y todavía), que ha legislado por fin sobre el derecho a la salud de las mujeres también en el trabajo, incluyendo por primera vez la protección de la lactancia y obligando a las empresas a prevenir las situaciones de acoso. Ya era hora.

Más que un post me ha salido una crónica ;-) , pero la doy por buena si he conseguido trasmitir que la prevención de los riesgos laborales puede y debe tener también perspectiva de género. ¿Cuál es tu punto de vista?

Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomías

Publicado el Miércoles, 21 de abril de 2010 por Celia Zafra
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En la entrada anterior hablábamos sobre el debate “ayudas a las familias sí o no”, sobre si eran pocas o si eran demasiadas. En este post seguimos el hilo del anterior y comentamos algunas de las iniciativas más novedosas.

La útima publicada en Navarra tiene su aquel. Parece que el concepto ha sido unir la promoción de lo que consideran un ¿nuevo? yacimiento de empleo, el trabajo doméstico, con las necesidades de apoyo de las familias en las tareas del hogar. Y siguiendo esa línea, el gobierno navarro concede ayudas a quienes contraten a una persona que atienda las labores domésticas y/o el cuidado de niños y personas mayores, pagándole hasta el 20% del salario. La convocatoria cuenta con una dotación de 1´5 millones de euros, que no está nada mal para los tiempos que corren y su objetivo es crear 1.500 puestos de trabajo anuales en el sector y de paso, rescatarlo de la economía sumergida que lo caracteriza en muchas ocasiones. Como la ayuda nacional de los 2.500€ por nacimiento, también se concede independientemente del nivel del renta del solicitante.

Con otro enfoque se ha diseñado el cheque-servicio implantado en Castilla y León. Es un programa gracias al cual las y los trabajadores con hijos o familiares dependientes que por una emergencia no puedan acudir a su sistema de cuidados habitual (guardería, centro de día, etc), puedan recurrir a un cuidador/a de confianza facilitado por la empresa de servicios que ha contratado el gobierno regional. El servicio puede ser cofinanciado por los propios trabajadores con un coste reducido o por la empresa que los emplee, dentro de sus políticas de RSE. Y el caso es que parece que ha tenido éxito, porque sólo en la provincia de Burgos más de 4.500 compañías se han inscrito en el programa, aunque sólo lo han utilizado un centenar de familias.

Volviendo a Navarra, vemos que también han experimentado con las ayudas a las madres trabajadoras (fuera del hogar, se entiende) con hijos menores de tres años. Este año han decidido suprimirlas, aunque en 2009 se acogieron a ellas casi 3.000 mujeres. En su lugar, se crea una destinada a los padres que soliciten la excedencia laboral para cuidar a sus hijos (a partir del segundo, no sé muy bien por qué), de 600€ mensuales durante un máximo de 10 meses, más de un 40% superior a la que se concederá a las madres en idéntica situación. Por cierto, que los comentarios que generó la noticia, publicada en el Diario de Navarra, son de lo más interesantes.  Mientras tanto, otras autonomías vecinas, como el País Vasco, han decidido concentrar sus esfuerzos en apoyar a las familias cuando hagan una pausa en el trabajo remunerado por temporadas cortas, por ejemplo, coincidiendo con las vacaciones escolares.

La idea de favorecer económicamente a los hombres para fomentar la corresponsabilidad y evitar que las medidas de conciliación recaigan casi exclusivamente en las mujeres -lo que termina perjudicándolas en sus carreras profesionales a medio y largo plazo- no es nueva. Lo que no está claro es que esta acción positiva hacia el lado masculino sea efectiva de momento. De hecho, algunas comunidades, como Castilla-la Mancha, han implantado y evaluado iniciativas similares y han concluído que la participación de los hombres en las ayudas puestas a su disposición, aun incentivadas, ha sido muy limitada, a la vista de que casi el 90% de las personas beneficiarias en el período 2007-2009 fueron mujeres, sobre todo en la solicitud de ayudas por excendencias y reducciones de jornada, a las que sólo se acogieron un 2% de hombres.

Así que parece que algunas administraciones autonómicas están de lo más innovadoras con sus políticas de conciliación familiar y laboral, mientras que otras se están replanteando las medidas que adoptaron por la escasa respuesta recibida. ¿Te parecen interesantes las ayudas citadas? ¿Crees que es necesario continuar con las acciones positivas en favor de la corresponsabilidad? ¿Qué nuevos enfoques adoptarías?

Ayudas a las familias: ¿insuficientes o demasiadas?

Publicado el Miércoles, 14 de abril de 2010 por Celia Zafra
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Siempre que leo los comentarios en las noticias de prensa on-line sobre natalidad, crecimiento demográfico y hasta pensiones hay dos líneas de comentarios:

1) los que se quejan de que las ayudas a las familias con hijos en España son escasas y de que las empresas están muy poco comprometidas con la famosa conciliación familiar y laboral, cuando los niños son un bien de toda la sociedad

2) los que esgrimen que la decisión de tener hijos es personal y los no-padres no tienen por qué “subvencionar” las consecuencias de esa opción. Muchos de los representantes de esta segunda corriente argumentan también que el crecimiento demográfico no es algo positivo, puesto que el mundo soporta con dificultad los habitantes que ya tiene, por lo que promover los nacimientos es poco menos que un suicidio colectivo.

Con la humildad que implica mi poco conocimiento de las teorías demográficas, lo que sí parece es que sin inmigración y sin un tasa mínima de nacimientos (cercana a 2 hijos por mujer) el relevo generacional no está asegurado. O sea, que aunque en India haya superpoblación, esos niños no sostendrán dentro de unos años la economía española, porque ya sabemos que se ha globalizado casi todo menos los movimientos de las personas, que cada día tienen más “aranceles” y fronteras. (Y tampoco me gusta esto de medir a los hijos sólo como aportadores económicos del futuro, porque también los podríamos contabilizar como “alegradores del presente”, pero para eso no hay baremo).

En España no parece haber una estrategia de promoción de la natalidad, porque las medidas que de vez en cuando aparecen son aisladas y erráticas. O sea, que los dos colectivos antes mencionados tienen motivos para quejarse: unos por la escasez de ayudas y otros por su existencia, aunque no sean para tirar cohetes. Un ejemplo difícil de justificar son los famosos 2.500 euros por hijo, da igual que sean las gemelas Thyssen que el niño de mi frutero. No discuto que cuando te tocan, vienen estupendamente, pero sí cuestiono la idoneidad de la medida para animar embarazos, si ése es su objetivo.

Y con la intervención de las comunidades autónomas, con sus diecesiete estrategias distintas (legítimas), el sube y baja de las ayudas se ha convertido en un carrusel. Hay autonomías con ayudas de mínimos (prácticamente sólo alguna deducción fiscal), otras que centran sus prioridades en el desarrollo de servicios públicos de calidad y amplia cobertura (escuelas infantiles) y otras que prefieren el sistema de “cheques” para que cada familia lo invierta en lo que considere conveniente. A veces, la competición parece enfocarse no a conceder la ayuda más necesaria, sino la más original.

Y entre todo este maremagnum, algunas iniciativas curiosas: las sillas de seguridad infantil para automóviles que presta la Junta de Castilla y León; un servicio que lleva funcionando desde 2003  y que ha ha realizado casi 40.000 préstamos. Sólo en 2009 lo utilizaron cerca de 4.000 familias. Por el tiempo de implantación y los datos de uso, parece que la idea está funcionando, sobre todo para aquellos que usan el coche ocasionalmente y evitan así acometer un gasto que además hay que volver a invertir conforme crece el niño (el precio de estas sillas está entre los 100 y los 300 euros). La idea ha sido unir objetivos: el de la seguridad vial y el del apoyo familiar.

¿Cuál sería tu modelo de ayudas a las familias, si crees que debe haber uno?

¿Tenemos que cambiar la organización de todo el país (incluida la del trabajo, claro) para que sea Child Friendly o nos quedamos como estamos (más bien poco friendly)?

En próximas entradas del blog hablaremos de otras iniciativas de las comunidades autónomas, porque el tema da para mucho. Ésta se la dedico a mi hijo, que mañana cumple 2 años.