Entradas de marzo, 2010

Empleadas del hogar: en la casa, en la calle y en la web

Publicado el Martes, 30 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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Hoy, 30 de marzo, se celebra el Día Internacional de las Empleadas del Hogar (sí, también hay un día para ellas, porque en este campo hay muy pocos “ellos”). El lema no puede ser más contundente “Porque sin nosotras no se mueve el mundo”.

Y  razón llevan, ya que ellas cubren buena parte del trabajo que nosotr@s hemos delegado porque no hemos sabido repartir o simplemente, porque superado un nivel básico de renta, de lo primero que nos desprendemos es de las tareas más engorrosas, más mecánicas, aunque también de las más necesarias. Contratando trabajadoras domésticas, compramos tiempo libre: para estar con nuestros hijos, para hacer deporte o para trabajar más fuera de casa, que suele ser la razón principal.

La legislación que regula su trabajo es de 1985, pero muchas de ellas no se han quedado tan atrás en el tiempo. Aunque el boca a boca, los carteles pegados en los comercios y las agencias de selección de personal doméstico son los canales habituales para encontrar empleo, algunas promocionan su trabajo a través de la red, como esta pareja que me encontré ayer revisando las nuevas inscripciones en http://serviciodomestico.concilia2.es/. Se autodenominan “matrimonio interno” y tienen web propia, donde dan a conocer su metodología, su experiencia, los lugares que cubren y sus tarifas. Desde luego, el dominio de la página no puede ser mejor para el SEO 8-)

Muchas de estas mujeres se manifestaron el domingo pasado en Madrid con plumeros, escobas y delantales para protestar contra un sistema laboral que las hace invisibles y vulnerables.

Fotografía de Olmo González (Olmovich)

Han creado sus propias asociaciones, como “Territorio Doméstico” (que mantiene una página en Facebook) o Sedoac (Servicio Doméstico Activo), porque su especial perfil laboral les difilculta encajar en los sindicatos tradicionales o en grupos profesionales. Aunque cierto es que algunas organizaciones sindicales, como Comisiones Obreras, han reivindicado en voz alta más derechos para ellas como el contrato laboral por escrito, la cotización desde la primera hora trabajada o la baja laboral similar a otros asalariados.

El problema es que resulta difícil unificar condiciones en un colectivo con intensidades de trabajo muy diversas, que agrupa tanto a las trabajadoras internas (empleadas a tiempo completo) como a las trabajadoras por horas, que pueden tener una decena de empleadores a los que dan servicio unas pocas horas semanales y con los que mantienen una relación más semejante a la de un trabajador autónomo.

Otro dato que hay que afrontar, según CCOO, es que el 85% de las empleadas de hogar son inmigrantes, muchas sin papeles y, por lo tanto, sin derechos, que se ven obligadas a realizar funciones que van más allá de las que les corresponden.

Cuidan de nuestras casas, reclaman sus derechos en la calle y ocupan su espacio en la red. Desde aquí, nuestro pequeño homenaje. Y a las que ya han dado el paso, bienvenidas al mundo 2.0

Absentismo, humanidad y sentido común

Publicado el Miércoles, 24 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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Hoy me he acordado de Raúl. A Raúl se le murió su padre hace unos meses y a ese dolor tuvo que sumarle el de la ausencia de algunos compañeros y compañeras de trabajo, a los que la empresa para la que trabajan no permitió faltar una hora para asistir al entierro, bajo amenaza de despido.

El Entierro Chapingo, de Diego Rivera

El pensamiento que movió a quien dictó semejante orden debió de ser algo así como “pues sí hombre, con las cosas que se pueden hacer en una hora, vamor a prescindir de 4 o 5 personas para que acudan a un acto social por una persona, que, total, ya se ha muerto”. El resultado, por supuesto, fue que los trabajador@s que se quedaron sin ir a acompañar a su compañero (palabras que comparten una hermosa etimología, del latín “comedere ” (comer) y “panis ” (pan), es decir, “comer del mismo pan”), pasaron mucho más tiempo despotricando contra el jefe, planeando opciones para largarse de una vez de semejante empresa y pensando en cómo se encontraría su amigo, que trabajando con la mínima concentración necesaria. ¿Normal, no?

Buceando por la red he encontrado un foro donde se discute sobre la correcta concesión de los permisos laborales remunerados por enfermedad o fallecimiento de un familiar. Y casi todos los opinantes parecen estar de acuerdo en que, más allá de lo establecido legalmente -que hay que respetar- lo más conveniente es utilizar el sentido común, la comprensión y la flexibilidad por todas las partes. Si eres un emplead@ y te corresponden dos días de permiso por la muerte de un familiar con el que en realidad apenas tenías relación y sólo necesitas de verdad uno para el funeral, ve a trabajar el segundo día o trabaja desde casa (si te dejan). Y si eres un empresari@ o responsable de recursos humanos (de personas, vamos) y los compañeros de un trabajador muy apreciado quieren acudir al entierro del padre de éste, no seas más papista que el papa. Sé humano, y si no puedes, calcula las horas que van a perder poniéndote a caldo los que no puedan asistir por tu absurda prohibición.

Este rato de merecida memoria me lleva también a pensar en el recurrente tema del absentismo en España y recuerdo un estudio de UGT que llamaba a desmontar el mito de las altas tasas de bajas laborales en nuestro país en comparación con la “Europa del Norte”. El estudio concluyó que las varas de medir son distintas, porque aquí contabilizamos el absentismo incluyendo ¡las bajas por maternidad! y otros permisos remunerados como los días por fallecimiento de un familiar o por cambio del domicilio habitual.

No soy ninguna experta, pero ¿esta medición tiene sentido? Y otra pregunta, ¿nos hemos puesto a pensar cuantas faltas al trabajo se toman porque no hay otra alternativa? ¿Qué haces si se te pone un hijo enfermo y no lo puedes llevar al colegio o a la escuela infantil? ¿Te lo llevas a la oficina o a la obra; lo dejas en el portal? ¿No sería mejor ofrecer sistemas de apoyo desde la administración y también desde las empresas? Castilla y Léon lo ha hecho con el “cheque-servicio” que permite a los trabajadores del sector privado encontrar una alternativa de confianza cuando su cuidador/a habitual no puede acudir o en casos de enfermedad puntual de hijos u otros familiares dependientes. No será la solución perfecta ni la única (¿qué fue del teletrabajo?), pero éste y otros sistemas de ayuda a domicilio son opciones que merece la pena considerar.

A Raúl, un abrazo.

5 razones para NO hacer un plan de igualdad en tu empresa (y 5 razones para hacerlo cuanto antes)

Publicado el Jueves, 18 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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5 RAZONES PARA NO HACER UN PLAN DE IGUALDAD EN TU EMPRESA

-         Si te parece que lo normal y lo que debe ser es que los trabajadores de tu empresa ganen más y tengan mejores puestos que las trabajadoras, no seas hipócrita. NO HAGAS UN PLAN DE IGUALDAD

-         Si no piensas dedicar los recursos suficientes (que no tienen por qué ser muchos) para hacer un buen plan de igualdad para tu empresa, NO LO HAGAS. Lo poco que inviertas no te servirá para nada y te arriesgas a un sanción de la inspección de trabajo exactamente igual que si no lo tuvieras (la inspección mira especialmente que las medidas que se adoptan para corregir las desigualdades se correspondan con las conclusiones del diagnóstico)

-         Si piensas copiar medidas de otros planes que has visto en internet, mejor NO LO HAGAS. Lo que ha funcionado bien en un sitio no tiene por qué hacerlo en otro. Si tienes una fábrica produciendo a tres turnos, ¿vas a implantar la flexibilidad laboral?

-         Si no has identificado un grupo de seguimiento que convierta lo escrito en hecho, mejor NO LO HAGAS. Es como archivar las buenas intenciones.

-         Si crees que esto de la igualdad de oportunidades es una tontería que no tiene nada que ver con la buena marcha de tu negocio, NO LO HAGAS (a no ser que estés obligado/a legalmente, porque entonces la multa a la que te enfrentas te fastidiará las cuentas del año)

Y 5 RAZONES PARA HACERLO CUANTO ANTES

-         HAZLO si tienes obligación legal de hacerlo (ya sabes, no está bien incumplir las leyes)

-         HAZLO si crees que es una buena idea hacerlo, aunque no tengas obligación

-         HAZLO si crees que el personal de tu empresa tiene más capacidades de las que realmente está ofreciendo con la organización del trabajo actual. Un buen plan de igualdad de ayudará a que los empleados, y sobre todo las empleadas, desplieguen todo su potencial en beneficio del proyecto empresarial.

-         HAZLO si quieres demostrar a tus públicos que tu empresa es de verdad responsable. Es mucho mejor que patrocinar al equipo infantil de futbito de tu pueblo.

-         HAZLO si necesitas mejorar el clima laboral de la empresa y no te vendría mal intentar reducir el absentismo y potenciar la productividad.

¿Tienes más razones para hacer (o no hacer) un plan de igualdad? ¿Las compartes conmigo?

De chachas y asistentas

Publicado el Jueves, 11 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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¿Sabías que Google ha registrado más de 27.000 búsquedas en febrero de la palabra “chacha” en España? El volumen mensual de búsquedas de esta palabra es de 673.000.  Las “asistentas” en todas sus variedades (asistenta interna, asistenta por horas…) también corren como la espuma en internet. Sin embargo, “servicios domésticos”, que sería un término algo más correcto si eso es lo que se está buscando no llega a 15.000 búsquedas de media. Y “empleado de hogar”, 5.400, a gran distancia de “empleada de hogar”. Por no hablar de las búsquedas de “chica limpieza” y “chica interna”, menos cuantiosas pero muy significativas. No todo está tan mal: “ayuda domicilio” lo buscaron unas 74.000 veces, aunque la cifra palidece ante las “chachas”.

¿No ha llegado ya la hora de dignificar a las personas que se ocupan del cuidado de nuestras casas y de nuestras familias? A las que cobran por ello y a las que lo hacen gratis y a menudo sin reconocimiento. ¿Será posible que aún sigamos llamándolas “chachas”?

Teniendo en cuenta que casi la mitad de parejas españolas discuten por el reparto de las tareas del hogar, quién sabe cuántos divorcios habrán evitado quienes mantienen decentes los pisos, las escaleras y los rellanos.

Sé que hay teorías que abogan por renunciar a contratar ayudas domésticas porque perpetúan los roles de género: a partir de cierto nivel económico, las mujeres dejan de ocuparse de limpiar sus casas para que se ocupen otras mujeres menos afortunadas que ellas. Pero igual que ni el SIDA ni los embarazos no deseados van a desaparecer porque se llame a la castidad, las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%.

El hecho es que en nuestro país se ha producido una democratización de la ayuda a domicilio, que ha dejado de ser exclusiva de las clases pudientes para cubrir los espacios creados por una nueva y extendida situación: las parejas en las que los dos cónyuges trabajan y además tienen hijos de los que quieren disfrutar. En un mundo en el que los niños y niñas son algo así como un “bien de lujo”, los progenitores quieren pasar tiempo con ellos después de largas jornadas laborales en vez de dedicarse a cocinar, planchar y limpiar.  Incluso en los casos en los que existe corresponsabilidad en las tareas básicas del día a día, se tiende a contratar las más engorrosas, es decir, a “comprar tiempo” para lo que importa de verdad, aun a costa de renunciar a gastos en ocio. Y el fenómeno no parece tener vuelta atrás mientras la sensatez no llegue a la organización de los horarios laborales.

Ya hay una propuesta sobre la mesa para modificar la legislación que cubre el empleo doméstico, mayoritariamente femenino, pero, salga o no adelante un nuevo marco laboral para el trabajo doméstico (o su integración en el régimen general); es urgente revisar el concepto y el lenguaje. Visto lo visto, seguramente la página de http://serviciodomestico.concilia2.es/consiguiera un mejor posicionamiento web si llenamos sus páginas de “chachas y asistentas”, pero no nos da la gana. Apostaremos por “cuidado de mayores” o “ayuda a domicilio” y quizá avancemos con lentitud, pero con dignidad.

Día de la Mujer: por lo conquistado y por lo pendiente

Publicado el Lunes, 8 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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En los países desarrollados, se celebra hoy el Día Internacional de la Mujer porque el terreno  que hemos conquistado mide más que el que nos queda por conquistar. En el resto del mundo, la ecuación es justo la contraria. 

Este día siempre ha tenidos dos caras: podemos y debemos celebrar, porque de momentos de regocijo no andamos sobradas, pero debemos también marcar en rojo en el calendario todo lo que nos ha amargado la sonrisa este último año, para que a ser posible no nos amargue también el siguiente. 

Cómo hemos cambiado: para el recuerdo quedan las efemérides que he encontrado en www.historiasconhistoria.es

Marzo 1910

Día 8 . En España, el rey autoriza a las mujeres a realizar estudios superiores.

Día 8 . Consigue el título de piloto de aviación la baronesa de Laroche, primera mujer en posesión de esa licencia y la primera que murió víctima de un accidente aéreo.

Día 23 . La agrupación feminista de las islas Canarias ha presentado su candidatura para las próximas elecciones. Aunque saben que no pueden resultar electas, pretenden con este acto denunciar la marginación española en la vida política.

Ha tenido que pasar un siglo para que una directora de cine ganara un Óscar de Hollywood y más de 500 años desde la fundación de la Universidad de Valencia para que ésta tenga una candidata al rectorado, pero al menos, estos hitos de 1910 sí nos parecen antiguos de verdad.

Celebraciones de punta a punta

En las celebraciones hay de todo un poco, sobre todo municipales. Hoy quiero resaltar no los grandes actos de las grandes ciudades, sino las iniciativas de los pueblos españoles, donde a veces las dificultades del mundo rural se añaden a las de ser mujer (mujeres que trabajan en explotaciones ganaderas hay muchas, pero titulares de esas explotaciones, más bien pocas).

Como ejemplos, os dejo la campaña del municipio zaragozano de Ejea de los Caballeros, “Conciliar no es cosa de dos”, que pone el acento en la importancia de la implicación del tejido empresarial en las políticas de equilibrio de la vida familiar y laboral,  la de San Fernando de Henares (Guadalajara), centrada en las manifestaciones culturales, la del Alto Aragón, con una exposición sobre mujeres destacadas procedente de Madrid, la de la comarca vizcaína del Duranguesado, con muchas caminatas por la igualdad, o los 400 actos que se han organizado en toda la provincia de Albacete. Como broche, la original iniciativa del ayuntamiento de Málaga, con su campaña de marketing viral www.tedamoslasgracias.com, en el que podemos agradecer su empuje a las mujeres que hayan marcado nuestra vida.

Es sólo una muestra de norte a sur y de este a oeste de que no parece que tengamos intención de dejar de recordar a las 146 trabajadoras de una fábrica de Nueva York que murieron en 1908 mientras protestaban por los bajos salarios y las malas condiciones laborales. Hoy este día ya no lo llamamos de la ‘mujer trabajadora’, sino que hace años se generalizó la expresión Día Internacional de la Mujer, porque en casa o fuera de ella, toda mujer es trabajadora y, en demasiadas ocasiones, con doble jornada laboral.

La mayoría de nosotras celebraremos el 8 de marzo así, trabajando, codo a codo con los hombres, que nos necesitan si no quieren vivir en una sociedad de pobre visión y peor bienestar y a quienes necesitamos para mirar de frente juntos y no de reojo cada uno/a por su lado.

Las mujeres van al tajo; los hombres vuelven a casa

Publicado el Miércoles, 3 de marzo de 2010 por Celia Zafra
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Dicen las últimas noticias  que las mujeres están soportando mejor la destrucción de empleo que los hombres. Parece que en el aumento de las paradas no cuenta tanto el número de mujeres que ha perdido su trabajo como el número de mujeres que se han incorporado (de nuevo o por primera vez) al mercado laboral. Es decir, que los hombres se han bajado del andamio para volver a casa y las mujeres han salido de casa para entrar en el tajo. 100.0000 mujeres, ahí es nada.

Pregunta 1: Una vez que han salido a trabajar fuera, cuando la crisis se acabe ¿querrán volver?

Respuesta 1: Si al llegar a casa cada día, siguen teniendo las tareas domésticas intactas, seguro que sí. Si han encontrado empleos mínimamente estimulantes y sus parejas han asumido su nuevo papel dentro de la organización familiar, seguro que no.

Pregunta 2: ¿Nos podemos permitir que esta nueva población, que está acumulando experiencia en situaciones difíciles, prefiera volver a la dependencia económica porque la independencia le cuesta la salud (por aquello de la doble o triple jornada)?

Respuesta 2: Si queremos generar una riqueza que nos permita no sólo salir de ésta, sino mantenernos después, no podemos.