Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Jueves, 29 de Julio de 2010

En esto de las ayudas a las familias con hijos estamos viviendo últimamente un período “experimental”. Un suerte de sistema de ensayo y error, tratando se averiguar qué incentivos funcionan para que los padres pidan más excedencias y reducciones de jornada, algo que ahora solicitan menos de un 10% de hombres, de entre el total de peticiones registradas. Y lo que es más grave: casi el 95% de las personas que renuncian a su empleo por razones familiares son mujeres. Un asunto del que ya hablamos en otra entrada del blog de hace unos meses.

Papá en activo Pablo Fdez. Tejón 300x224 Ayudas para el cuidado de hijos: qué pasa con la corresponsabilidad

Fotografía finalista de la I edición del concurso “ES POSIBLE LA RE-CONCILIACIÓN”, organizado por la Asociación Empresa Mujer. Autor: Pablo Fernández Tejón

Al detectar estas primeras cifras hace ya años, algunas comunidades decidieron primar económicamente a los padres asalariados que se quedaran en casa a cuidar de su familia, pero el acicate económico no ha funcionado. Mientras que autonomías como Navarra han decidido mantener las acciones positivas, otras como el País Vasco han eliminado estos incentivos de sus convocatorias, ofreciendo ahora iguales cuantías en las compensaciones económicas para padres y madres y centrando sus esfuerzos por la corresponsabilidad en campañas de sensibilización, campañas que también se han llevado a cabo en otros territorios, como Extremadura. De momento, no conocemos datos sobre si estas iniciativas están contribuyendo a cambiar las percepciones y mucho menos si tendrán resultados positivos.

No tenemos la receta mágica para que esta proporción se equilibre, pero parece claro que el sexo de la persona que solicita la excedencia o la reducción de jornada tiene que ver con el que menos salario percibe en una familia de dos progenitores, y eso señala, estadística en mano, a las mujeres.

Tiene que ver también con la visión feminizada de la conciliación que todavía existe en la mayoría de las empresas: si está mal visto que las trabajadoras se acojan a estas posibilidades, lo que suele suponer un freno en sus carreras e incluso un despido, todavía sigue resultando más difícil de asimilar que sean los trabajadores los que disfruten de ellas.

Y claro que el asunto cultural sigue presente: tanto por parte de un sector de hombres que todavía considera implanteable ocuparse preferentemente de sus hijos en una etapa de la crianza como de un sector de mujeres que se niega a ceder parte de una responsabilidad que hasta hace bien poco se consideraba exclusiva de las madres.

Sin olvidar la parte biológica: en un país en el que la baja maternal es más corta que la etapa mínima de lactancia recomendada por la OMS y justamente en unos años en los que la opción de dar el pecho a las y los hijos ha ido ganando aceptación en detrimento de la alimentación artificial, resulta difícil que las madres recientes se planteen ceder parte de su baja para reincorporarse a trabajos de largas jornadas o lejos de casa a los dos o tres meses de parir.

Está claro que desde la política todavía no se ha encontrado una vía efectiva para mejorar la responsabilidad compartida en la crianza y en las tareas del hogar. Pero, ¿tenéis los lectores y lectoras alguna propuesta?

¿Con un pan debajo del brazo?

Miércoles, 21 de Julio de 2010

Estos últimos meses, en los que cada día nos hemos levantado con un recorte más y una ayuda pública menos, me ha dado por pensar si las voy a echar tanto de menos. Seguro que a muchas personas les va a afectar muy directamente todo lo relacionado con las limitaciones en la ley de dependencia, como ya escribí en otro post, porque a veces esos escasos euros marcan la diferencia entre vivir con dignidad o malvivir.

Pero yo soy de las que siempre me he escapado de todas las ayudas económicas inventadas, a veces por pasarme de nivel y a veces por no llegar y me ha tocado pagar todos los recargos posibles, aunque más de una vez haya tenido que pedir dinero prestado para hacer frente al resultado de la declaración de la renta, que te penaliza si has tenido más de un trabajo en un año, aunque lo necesitaras para sobrevivir. Ya sabéis, esa sensación de estar en tierra de nadie, en medio de todos, y de poner la cara por las dos mejillas.

Total: que cuando me fui a vivir de alquiler no existían desgravaciones para los inquilinos, cuando las introdujeron, me compré un piso (ahí sí me he desgravado algunos años, no voy a mentir), ahora que necesito uno más grande porque en el miniapartamento no cabemos con la familia creciente, la vuelven a eliminar. Becas no pillé ni una porque mis padres se pasaban del tope de renta (es lo que tiene ser clase media-media pero con nómina hipercontrolada) ni nunca me subvencionaron un verano en Inglaterra para estudiar inglés, aunque tenía que ver cómo mi vecino se iba todos los años casi gratis mientras presumía de lo rico que era su padre.

Y más adelante, cuando solicité plaza en una escuela infantil pública para mi hijo, no pude conseguirla por dos razones de peso:

- superaba el nivel de renta (tenían en cuenta el del año anterior, aunque en el momento de solicitarla mis ingresos fueran menos de la mitad)

- no estaba trabajando fuera de casa (precisamente necesitaba la plaza para poder buscar trabajo, porque ¿cómo te vas a incorporar a ningún puesto si no tienes donde dejar al niño? Es un círculo vicioso, esto de la conciliación).

Así que ahora, cuando sigo oyendo que Con un pan debajo del brazo xeviramon.blogspot 300x200 ¿Con un pan debajo del brazo?los hijos vienen con un pan debajo del brazo, me da por reír. Y es que lo peor no es cuando nunca recibiste ayudas (al principio, muy concienciada yo, creía que cuando no me tocaban es porque serían para alguien que las necesitara más), sino cuando por fin llega una (la de los 2.500 euros por hijo) y de repente desaparece (porque no me negaréis que ha durado un suspiro). Es como decirte “venga, disfruta por una vez, pero sólo una, no te vayas a acostumbrar. Si total, para la segunda criatura te apañas con la ropa de la primera”.

Ya he dicho en otras ocasiones que el reparto del cheque-bebé me parecía francamente mejorable, pero es que un país en que los apoyos a cualquier estructura familiar o son ridículos o brillan por su ausencia, eliminarlo de un plumazo es como talar la única palmera del desierto.

La parte positiva es que a lo mejor ésta es una buena oportunidad para plantearse por fin una política de atención a la infancia con pies y cabeza, integrada y no a golpe de medidas aisladas, que tenga en cuenta, más que los cheques, una organización de los tiempos laborales, de los servicios públicos y hasta de los horarios comerciales, que atienda tanto las necesidades de los que nacen como las de los que ya estamos aquí, que comprenda el valor de los servicios a las personas en la economía y en la vida.

Es un decir.

Nota: La foto la he tomado prestada del blog xeviramon.blogspot.com, de Triticum, pan con sabor auténtico.

10 consejos para que las medidas de conciliación funcionen en tu empresa

Miércoles, 14 de Julio de 2010

Cuando hablamos de que las medidas de conciliación de la vida personal, laboral y familiar mejoran la satisfacción de las y los trabajadores y por tanto, la motivación, el clima laboral, la productividad, etcétera, etcétera… queremos decir que pueden contribuir a lograr esos objetivos SI ESTÁN BIEN HECHAS. Bien diseñadas y bien implantadas.

Así que se nos ha ocurrido elaborar un decálogo para los responsables de recursos humanos, gerentes o directivos (y directivas) que quieran evitar tropiezos. Aquí lo tenéis:

1)     Escucha antes de ponerte creativo/a: vuelvo a la teoría de la participación que citaba en esta entrada. No sirve de nada (y hasta puede ser contraproducente) anunciar a bombo y platillo un catálogo de medidas de conciliación que nadie necesita. Si la mayoría de tus empleados superan los 45 años, ¿para que quieren cheques-guardería? A lo mejor necesitan apoyo para atender a sus padres, que se están haciendo mayores. Si alguien está buscando canguro para su hijo facilítale la herramienta para encontrarlo, pero no le ofrezcas vales descuento para la ópera. Resumiendo, pregunta SIEMPRE para saber qué es lo que realmente está reclamando la plantilla. Otra cosa es lo que estés dispuesto a ofrecer.

2)     No pierdas de vista la corresponsabilidad: no es tan difícil. Se trata de dejar claro que las medidas de conciliación no son sólo para las trabajadoras, como todavía piensan muchos. Plantéate ofrecer una formación básica en igualdad de oportunidades para abrir mentalidades. Evita el paternalismo, que además suele desprender un tufillo a machismo.

Tiempo flexible de Pablo Fernández Tejón1 224x300 10 consejos para que las medidas de conciliación funcionen en tu empresa

Fotografía ganadora de la primera edición del concurso “ES POSIBLE LA RE-CONCILIACIÓN”, organizado por la Asociación Empresa Mujer. Autor: Pablo Fernández Tejón

3)     No olvides que el trabajo y la vida privada no son compartimentos estancos. Si das facilidades para que las y los empleados se organicen la vida, en todas sus parcelas, te sorprenderás de tus resultados. No tiene sentido prohibir llamadas personales (si alguien se ha dejado en casa a su hijo enfermo y no puede hablar con él va a ser difícil que pueda concentrarse en otra cosa) o el acceso a redes sociales en los despachos. Si el personal se siente cómodo en su trabajo, también se sentirá más comprometido con él y utilizará estos medios que pueden parecerte una distracción a favor de la empresa (comentarios positivos, contactos profesionales…). E igual que no van a dejar de pensar en su familia o en sus planes de vacaciones mientras están trabajando, también se les ocurrirán ideas para aportar al negocio cuando estén paseando por el parque.

4)     Adapta las medidas a las características de la empresa y de su entorno. Puedes inspirarte en las buenas prácticas de otras empresas, pero evita el copiar y pegar. Los catálogos de compensaciones de las multinacionales no encajarán en una imprenta de Albacete con 10 trabajadores. ¿Para qué queréis tickets-restaurante si estáis ubicados en una ciudad pequeña y todo el mundo prefiere ir a casa a comer e incluso echarse una siestecita?

5)     Calcula hasta dónde puedes llegar. ¿Estás seguro o segura de que vas a poder mantener determinado beneficio social en los próximos ejercicios? Si te arrepientes, la vuelta atrás será difícil. En estos tiempos más que nunca, apuesta por soluciones imaginativas y de bajo coste.

6)     Sé transparente y evita la discrecionalidad. No se trata de cultivar el espíritu reglamentista, pero sí de dejar claro el alcance de las posibilidades de ordenación del tiempo, las compensaciones, etc, que se hayan determinado, para evitar malentendidos. Tampoco es buna idea que las medidas elegidas sean un premio para algunos sí y para otros no, aunque cada trabajo tenga sus características propias (no es igual una oficina que una fábrica trabajando a tres turnos a la hora de implantar la flexibilidad horaria).

7)     Comunica internamente: Vale, muy bien, el catálogo de medidas de conciliación ha quedado precioso. Qué bien luce con esa maquetación y esos clip-arts de colores. Pero, ¿seguro que se han enterado sus destinatarios? Elige bien los canales de comunicación para que la información llegue a todos y a todas (¿te has planteado que a lo mejor quienes limpian la oficina no tienen acceso a la intranet?)

8)     Comunica externamente: apuntala tu reputación de cara a tu clientela, tus proveedores, las administraciones públicas… Aprovecha para que tus potenciales empleados sepan que tu empresa es un buen lugar para trabajar. Si hay talentos ahí fuera, no está de más qué sepan lo que ofreces.

9)     Da ejemplo: si te empeñas en quedarte a trabajar hasta las 9 de la noche por sistema, al resto les cohibirá levantarse de su sitio a las 6, por mucho que sepan que pueden hacerlo. A no ser que les digas ¡hasta mañana! con una sonrisa mientras salen por la puerta, claro.

10) Evalúa: ¿se están cumpliendo tus expectativas, los efectos de las medidas adoptadas son neutros o directamente la has fastidiado? Observa y de nuevo, pregunta.

¿Se nos ha quedado algo en el tintero? ¿Qué añadirías tú? Cuéntanos tu experiencia

Dependientes en casa: dueños de su espacio

Miércoles, 7 de Julio de 2010

Hace tiempo que no escribía nada sobre la atención a las personas dependientes. Lo eché de menos cuando me enteré que lo de apretarse el cinturón por la crisis iba también por ellos y cómo no, por sus cuidadores (cuidadoras, fundamentalmente).  Unos recortes que tendrán un reflejo desigual en las distintas regiones, como suele ocurrir.

Para los que os hayáis despistado con este primer párrafo (¿qué hacen estos de Concilia2 hablando de personas mayores o enfermos?) os recuerdo que el primer “producto” que creamos desde este proyecto fue un buscador on-line de servicios a domicilio en el que se ofrecen cuidadores para atender a personas en situación de dependencia (entre otras cosas) al que podéis acceder en www.concilia2.es. Así que, por razones empresariales y también familiares, me interesa el tema.

DSCN0415 225x300 Dependientes en casa: dueños de su espacioCoincide también que últimamente se han publicado algunos artículos muy interesantes sobre la dependencia, como el reportaje de El País que desvela cómo la vivienda en propiedad se ha convertido en un seguro de vejez para los mayores dependientes españoles. El texto recoge también una estimación del INE, que calcula que en el año 2050 el 34% de la población -17 millones de españoles- tendrá más de 65 años, de los cuales unos seis millones serán octogenarios. Con razón también leíamos esta semana que los geriatras serán unos de los profesionales más demandados en la próxima década, dato que se puede trasladar perfectamente a España aunque el estudio de referencia sea de EEUU.

La periodista afirma en este reportaje que cito que la propiedad de sus viviendas permite que cada vez más ancianos utilicen este recurso (a través de su venta o de la hipoteca inversa) para pagar sus cuidados en centros especializados, que son muy costosos. Lo que nosotros nos preguntamos en si este factor (el del piso propio) tendrá también que ver en el hecho de que los mayores españoles sigan afirmando que prefieren envejecer en su casa y recibir allí los cuidados necesarios.

Destaco un párrafo: Que los mayores prescindan de los cuidados de sus hijos no significa que quieran salir de su casa. El 87,3% de ellos prefieren vivir en la vivienda propia, aunque sea solos.

¿Será que ser “dueño” te tu espacio vital reconforta y da seguridad? ¿Será que a pesar de que la calidad de las residencias haya mejorado notablemente allí no encuentran su mesa camilla de siempre, su sillón favorito, su vecindario?

Lo de atenderlos en casa se puede resolver, si se está en disposición de costear cuidados particulares y si la vivienda dispone de la condiciones necesarias o puede adaptarse. Porque a la hora de ponernos a construir residencias como principal recurso de atención a las personas mayores y dependientes, ¿les hemos preguntado a ellas?

Lo de la soledad ya es más difícil combatirlo con euros.

Nota 1: creo que en este post he batido mi record de enlaces. Para que nadie se queje de que no le cito

Nota 2: este post es un homenaje a mi abuela Antonia, de 93 años, que padece alzheimer

¿Igualdad? ¡Querrás decir crisis!

Jueves, 17 de Junio de 2010

disculpen las molestias 300x233 ¿Igualdad? ¡Querrás decir crisis!

Vale, sé que he tenido el blog desatendido. Sé que hace un mes que no escribo un post y que eso es un pecado para el SEO y para quienes nos sigáis con cierta frecuencia. Hago acto de contrición y pido disculpas, pero es que he tenido (afortunadamente) mucho trabajo off-line.

Un pelín frustrante, porque la última convocatoria de ayudas a pymes para la realización de planes de igualdad nos ha demostrado que este concepto les suena a afrikaner a muchas empresas, por decirlo en términos de convergencia mundialística.

Por supuesto, también está la excusa de la CRISIS, que en términos empresariales, cuando no se llega al punto de cierre o despidos, se traduce en contrato comerciales a cascoporro y los lanzo a la calle a ver qué pillan. Lo de la planificación, la organización interna, la comunicación y no digamos la motivación y la conciliación quedará para tiempos mejores. No en todas las compañías es así, pero digamos que la gerencia de una pyme media vive ahora inmersa en esa vorágine.

Pensando en otras razones, quizá subyazca la esperanza a que una posible eliminación del Ministerio de Igualdad elimine también la obligación que tienen las compañías de cierto tamaño de elaborar estos planes, o que si las tornas cambian en el gobierno, directamente se derogue la Ley de Igualdad de 2007, lo que a mi modo de ver sería un desastre. Todo pensado en términos de utilidad a corto plazo, no de aporte de valor a la empresa ni de sentido de justicia, claro está. También están quienes se animarían a embarcarse en un plan de igualdad con el acicate de las ayudas, siempre que lo puedan rentabilizar en términos de imagen, lo que no está claro que suceda ante el desprestigio de todo lo que rodea al ministerio y ante la posibilidad de que las políticas de equidad puedan cambiar mucho de enfoque si se produjera una alternancia de partidos en el gobierno.

Lo mejor: los casos (no tan aislados) de empresas que hemos encontrado que ya aplican medidas pro-activas de igualdad de oportunidades en el acceso al empleo o en las promociones internas, aunque no estén sistematizadas en un plan. Empresas que fomentan la participación de las mujeres porque les parece razonable y positivo y que están dispuestas a ponerlo negro sobre blanco. Gracias por estar y por no cambiar el rumbo a media travesía.

NOTA: La imagen la he tomado prestadas de la web www.cosassencillas.com

ENTRADAS RELACIONADAS: Planes de igualdad ¿tampoco ahora?

Planes de igualdad: ¿tampoco ahora?

Lunes, 17 de Mayo de 2010

Hoy os dejo un post muy ligero, elaborado a partir de unos pocos datos (muy contundentes) y un video.

En Castilla-La Mancha, de las 140.000 empresas existentes, sólo 300 han incorporado medidas de conciliación laboral, personal y familiar. Es decir, el 0’2 por ciento. Y de las 82 empresas con más de 250 trabajadores que están registradas en la región, sólo 5 disponen de un plan de igualdad. O sea, que 77 incumplen la ley, un 94 % del total.

Los datos, que hablan por sí solos, los dio a conocer Castilla-La Mancha Televisión en una noticia elaborada por la periodista Loli Ríos, para la que contó con mi participación en representación de Concilia2.

La pregunta es: ahora, con las ayudas que acaba de convocar el gobierno, ¿se animarán las empresas a empezar a andar un camino que les puede resultar beneficioso a medio plazo o las preocupaciones económicas inmediatas les impedirán mirar un poco más allá?

La respuesta en menos de un mes

POST RELACIONADOS: 5 razones para no hacer un plan de igualdad en tu empresa y 5 razones para hacerlo cuanto antes

“La RSE me suena a chino”

Jueves, 6 de Mayo de 2010

Esta semana hemos estado trabajando en varios  proyectos para realizar memorias de RSE a pymes de la provincia de Albacete. En uno de los proyectos se incluye un estudio sobre la visión que tienen las empresas locales de la responsabilidad social, y aunque seguro que las conclusiones que extraigamos de él cuando llegue el momento serán muy interesantes, una de ellas ya la intuimos: a la mayoría de las pymes, esto de la RSE les suena a chino.  (Aprovecho para dar las gracias a ADECA, FEDA y CEEI-Albacete por confiar en Concilia2 para diseñar este proyecto)

Les suena a Iberdrola y sus anuncios “verdes”. A Acciona y el hombre que explota. A donaciones al club de jubilados. A la recaudación navideña para África (así, en general). Y en el mejor de los casos a trámite.

iStock 000009096771XSmall1 300x261 La RSE me suena a chinoHay algunas empresas conscientes de que sus actividades no son inocuas, de que lo que hacen o dejan de hacer influye en su entorno, en las personas que trabajan para ellas y en muchas otras indirectamente, pero tener una visión integrada de la responsabilidad social en su día a día les supone  un esfuerzo tremendo si la empresa no nació ya con esa premisa. Es algo para lo que puede haber voluntad, pero que raramente se concibe como una necesidad. Lo mismo que le pasa a la comunicación: ¿cuantas pequeñas compañías se esfuerzan por mejorar sus productos o el servicio que prestan pero no dedican ni un minuto a contar que lo han hecho? Pues eso.

Lo intentó la Unión Europea a través de su Libro Verde y el gobierno acaba de cerrar la convocatoria de ayudas para implantar la RSE en las pymes, pero no es fácil. Muy interesante es el estudio que elaboraron David Murillo y Josep Maria Lozano para el Instituto Persona, Empresa y Sociedad (IPES) del ESADE en 2006 sobre la distancia entre el discurso de la RSE y su calado en las pymes, en este caso catalanas, una de cuyas conclusiones es que la interiorización o no de este concepto depende en buena medida del liderazgo de cada empresa. O sea, del convencimiento del emprendedor o emprendedora.

Se ha avanzado más en el ámbito de calidad, medio ambiente o riesgos laborales, porque la legislación ha ido convirtiendo en obligatorio lo que antes sólo era recomendable, pero muy poco en igualdad de oportunidades, por lo reciente de la ley (aunque ya tiene tres años) o en organización de los tiempos de trabajo, terreno en el que casi todo es voluntario. Además, en momentos de crisis prácticamente nadie se atreve a plantear la necesidad de afrontar estos temas, ni siquiera aludiendo a sus bondades en términos de rentabilidad.

Me quedo con  una frase de Xavier Martínez, director general de TECNOL, una de las empresas seleccionadas para el estudio que os citaba antes como ejemplo de buenas prácticas: “es más fácil innovar para satisfacer a las personas que innovar en productos”. Entonces ¿a qué esperamos?

Ellos son chefs, ellas cocineras

Miércoles, 28 de Abril de 2010

Resulta que hoy es el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, que coincide con el lanzamiento de la campaña europea “trabajos saludables”. Así que aprovecho esta percha (un término muy periodístico) para hablar de lo que aprendí la semana pasada, cuando asistí a la jornada “Los derechos fundamentales en la relación de trabajo: mujer empleo e igualdad”, organizada por la Defensoría del Pueblo de Castilla-la Mancha y la Universidad regional.

Me resultó muy interesante la intervención de Teresa Pérez del Río, catedrática de Derecho del Trabajo en la Universidad de Cádiz, relacionando la igualdad de oportunidades con la prevención de riesgos laborales. Del Río aseguró que “la edad y el sexo determinan la posición de los individuos ante la salud laboral” e identificó riesgos laborales que afectan exclusiva o mayoritariamente a las mujeres:

- Maternidad iStock 000008302112XSmall 200x300 Ellos son chefs, ellas cocinerasy lactancia: aquí citó un estudio de Carmen Mancheño para CCOO en el que se demuestra que el 80% de las empresas madrileñas analizadas presentaba riesgos para la reproducción, el embarazo o la lactancia natural, a pesar de que todas tenían sus planes de prevención activos. Esto es preocupante además por la prevalencia de los llamados “abortos blancos”, provocados por la exposición de la trabajadora embarazada a agentes nocivos o a condiciones de trabajo dañinas.

- Doble jornada laboral (es decir, realizar un trabajo profesional y además el doméstico casi en exclusiva) y los riesgos psicosociales que se derivan de ella (estrés, agotamiento…)

- Segmentación del mercado de trabajo: resulta que la cultura preventiva ha tomado como referencia para establecer los riesgos y las enfermedades laborales trabajos en los que se producen accidentes súbitos, lo que ocurre en sectores muy masculinizados, como la construcción, pero no evalúa el desgaste físico continuo que se produce sobre todo en el sector de los cuidados, muy feminizado. Así que, si un albañil sufre una lesión en la zona lumbar por levantar peso, puede ser considerado un accidente laboral, pero no tendrá la misma consideración una lesión similar si la sufre una cajera de supermercado o una empleada que hace camas en un hotel, provocada por la repetición continua de un mismo movimiento. Y aquí es donde contó la anécdota (o no) de que cuando los hombres entran a formar parte de profesiones tradicionalmente masculinas, tienden a cambiar las denominaciones de los puestos de trabajo por otras con más glamour: ellas eran cocineras, pero ellos son chefs; ellas siempre fueron peluqueras, pero ellos son estilistas y las masajistas se han convertido en los terapeutas.

- Acoso sexual y acoso por razón de sexo (o acoso sexista): para prevenirlo propuso la implantación de protocolos de prevención específicos en cada centro de trabajo. Pérez del Río entiende que si se produce un caso de acoso en el trabajo y el empleador no ha tomado medidas para evitarlo, se le puede exigir responsabilidad solidaria (art. 48 de la Ley de Igualdad). Lo lamentable es que, a pesar de su prevalencia, los convenios colectivos apenas hacen referencia al acoso sexista.

Y concluyó con una reflexión que comparto: la pertinencia de la Ley de Igualdad de 2007, tan criticada en su momento (y todavía), que ha legislado por fin sobre el derecho a la salud de las mujeres también en el trabajo, incluyendo por primera vez la protección de la lactancia y obligando a las empresas a prevenir las situaciones de acoso. Ya era hora.

Más que un post me ha salido una crónica ;-) , pero la doy por buena si he conseguido trasmitir que la prevención de los riesgos laborales puede y debe tener también perspectiva de género. ¿Cuál es tu punto de vista?

Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomías

Miércoles, 21 de Abril de 2010

En la entrada anterior hablábamos sobre el debate “ayudas a las familias sí o no”, sobre si eran pocas o si eran demasiadas. En este post seguimos el hilo del anterior y comentamos algunas de las iniciativas más novedosas.

La útima publicada en Navarra tiene su aquel. Parece que el concepto ha sido unir la promoción de lo que consideran un ¿nuevo? yacimiento de empleo, el trabajo doméstico, con las necesidades de apoyo de las familias en las tareas del hogar. Y siguiendo esa línea, el gobierno navarro concede ayudas a quienes contraten a una persona que atienda las labores domésticas y/o el cuidado de niños y personas mayores, pagándole hasta el 20% del salario. La convocatoria cuenta con una dotación de 1´5 millones de euros, que no está nada mal para los tiempos que corren y su objetivo es crear 1.500 puestos de trabajo anuales en el sector y de paso, rescatarlo de la economía sumergida que lo caracteriza en muchas ocasiones. Como la ayuda nacional de los 2.500€ por nacimiento, también se concede independientemente del nivel del renta del solicitante.

Fotolia 17497782 XS 300x200  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasCon otro enfoque se ha diseñado el cheque-servicio implantado en Castilla y León. Es un programa gracias al cual las y los trabajadores con hijos o familiares dependientes que por una emergencia no puedan acudir a su sistema de cuidados habitual (guardería, centro de día, etc), puedan recurrir a un cuidador/a de confianza facilitado por la empresa de servicios que ha contratado el gobierno regional. El servicio puede ser cofinanciado por los propios trabajadores con un coste reducido o por la empresa que los emplee, dentro de sus políticas de RSE. Y el caso es que parece que ha tenido éxito, porque sólo en la provincia de Burgos más de 4.500 compañías se han inscrito en el programa, aunque sólo lo han utilizado un centenar de familias.

Volviendo a Navarra, vemos que también han experimentado con las ayudas a las madres trabajadoras (fuera del hogar, se entiende) con hijos menores de tres años. Este año han decidido suprimirlas, aunque en 2009 se acogieron a ellas casi 3.000 mujeres. En su lugar, se crea una destinada a los padres que soliciten la excedencia laboral para cuidar a sus hijos (a partir del segundo, no sé muy bien por qué), de 600€ mensuales durante un máximo de 10 meses, más de un 40% superior a la que se concederá a las madres en idéntica situación. Por cierto, que los comentarios que generó la noticia, publicada en el Diario de Navarra, son de lo más interesantes.  Mientras tanto, otras autonomías vecinas, como el País Vasco, han decidido concentrar sus esfuerzos en apoyar a las familias cuando hagan una pausa en el trabajo remunerado por temporadas cortas, por ejemplo, coincidiendo con las vacaciones escolares.

La idea de favorecer económicamente a los hombres para fomentar la corresponsabilidad y evitar que las medidas de conciliación recaigan casi exclusivamente en las mujeres -lo que termina perjudicándolas en sus carreras profesionales a medio y largo plazo- no es nueva. Lo que no está claro es que esta acción positiva hacia el lado masculino sea efectiva de momento. Plan Conciliacion CLM1 300x63  Nuevas ayudas a las familias: la apuesta de las autonomíasDe hecho, algunas comunidades, como Castilla-la Mancha, han implantado y evaluado iniciativas similares y han concluído que la participación de los hombres en las ayudas puestas a su disposición, aun incentivadas, ha sido muy limitada, a la vista de que casi el 90% de las personas beneficiarias en el período 2007-2009 fueron mujeres, sobre todo en la solicitud de ayudas por excendencias y reducciones de jornada, a las que sólo se acogieron un 2% de hombres.

Así que parece que algunas administraciones autonómicas están de lo más innovadoras con sus políticas de conciliación familiar y laboral, mientras que otras se están replanteando las medidas que adoptaron por la escasa respuesta recibida. ¿Te parecen interesantes las ayudas citadas? ¿Crees que es necesario continuar con las acciones positivas en favor de la corresponsabilidad? ¿Qué nuevos enfoques adoptarías?

Ayudas a las familias: ¿insuficientes o demasiadas?

Miércoles, 14 de Abril de 2010

Siempre que leo los comentarios en las noticias de prensa on-line sobre natalidad, crecimiento demográfico y hasta pensiones hay dos líneas de comentarios:

1) los que se quejan de que las ayudas a las familias con hijos en España son escasas y de que las empresas están muy poco comprometidas con la famosa conciliación familiar y laboral, cuando los niños son un bien de toda la sociedad

2) los que esgrimen que la decisión de tener hijos es personal y los no-padres no tienen por qué “subvencionar” las consecuencias de esa opción. Muchos de los representantes de esta segunda corriente argumentan también que el crecimiento demográfico no es algo positivo, puesto que el mundo soporta con dificultad los habitantes que ya tiene, por lo que promover los nacimientos es poco menos que un suicidio colectivo.

Con la humildad que implica mi poco conocimiento de las teorías demográficas, lo que sí parece es que sin inmigración y sin un tasa mínima de nacimientos (cercana a 2 hijos por mujer) P9170006 300x225 Ayudas a las familias: ¿insuficientes o demasiadas?el relevo generacional no está asegurado. O sea, que aunque en India haya superpoblación, esos niños no sostendrán dentro de unos años la economía española, porque ya sabemos que se ha globalizado casi todo menos los movimientos de las personas, que cada día tienen más “aranceles” y fronteras. (Y tampoco me gusta esto de medir a los hijos sólo como aportadores económicos del futuro, porque también los podríamos contabilizar como “alegradores del presente”, pero para eso no hay baremo).

En España no parece haber una estrategia de promoción de la natalidad, porque las medidas que de vez en cuando aparecen son aisladas y erráticas. O sea, que los dos colectivos antes mencionados tienen motivos para quejarse: unos por la escasez de ayudas y otros por su existencia, aunque no sean para tirar cohetes. Un ejemplo difícil de justificar son los famosos 2.500 euros por hijo, da igual que sean las gemelas Thyssen que el niño de mi frutero. No discuto que cuando te tocan, vienen estupendamente, pero sí cuestiono la idoneidad de la medida para animar embarazos, si ése es su objetivo.

Y con la intervención de las comunidades autónomas, con sus diecesiete estrategias distintas (legítimas), el sube y baja de las ayudas se ha convertido en un carrusel. Hay autonomías con ayudas de mínimos (prácticamente sólo alguna deducción fiscal), otras que centran sus prioridades en el desarrollo de servicios públicos de calidad y amplia cobertura (escuelas infantiles) y otras que prefieren el sistema de “cheques” para que cada familia lo invierta en lo que considere conveniente. A veces, la competición parece enfocarse no a conceder la ayuda más necesaria, sino la más original.

Y entre todo este maremagnum, algunas iniciativas curiosas: las sillas de seguridad infantil para automóviles que presta la Junta de Castilla y León; un servicio que lleva funcionando desde 2003  y que ha ha realizado casi 40.000 préstamos. Sólo en 2009 lo utilizaron cerca de 4.000 familias. Por el tiempo de implantación y los datos de uso, parece que la idea está funcionando, sobre todo para aquellos que usan el coche ocasionalmente y evitan así acometer un gasto que además hay que volver a invertir conforme crece el niño (el precio de estas sillas está entre los 100 y los 300 euros). La idea ha sido unir objetivos: el de la seguridad vial y el del apoyo familiar.

¿Cuál sería tu modelo de ayudas a las familias, si crees que debe haber uno?

¿Tenemos que cambiar la organización de todo el país (incluida la del trabajo, claro) para que sea Child Friendly o nos quedamos como estamos (más bien poco friendly)?

En próximas entradas del blog hablaremos de otras iniciativas de las comunidades autónomas, porque el tema da para mucho. Ésta se la dedico a mi hijo, que mañana cumple 2 años.