Absentismo, humanidad y sentido común

Absentismo, humanidad y sentido común
24 Marzo 2010 Celia Zafra

Hoy me he acordado de Raúl. A Raúl se le murió su padre hace unos meses y a ese dolor tuvo que sumarle el de la ausencia de algunos compañeros y compañeras de trabajo, a los que la empresa para la que trabajan no permitió faltar una hora para asistir al entierro, bajo amenaza de despido.

El Entierro Chapingo, de Diego Rivera

El pensamiento que movió a quien dictó semejante orden debió de ser algo así como “pues sí hombre, con las cosas que se pueden hacer en una hora, vamor a prescindir de 4 o 5 personas para que acudan a un acto social por una persona, que, total, ya se ha muerto”. El resultado, por supuesto, fue que los trabajador@s que se quedaron sin ir a acompañar a su compañero (palabras que comparten una hermosa etimología, del latín “comedere ” (comer) y “panis ” (pan), es decir, “comer del mismo pan”), pasaron mucho más tiempo despotricando contra el jefe, planeando opciones para largarse de una vez de semejante empresa y pensando en cómo se encontraría su amigo, que trabajando con la mínima concentración necesaria. ¿Normal, no?

Buceando por la red he encontrado un foro donde se discute sobre la correcta concesión de los permisos laborales remunerados por enfermedad o fallecimiento de un familiar. Y casi todos los opinantes parecen estar de acuerdo en que, más allá de lo establecido legalmente -que hay que respetar- lo más conveniente es utilizar el sentido común, la comprensión y la flexibilidad por todas las partes. Si eres un emplead@ y te corresponden dos días de permiso por la muerte de un familiar con el que en realidad apenas tenías relación y sólo necesitas de verdad uno para el funeral, ve a trabajar el segundo día o trabaja desde casa (si te dejan). Y si eres un empresari@ o responsable de recursos humanos (de personas, vamos) y los compañeros de un trabajador muy apreciado quieren acudir al entierro del padre de éste, no seas más papista que el papa. Sé humano, y si no puedes, calcula las horas que van a perder poniéndote a caldo los que no puedan asistir por tu absurda prohibición.

Este rato de merecida memoria me lleva también a pensar en el recurrente tema del absentismo en España y recuerdo un estudio de UGT que llamaba a desmontar el mito de las altas tasas de bajas laborales en nuestro país en comparación con la “Europa del Norte”. El estudio concluyó que las varas de medir son distintas, porque aquí contabilizamos el absentismo incluyendo ¡las bajas por maternidad! y otros permisos remunerados como los días por fallecimiento de un familiar o por cambio del domicilio habitual.

No soy ninguna experta, pero ¿esta medición tiene sentido? Y otra pregunta, ¿nos hemos puesto a pensar cuantas faltas al trabajo se toman porque no hay otra alternativa? ¿Qué haces si se te pone un hijo enfermo y no lo puedes llevar al colegio o a la escuela infantil? ¿Te lo llevas a la oficina o a la obra; lo dejas en el portal? ¿No sería mejor ofrecer sistemas de apoyo desde la administración y también desde las empresas? Castilla y Léon lo ha hecho con el “cheque-servicio” que permite a los trabajadores del sector privado encontrar una alternativa de confianza cuando su cuidador/a habitual no puede acudir o en casos de enfermedad puntual de hijos u otros familiares dependientes. No será la solución perfecta ni la única (¿qué fue del teletrabajo?), pero éste y otros sistemas de ayuda a domicilio son opciones que merece la pena considerar.

A Raúl, un abrazo.

5 Comentarios

  1. Raúl 7 años hace

    Muchas gracias Celia.

  2. José Miguel Bolívar 7 años hace

    El mero hecho de que el absentismo se considere algo relevante demuestra lo erróneo del planteamiento porque evidencia una cultura meramente presencial y lo caducos y estrechos de miras que siguen siendo buena parte de nuestros directivos, incluyendo los de RRHH.
    El absentismo pasa a ser irrelevante cuando se dirige (bien) por objetivos (claros y concretos) y se gestiona desde la generosidad y la empatía y no desde la mezquindad y la arrogancia.
    Y no hablo de teoría. Soy Dtor. de RRHH de una empresa donde se gestiona así (Best Workplaces 2009) y se ha erradicado el absentismo laboral desde hace años (excepto esos casos legales que absurdamente se computan como bajas por maternidad o los permisos retribuidos).

  3. Buenos días Celia,

    Interesante tema el que tocas.

    En el mundo de los permisos laborales existe mucho legalismo, es decir, seguir lo que establece la legislación aplicable (Estatuto de los trabajadores, convenio colectivo y contrato de trabajo) y de ahí no salirse ni un ápice. Cuando se debe de usar el sentido común y la humanidad. Cada persona es un mundo y la empresa debe demostrar su comprensión y apoyo cuando lo necesitan las personas que trabajan en ella. Los pequeños detalles dicen mucho. Esa empresa consiguió que no fuesen al entierro del padre de su compañero y amigo, sin embargo, esa hora estuvieron sin producir y generaron un malestar difícil de sanar. Comunicarse supone escuchar y ponerse en el lugar del otro.

    Saludos,

    Juan

  4. Maria 6 años hace

    Totalmente de acuerdo.
    A mi me ha pasado algo parecido, no me han despedido pero me han descontado un día de sueldo por, tras notificar mi ausencia y la causa, ir al entierro de un tio que para mi era el único abuelo que he conocido.
    Y no contentos con eso a la vuelta me encerraron los jefes en el despacho a decirme, sin humanidad ni empatia alguna, toda clase de burradas.

  5. Autor
    Celia 6 años hace

    María, gracias por pasarte a comentar. Tu caso me parece tremento también. No sólo porque te descontaran el día (que también) sino sobre todo por la “charla” que comentas. No parece buena manera de fomentar el compromiso con la empresa, sino más bien de desincentivarlo totalmente.

    Lo siento de veras.

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