El 8M y la Huelga Feminista

El 8M y la Huelga Feminista
4 marzo 2019 Jessica Murillo

Empieza la cuenta atrás para repetir la jornada histórica que se vivió el año pasado en el 8 de marzo. Las preguntas se amontonan: ¿En qué consiste el 8 de Marzo? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Por qué se convoca huelga? ¿Quiénes pueden secundarla? ¿Cuenta con el apoyo de los sindicatos? Resolvemos estas y otras preguntas.

Jéssica Murillo Ávila, periodista experta en igualdad e intervención en violencia de género.


El 8 de marzo es el Día Internacional de las mujeres.  En 1977, la Asamblea General de Naciones Unidas fijó el 8 de marzo como el Día Internacional de las mujeres. El origen de esta conmemoración se remonta a mediados del siglo XIX y la primera década del XX, cuando se dan las primeras movilizaciones de las trabajadoras norteamericanas y europeas para reivindicar mejoras laborales. La más sonada ocurrió en una fábrica textil de Nueva York, llevada a cabo exclusivamente por mujeres que organizaron una huelga para reivindicar la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para dar de mamar a sus hijas e hijos. El dueño no aceptó la huelga, cerró las puertas de la fábrica y prendió fuego, muriendo abrasadas más de 129 trabajadoras.

Ya en agosto de 1910, durante la II Conferencia Internacional de mujeres trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca), Clara Zetkin, lideresa del movimiento de mujeres socialistas, propuso proclamar un Día Internacional de las mujeres trabajadoras para reclamar los derechos políticos, civiles y económicos de todas las mujeres en el mundo. Zetkin se inspiró en el Women´s Day que las mujeres estadounidenses celebraban el último domingo de febrero desde 1908 y cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres (hasta el 1920 no fue otorgado a las mujeres este derecho). Más de cien mujeres de 17 países aprobaron declarar un Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El objetivo era promover la lucha por el derecho al voto femenino, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación. También el derecho a ocupar cargos públicos, a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo. A partir de entonces, se colocó en la agenda internacional los derechos de las mujeres trabajadoras.

El primer Día Internacional de las mujeres trabajadoras ocurrió el 19 de marzo de 1911 en Dinamarca, Alemania, Austria y Suiza. Las Naciones Unidas comenzaron a conmemorar este Día Internacional en el Año Internacional de la Mujer de 1975. En 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a los estados miembros a proclamar el 8 de marzo como el Día de las Naciones Unidas para los Derechos de las Mujeres.

Actualmente, hablamos del Día Internacional de las Mujeres para rendir homenaje a todas ellas y seguir reivindicando una igualdad real entre mujeres y hombres. En esta fecha, recordamos el largo camino que han hecho nuestras antepasadas por la lucha de los derechos en igualdad, y el que nos queda por recorrer. De ese modo, el 8 de marzo no es un día de celebración, sino de conmemoración y reflexión crítica. Aun hoy, no existe ningún país en el mundo en el que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y oportunidades, en todos las mujeres nos encontramos con más discriminación. Así por ejemplo, en el ámbito del empleo, sigue existiendo brecha salarial, techo de cristal y falta de conciliación. A ello se suma la violencia que se sigue ejerciendo sobre las mujeres por el hecho de serlo, por considerarlas inferiores. Además, 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia contra ellas no se considera delito. En otros, sí se considera como tal pero no se aplican esas leyes del modo adecuado. También hay que tener en cuenta que más del 70% de las mujeres de todo el mundo han sufrido una experiencia física o sexual violenta, el 50% se cometen contra niñas menores de 16 años. Por si ello fuera poco, más de 60 millones de niñas de todo el mundo están casadas antes de los 18 años. Las mujeres y las niñas componen el 80% de las 800.000 personas que cada año son víctimas de trata, el 70% de ellas, con fines de explotación sexual. Asimismo, 140 millones de mujeres y niñas de todo el mundo han sido víctimas de la mutilación genital femenina. Todos estos datos demuestran que mientras haya mujeres violadas, mutiladas, explotadas, traficadas, asesinadas, discriminadas y tratadas como inferiores, que cobran menos por igual trabajo, que son invisibles en la historia y en el lenguaje… el 8 de marzo seguirá siendo un día de lucha y toma de conciencia.

Por esta razón, el mismo año en el que la ONU declaró el Año Internacional de las Mujeres, 1975, las irlandesas protagonizaron la primera huelga feminista de la historia. Por aquel entonces, el sueldo de los hombres islandeses era un 40% más alto que el de sus compañeras y el número de mujeres en el Parlamento no superaba el 5%. Ante esta situación, el grupo feminista Red Stockings (medias rojas) tuvo una idea: ¿Y si paramos el país? La finalidad era demostrar que si las mujeres dejaban de asistir al trabajo remunerado y no se encargaran de las tareas del cuidado y del hogar, la sociedad no podía sostenerse. La propuesta fue aceptada, pero no con la palabra «huelga», sino con la de «Día Libre para las mujeres», por lo que nadie perdió el sueldo de esa jornada. Se escogió el 24 de octubre de ese mismo año para realizar el Día libre de las mujeres al coincidir con el ‘Día de las Naciones Unidas’, debido a que la ONU respaldaría plenamente esa jornada reivindicativa. De esa manera, el 24 de octubre de 1975 el 90% de las mujeres islandesas hicieron una huelga laboral y de cuidados. Bancos, fábricas y tiendas tuvieron que cerrar, al igual que las escuelas y las guarderías, dejando a muchos padres sin más remedio que llevar a sus pequeños al trabajo. Muchos fueron los hombres que, con tan solo un día ocupándose de las tareas que hasta aquel momento habían realizado sus esposas, se dieron cuenta realmente del valor del trabajo de estas. Lo mismo pasó en muchas empresas, donde muchas mujeres hacían trabajos que no eran lo suficientemente valorados, pero que sin ellas no pudieron salir bien. Un evento sin precedentes que paralizó al país por completo y supuso un antes y un después. Los cambios se vivieron a largo y a corto plazo. Así, cinco años más tarde de la huelga, Vigdis Finnbogadottir venció a tres candidatos y se convirtió en la primera presidenta elegida democráticamente.

Muchos años después, en 2016, las argentinas emularon el paro de las islandesas para clamar “ni una menos” contra la violencia machista. También las polacas, que vestidas de negro dejaron de trabajar y salieron a la calle para reivindicar el derecho a decidir libremente con su cuerpo. Ya en 2018, organizaciones feministas de 170 países, entre ellos España, convocaron una huelga para el 8 de marzo. El objetivo fue el mismo que el que se propuso Islandia: sin mujeres se para el mundo.

Desde entonces, se han conseguido logros, pero la mayoría de los motivos que llevaron a la huelga y la manifestación del 2018 aún siguen vigentes. Por ello, el movimiento feminista ha vuelto a convocar la huelga para este 8 de marzo de 2019. Como el pasado año, se va articular en cuatro ejes: huelga de cuidados, de consumo, educativa y laboral.

Los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, han convocado, al igual que el pasado año, paros parciales de dos horas por turno. De ese modo, si secundas esta modalidad, podrás interrumpir tu jornada para hacer paro simbólico. Así, si trabajas de mañana podrás parar entre las 12 y las 14.00 horas. Si trabajas de tarde: entre las 16-18. Y en las dos primeras horas de trabajo si estás de noche. Sin embargo, otros sindicatos como CNT, CGT o Intersindical han convocado una huelga de 24 horas.

Ambas convocatorias, paros parciales y huelga de 24 horas, están legalmente registradas. Esto quiere decir que puedes optar por no hacer huelga o por hacerla en cualquiera de esas modalidades. Sea una u otra, la empresa en cuestión te descontará la parte proporcional del salario y de la cotización de la seguridad social. 

Asimismo, para secundar la huelga no hace falta estar afiliada a ningún sindicato ni es necesario avisar a la empresa de que vas secundarla, de modo que la compañía no te puede pedir que avises con antelación ni mucho menos te puede negar el derecho a hacerla.

En cuanto a las autónomas, no tienen derecho a huelga como tal, pero pueden no trabajar. Del mismo modo, si eres autónoma con plantilla a tu cargo, no puedes condicionar a tu equipo de la decisión de hacer o no la huelga.

El movimiento feminista llama solo a las mujeres, pero los sindicatos no pueden distinguir y, por tanto, legalmente convocan tanto a mujeres como hombres. No obstante, el objetivo de la huelga es demostrar que sin mujeres se para el mundo, además de denunciar la brecha salarial, el acoso sexual, el techo de cristal y la violencia sexista en todas sus manifestaciones. Esto significa que, si eres hombres, será mejor que aproveches esta jornada no para hacer huelga, sino para apoyar a tus compañeras, reflexionar sobre las desigualdades y encargarte de las tareas de cuidado (hechos que deberían extenderse en el resto del año).

Además de la huelga, también se van a organizar movilizaciones a las 12.00 de la mañana en los pueblos y ciudades de España. Por la tarde, como es habitual, tendrá lugar la manifestación feminista. Una manifestación a escala global, alentada por una discriminación también global.

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